Definición
Mysterium Fidei explica la presencia eucarística mediante la doctrina de la transubstanciación. Durante la consagración, toda la sustancia del pan se convierte en el Cuerpo de Cristo y toda la sustancia del vino se convierte en su Sangre. La Iglesia llama transubstanciación a esta conversión única y admirable.
La palabra «sustancia» designa aquí la realidad profunda de una cosa, mientras que las «especies» aluden a sus apariencias sensibles. Después de la consagración permanecen las apariencias de pan y vino -su aspecto, sabor, textura y demás propiedades perceptibles-, pero la realidad sustancial ya no es pan ni vino: es Jesucristo presente sacramentalmente.
Cristo está presente entero bajo cada una de las especies y entero en cada parte de ellas cuando tiene lugar la fracción sacramental. Su presencia no responde al modo ordinario en que los cuerpos ocupan un lugar. La encíclica habla de una presencia corporal y real, pero sacramental, que supera las leyes naturales y reclama la adhesión de la fe.
Transignificación y transfinalización
Pablo VI admite que las especies eucarísticas reciben una nueva significación y una nueva finalidad. Después de la consagración ya no son alimento ordinario, sino signo sagrado y alimento espiritual. Sin embargo, esa nueva significación no sustituye a la conversión sustancial, sino que procede de ella.
Por este motivo, la encíclica rechaza cualquier explicación que reduzca la Eucaristía a una mera transignificación-un cambio de significado- o a una mera transfinalización-un cambio de finalidad-. Tales conceptos podrían describir aspectos verdaderos del sacramento, pero resultan insuficientes si niegan o dejan de lado la transubstanciación.