La Iglesia Católica también aborda los desafíos contemporáneos que afectan la natalidad y la familia.
Declive de la Natalidad
En muchas naciones prósperas, se observa una alarmante disminución de la natalidad, que se ha convertido en un problema crucial para las sociedades altamente desarrolladas,. Este declive se atribuye a un ritmo de vida frenético, temores sobre el futuro, falta de seguridad laboral, políticas sociales inadecuadas y modelos sociales impulsados por la búsqueda de ganancias en lugar de las relaciones. La Iglesia subraya que una Europa que envejece y no se reproduce es una Europa que no puede hablar de sostenibilidad y le resulta cada vez más difícil ser solidaria.
Presiones Antinatalistas
Existe una preocupación por las presiones internacionales que vinculan la asistencia económica a los países en desarrollo con ciertas políticas de «salud reproductiva», que a menudo implican la promoción de la anticoncepción, la esterilización y el aborto,,. La Iglesia critica la idea de culpar al crecimiento demográfico en lugar del consumismo extremo y selectivo por parte de algunos, considerándolo una forma de evadir los problemas reales,. Se considera moralmente inaceptable fomentar o imponer el uso de estos métodos para regular los nacimientos.
El Niño como Don y Recurso
La Iglesia reafirma que el niño es un testimonio vivo del amor de la pareja y el mayor tesoro de un país,. Se anima a las familias a ser generosas y esperanzadas, viendo a cada hijo como un enriquecimiento de su matrimonio y un don de Dios. Critica la mentalidad que a menudo considera al niño principalmente como una carga o una restricción a la libertad de la pareja.
El Papa Francisco ha enfatizado la importancia de recuperar el entusiasmo por la maternidad y la paternidad, viéndolas como una fuente de creatividad y felicidad, en lugar de dificultades. También ha lamentado que en algunos contextos, las personas prefieran tener mascotas en lugar de hijos, lo cual considera incorrecto.