La palabra naveta designa en el ámbito litúrgico el recipiente que guarda el incienso antes de que arda en el incensario. En español también recibe el nombre de barquilla. La forma de nave, habitual aunque no obligatoria, explica la denominación.1
La naveta no quema el incienso ni lo dispersa: esas funciones corresponden al incensario, también llamado turíbulo, que contiene el carbón encendido y permite incensar personas, lugares y objetos. La naveta sirve para transportar y presentar el incienso que se empleará durante la celebración.2,1

