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Nabucodonosor

Nabucodonosor II fue rey de Babilonia entre 605 y 562 a. C. y el monarca más célebre del Imperio neobabilónico. La Biblia lo presenta como conquistador de Judá, responsable de la deportación de parte de su población a Babilonia y figura central de los primeros capítulos del libro de Daniel. Su reinado también destacó por la reconstrucción y el embellecimiento de la capital babilónica.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNabucodonosor
CategoríaPersona
Nombre Completo
  • Nabûkudurriuṣur
  • Nabucodonosor II
DescripciónRey de Babilonia entre 605 y 562 a. C. y monarca más célebre del Imperio neobabilónico. La Biblia lo presenta como conquistador de Judá, responsable de la deportación a Babilonia y figura central en los primeros capítulos del libro de Daniel. Encarna el poder imperial pagano y la reflexión sobre la soberanía divina frente al poder político, transitando de la soberbia a la humillación y el reconocimiento de Dios. 605 a. C. (inicio de su reinado). 562 a. C
ReferenciasLibros de los Reyes, Crónicas, Jeremías, Ezequiel y libro de Daniel.
Contexto HistóricoApogeo del poder neobabilónico, campañas en Siria y Palestina, caída de Jerusalén en 586 a. C. y exilio babilónico.
Importancia HistóricaConquistador de Judá, responsable de la destrucción de Jerusalén y del Templo, y constructor de obras monumentales en Babilonia como la Puerta de Ishtar.
LugarBabilonia
Personas relacionadasNabopolasar
TipoFigura bíblica, Rey de Babilonia

Tabla de contenido

Nombre e identificación

El nombre babilónico del rey era Nabû-kudurri-uṣur. Las formas «Nabucodonosor» y «Nabucodonosor II» proceden de antiguas transliteraciones del nombre; «Nabucodonosor» es la forma tradicional española. El numeral II permite distinguirlo de Nabucodonosor I, un monarca babilónico anterior.1

Nabucodonosor II fue hijo y sucesor de Nabopolasar, fundador de la dinastía que restableció la independencia de Babilonia. Su reinado, de cuarenta y tres años, coincidió con el apogeo del poder neobabilónico.1

Reinado y expansión del poder babilónico

En 605 a. C., Nabucodonosor derrotó al ejército egipcio en Carquemis. La victoria consolidó la influencia babilónica en Siria y Palestina, donde Judá pasó a depender de Babilonia.2,3

El reino de Judá se rebeló contra el dominio babilónico. Durante las campañas posteriores, Nabucodonosor deportó a Joaquín, rey de Judá, junto con miembros de la élite política, militar y económica. El monarca designó después a Sedecías, tío de Joaquín, como rey de Judá y le cambió el nombre a Matanías.4,2

La rebelión de Sedecías condujo al asedio y la caída de Jerusalén. En 586 a. C., los babilonios tomaron la ciudad, destruyeron el Templo y deportaron a numerosos habitantes a Babilonia. Sedecías fue capturado y llevado ante Nabucodonosor; sus hijos murieron y él quedó cegado. La caída de Jerusalén y la deportación constituyen el marco histórico del llamado exilio babilónico.5,2

Nabucodonosor también dirigió campañas contra otros territorios. La ciudad fenicia de Tiro resistió un prolongado asedio, aunque al final de su reinado reconoció la supremacía babilónica. En 567 a. C., el rey emprendió una campaña en Egipto, de la que regresó con botín, sin establecer allí un dominio permanente.5

La reconstrucción de Babilonia

La tradición histórica asocia a Nabucodonosor con grandes obras en Babilonia. Prosiguió la reconstrucción iniciada por su padre, restauró templos y embelleció la capital con palacios y construcciones monumentales. Entre las obras vinculadas a su reinado figuran la Puerta de Ishtar y la llamada vía procesional.1,5

La Biblia también le atribuye orgullo por sus construcciones. El capítulo cuarto de Daniel pone en boca del rey una alabanza a Babilonia, presentada como expresión de su poder y grandeza; el relato convierte esa soberbia en parte de una enseñanza sobre los límites de la autoridad humana.6

Nabucodonosor en la Biblia

En los libros históricos y proféticos

Los libros de los Reyes, las Crónicas y Jeremías relacionan a Nabucodonosor con las deportaciones de Judá y la destrucción de Jerusalén. Ezequiel también lo presenta en el contexto de la política y la guerra de aquel periodo. Estos relatos inscriben la derrota del reino de Judá en una reflexión religiosa sobre la infidelidad, el juicio y la pérdida de la tierra.4,3,6

En el libro de Daniel

Nabucodonosor ocupa un lugar principal en los capítulos iniciales de Daniel. El rey aparece vinculado a la conquista de Jerusalén y al traslado de jóvenes judíos a Babilonia. Entre ellos figura Daniel, quien interpreta los sueños del monarca y adquiere relevancia en la corte.6

En el capítulo segundo, Nabucodonosor sueña con una estatua formada por metales distintos. Daniel interpreta el sueño como una sucesión de reinos y describe al monarca como la cabeza de oro. En el capítulo tercero, el rey manda erigir una estatua de oro y ordena que sus súbditos la adoren; la negativa de Sadrac, Mesac y Abednego da lugar al relato del horno de fuego.6,7

El capítulo cuarto cuenta que el rey sufrió una pérdida de razón y fue apartado del ejercicio del poder durante un tiempo. Tras recuperar la razón, reconoció la soberanía de Dios. La narración presenta el episodio como una advertencia contra la arrogancia: el poder real no es absoluto y el soberano también depende de Dios.8,5

En el capítulo quinto, Baltasar aparece como hijo de Nabucodonosor. Este parentesco plantea una dificultad histórica: otros testimonios identifican a Baltasar como hijo de Nabónido, último rey de Babilonia, mientras que Awel-Marduk sucedió históricamente a Nabucodonosor. Algunos estudios han interpretado el uso de «hijo» en Daniel en un sentido dinástico o de asociación con el reino; la cuestión requiere distinguir el modo de narrar del libro de una genealogía literal.9,7

Nabucodonosor y Nabónido: debate histórico

Algunos estudiosos han propuesto identificar al Nabucodonosor de Daniel con Nabónido. Entre los motivos alegados figuran las semejanzas entre el relato de la enfermedad del rey en Daniel y tradiciones relativas a la ausencia de Nabónido, que pasó parte de su reinado en Tema. También se han señalado paralelismos entre los relatos de sueños y la veneración de imágenes.10,8

Otros estudios rechazan que el nombre de Nabucodonosor deba sustituirse por el de Nabónido. Destacan que la conquista y deportación de los judíos, la relación del rey con las construcciones de Babilonia y otros rasgos de Daniel encajan con Nabucodonosor. Desde esta interpretación, el libro presenta al gran monarca del Imperio neobabilónico como figura representativa de su poder, aunque algunos episodios puedan compartir motivos con tradiciones relativas a otros reyes.6

La discusión afecta a la relación entre las tradiciones bíblicas y los datos históricos sobre los monarcas babilónicos. No altera el papel literario y teológico de Nabucodonosor en Daniel: el rey encarna el poder imperial, pero también la necesidad de reconocer una autoridad superior a la propia.7,6

Significado religioso

En los relatos bíblicos, Nabucodonosor no es solo un conquistador extranjero. Su figura permite abordar la caída de Jerusalén, el exilio y la vida del pueblo judío bajo un imperio pagano. En Daniel, además, el rey aprende -mediante sueños, interpretaciones y pruebas- que el poder no le pertenece de manera ilimitada.6,8

La trayectoria narrativa del monarca va de la soberbia a la humillación y, finalmente, al reconocimiento de Dios. Esa transformación da unidad a los relatos de Daniel y convierte a Nabucodonosor en uno de los personajes bíblicos más destacados para reflexionar sobre la soberanía divina frente al poder político.8,6

Citas y referencias

  1. Nabucodonosor, Enciclopedia Católica, Nabucodonosor (1913). 2 3 4
  2. Cautividades de los israelitas, Enciclopedia Católica, Cautividades de los israelitas (1913). 2 3 4
  3. Cronología de los reyes, Enciclopedia Católica, Cronología de los Reyes (1913). 2
  4. T. Larriba. Joaquín Rey legítimo de Judá en el destierro, 2 (1972). 2
  5. Babilonia, Enciclopedia Católica, Babilonia (1913). 2 3 4
  6. T. Larriba. Historia y Doctrina en el Libro de Daniel, 19 (1973). 2 3 4 5 6 7 8
  7. T. Larriba. Historia y Doctrina en el Libro de Daniel, 18 (1973). 2 3
  8. T. Larriba. Historia y Doctrina en el Libro de Daniel, 16 (1973). 2 3 4
  9. T. Larriba. Historia y Doctrina en el Libro de Daniel, 17 (1973).
  10. B2. Nabucodonosor. Nabonido, T. Larriba. Historia y Doctrina en el Libro de Daniel, 12 (1973).
Modificado el 8 de octubre de 2026 • FideScore™ 8.48 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/d4pkc8vs1

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