Museo Pío-Clementino
El Museo Pío-Clementino constituye uno de los núcleos históricos de las colecciones vaticanas. Reúne principalmente esculturas y obras de la Antigüedad clásica, dentro de la tradición iniciada con las colecciones pontificias del Belvedere.
La conservación de estas piezas refleja una actitud eclesial compleja ante el legado pagano. La Iglesia no conservó las esculturas antiguas para restaurar su antiguo culto, sino por su valor histórico, artístico y cultural. Una antigua tradición cristiana defendía la conservación de las estatuas como obras de grandes maestros, separando su mérito artístico del uso religioso pagano para el que habían sido creadas.
Galería Chiaramonti
La Galería Chiaramonti pertenece al conjunto de colecciones de escultura antigua formado y ampliado bajo los pontífices. Su denominación recuerda al papa Pío VII, cuyo nombre de familia era Chiaramonti. La tradición bibliográfica vaticana enumera la Galería Chiaramonti junto con el Museo Pío-Clementino, el Braccio Nuovo, el Museo Egipcio y el Museo Etrusco como partes esenciales del conjunto museístico.
Braccio Nuovo
El Braccio Nuovo, o «Brazo Nuevo», amplió los espacios dedicados a la escultura antigua. Su creación muestra cómo los Museos Vaticanos no surgieron de una sola fundación, sino de sucesivas ampliaciones, reorganizaciones y campañas de conservación.
Las galerías arqueológicas vaticanas presentan el mundo antiguo dentro de un marco cristiano de custodia cultural. La Iglesia conserva allí obras vinculadas a religiones, sociedades y sistemas políticos anteriores al cristianismo, no como objetos de culto, sino como testimonios de la historia humana y de la creatividad artística.
Museo Gregoriano Egipcio
El Museo Gregoriano Egipcio conserva testimonios de la civilización egipcia y de su influencia en el mundo mediterráneo. Su presencia dentro de los Museos Vaticanos manifiesta la amplitud cronológica y geográfica del patrimonio reunido bajo la tutela pontificia.
La incorporación de culturas no cristianas responde a una concepción amplia de la misión cultural de la Iglesia. La Santa Sede ha entendido que la custodia del patrimonio artístico incluye también las expresiones de pueblos y religiones anteriores o ajenos al cristianismo.
Museo Gregoriano Etrusco
El Museo Gregoriano Etrusco fue creado por Gregorio XVI para conservar monumentos y objetos relacionados con la civilización etrusca. La tradición bibliográfica del siglo XIX lo presenta como una de las grandes secciones de los Museos Vaticanos.
La colección contribuye al conocimiento de la Italia prerromana y permite comprender la continuidad histórica entre las antiguas culturas itálicas, Roma y la posterior civilización cristiana.
Galerías y colecciones de la Biblioteca Vaticana
Las colecciones vinculadas a la Biblioteca Vaticana incluyen manuscritos, documentos, dibujos y grabados. Entre estos últimos figuran obras atribuidas a artistas como Sandro Botticelli, Rafael y Andrea Mantegna, además de grabados que llegan hasta la época de Alberto Durero.
La relación entre biblioteca y museo resulta natural en el contexto vaticano. Los códices, documentos, dibujos y objetos artísticos forman un patrimonio inseparable de la historia intelectual de la Iglesia, de la investigación histórica y de la transmisión de la cultura.