La Naprotecnología surge del Sistema Creighton Model FertilityCare, desarrollado en el Instituto Pablo VI de Omaha, Nebraska1. Este sistema fue creado en respuesta al mandato del Concilio Vaticano II y la encíclica Humanae Vitae, que instaban a la investigación en métodos naturales de regulación de la fertilidad1. La Iglesia Católica ha promovido activamente el conocimiento y la difusión de métodos naturales de regulación de la fertilidad, alentando la investigación científica para ofrecer una base cada vez más sólida para una regulación de nacimientos que respete a la persona y el designio de Dios para la pareja humana y la procreación2.
El Magisterio de la Iglesia ha seguido con gran interés el desarrollo de lo que se podría llamar la «cultura de la procreación responsable»2. Desde Pío XII hasta Pablo VI, se ha incentivado la investigación en estos campos para proporcionar una base científica más sólida para la regulación de nacimientos que respete a la persona y el plan divino para la pareja humana2.
