Los relatos de san Mateo y san Lucas
Los únicos relatos evangélicos que narran directamente el nacimiento y los primeros acontecimientos de la vida de Jesús aparecen en los dos primeros capítulos de los Evangelios según san Mateo y san Lucas. Estos capítulos no funcionan como una crónica moderna, sino como una introducción teológica a cada Evangelio: presentan acontecimientos concretos y, al mismo tiempo, muestran quién es Jesús y cuál es su misión salvadora.
Mateo y Lucas escriben desde perspectivas diferentes, pero coinciden en un núcleo fundamental:
- María es una virgen desposada con José.
- José pertenece a la casa de David.
- María concibe a Jesús por obra del Espíritu Santo.
- El niño recibe el nombre de Jesús.
- Jesús nace durante el reinado de Herodes.
- El nacimiento tiene lugar en Belén.
- Después, la Sagrada Familia se establece en Nazaret.
La coincidencia resulta especialmente significativa porque ambos evangelistas presentan tradiciones y composiciones literarias independientes. Los dos relatos relacionan la concepción virginal con la identidad única del niño y aluden a la profecía de Isaías 7,14.
El relato de san Mateo
San Mateo comienza con la genealogía de Jesucristo y lo presenta como descendiente de David y heredero de las promesas hechas a Israel. La genealogía conduce hasta José, esposo de María, aunque el evangelista afirma que Jesús no procede de José según la generación humana.
El ángel del Señor revela a José en sueños que el niño concebido por María procede del Espíritu Santo. José recibe la misión de acoger a María y poner al niño el nombre de Jesús, porque «él salvará a su pueblo de sus pecados». Mateo interpreta así el nombre de Jesús en relación con su misión redentora.
El evangelista aplica a Jesús la profecía de Isaías sobre el Emmanuel, es decir, «Dios con nosotros». La Natividad aparece, por tanto, como el cumplimiento de las promesas antiguas y como la llegada del Mesías esperado. Mateo presenta también a Jesús en continuidad con figuras decisivas del Antiguo Testamento, especialmente Jacob-Israel y Moisés, aunque afirma su superioridad sobre todos ellos por ser el Hijo de Dios.
El relato mateano incluye la visita de los Magos de Oriente, la consulta de Herodes, la huida a Egipto y el regreso posterior de la familia a Nazaret. Estos episodios muestran que algunos acogen al Mesías mientras otros lo rechazan. La adoración de los Magos anticipa la apertura universal de la salvación a los pueblos.
El relato de san Lucas
San Lucas narra la anunciación a María, la visita de María a Isabel, el nacimiento de Juan Bautista y el nacimiento de Jesús. El evangelista establece un paralelismo entre Juan, el Precursor, y Jesús, el Salvador: Juan prepara el camino, mientras que Jesús realiza definitivamente la obra salvadora.
El ángel anuncia a María que concebirá y dará a luz un hijo llamado Jesús. El niño será grande, recibirá el trono de David y será reconocido como Hijo de Dios. Ante la pregunta de María, el ángel atribuye la concepción a la acción del Espíritu Santo. El consentimiento libre de María expresa su obediencia confiada al designio divino.
Lucas sitúa el nacimiento en Belén durante un desplazamiento relacionado con el empadronamiento. María da a luz a su hijo primogénito, lo envuelve en pañales y lo acuesta en un pesebre porque no encuentran alojamiento adecuado. Los pastores reciben el anuncio de los ángeles y acuden a contemplar al niño. La escena manifiesta una paradoja esencial de la fe cristiana: el Salvador y Mesías aparece en la humildad, la pobreza y la indefensión de un recién nacido.
Lucas presenta a María como la mujer que conserva y medita los acontecimientos en su corazón. También muestra que la salvación comienza a manifestarse en Jerusalén y en el templo, antes de extenderse a Israel y a todas las naciones.