Orígenes y desarrollo
Los orígenes de los Museos Vaticanos se remontan a la época de los papas del Renacimiento, cuando comenzaron a coleccionar obras de arte para embellecer los palacios pontificios. Los primeros grandes depósitos fueron iniciados por los papas Julius II, Leo X, Clemente VII y Pablo III en el Belvedere, creando la primera colección de antigüedades del mundo1. En el siglo XVIII, los pontífices Clemente XIV y Pío VI fundaron los Museos en su sentido moderno, aunque al principio sólo estaban al alcance de una élite restringida2.
Expansión bajo los papas modernos
Durante el pontificado de Juan Pablo II, se enfatizó la dimensión evangelizadora de los museos, recordando que el arte puede ser la primera puerta de contacto con el mensaje cristiano para personas de todas las religiones3. En 1982, el mismo pontífice destacó la misión de dirigir la mirada del hombre hacia Dios, el Diseñador y Creador del universo, mediante la exposición de la riqueza artística del Vaticano4. Posteriormente, la inauguración de la nueva entrada en el año 2000, en el marco del Gran Jubileo, subrayó la apertura del patrimonio a «todos los pueblos y clases sociales»2.

