Canto gregoriano
El canto gregoriano ocupa un lugar singular en la tradición musical del rito romano. La Iglesia lo presenta como un modelo de referencia para la música litúrgica, no porque todas las composiciones nuevas deban imitar literalmente sus melodías, sino porque ofrece un ejemplo de cómo el ritmo, la inspiración y el carácter musical pueden adecuarse a los textos y al misterio celebrado.
La referencia gregoriana funciona, por tanto, como un criterio de discernimiento y no como una prohibición de la creatividad. Una composición nueva puede emplear otro lenguaje musical si mantiene el espíritu de oración y respeta la dignidad del culto. La tradición no exige la repetición de una forma antigua, sino una relación coherente entre música, palabra y acción litúrgica.,
Polifonía clásica
La polifonía combina varias líneas vocales que suenan simultáneamente. La polifonía clásica forma, junto con el canto gregoriano, una referencia histórica para valorar la música litúrgica. La tradición católica ha reconocido la capacidad de las formas polifónicas para tratar los textos sagrados con elaboración artística y solemnidad.
Esa condición de modelo no implica que solo la música antigua pueda servir al culto. La Iglesia reconoce las aportaciones de compositores de distintas épocas y admite música moderna cuando respeta el espíritu litúrgico y los valores propios del arte musical.
Música nueva y música en lengua vernácula
La música litúrgica puede incorporar composiciones nuevas y utilizar las lenguas vernáculas autorizadas en los libros litúrgicos. La apertura a estos repertorios permite que la asamblea cante en su propia lengua y que las iglesias locales aprovechen formas musicales características de su cultura. Esa adaptación debe preservar el carácter de la liturgia y la dignidad de sus textos.,
La novedad, por sí misma, no constituye ni una virtud ni un defecto. La evaluación debe atender a la calidad artística, al sentido de oración y a la adecuación de la obra al rito. La música moderna puede servir a la celebración, pero no debe introducir en ella formas frívolas, superficiales o ajenas a su carácter sagrado.,,
Música instrumental y canto popular
Los instrumentos pueden acompañar el canto y, en determinadas circunstancias, interpretarse por sí mismos. Su idoneidad depende de que resulten adecuados para el uso sagrado, de su relación con el espacio y de su contribución a la celebración. La tradición litúrgica no reduce toda música admisible al canto sin instrumentos, pero pide que estos sirvan al culto y no obstaculicen la participación.
El canto popular religioso puede formar parte de la vida litúrgica cuando corresponde a la celebración y cumple las condiciones propias de la música destinada al culto. Su popularidad o su contenido devoto no bastan para justificar su uso en cualquier momento: también debe respetar la función litúrgica, los textos y el carácter de la parte ritual.,