En los libros históricos y proféticos
Los libros de los Reyes, las Crónicas y Jeremías relacionan a Nabucodonosor con las deportaciones de Judá y la destrucción de Jerusalén. Ezequiel también lo presenta en el contexto de la política y la guerra de aquel periodo. Estos relatos inscriben la derrota del reino de Judá en una reflexión religiosa sobre la infidelidad, el juicio y la pérdida de la tierra.,,
En el libro de Daniel
Nabucodonosor ocupa un lugar principal en los capítulos iniciales de Daniel. El rey aparece vinculado a la conquista de Jerusalén y al traslado de jóvenes judíos a Babilonia. Entre ellos figura Daniel, quien interpreta los sueños del monarca y adquiere relevancia en la corte.
En el capítulo segundo, Nabucodonosor sueña con una estatua formada por metales distintos. Daniel interpreta el sueño como una sucesión de reinos y describe al monarca como la cabeza de oro. En el capítulo tercero, el rey manda erigir una estatua de oro y ordena que sus súbditos la adoren; la negativa de Sadrac, Mesac y Abednego da lugar al relato del horno de fuego.,
El capítulo cuarto cuenta que el rey sufrió una pérdida de razón y fue apartado del ejercicio del poder durante un tiempo. Tras recuperar la razón, reconoció la soberanía de Dios. La narración presenta el episodio como una advertencia contra la arrogancia: el poder real no es absoluto y el soberano también depende de Dios.,
En el capítulo quinto, Baltasar aparece como hijo de Nabucodonosor. Este parentesco plantea una dificultad histórica: otros testimonios identifican a Baltasar como hijo de Nabónido, último rey de Babilonia, mientras que Awel-Marduk sucedió históricamente a Nabucodonosor. Algunos estudios han interpretado el uso de «hijo» en Daniel en un sentido dinástico o de asociación con el reino; la cuestión requiere distinguir el modo de narrar del libro de una genealogía literal.,