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Nazareno

Nazareno es un término relacionado principalmente con Jesús de Nazaret. En el Nuevo Testamento puede aludir a su procedencia de Nazaret, pero también adquiere un sentido teológico, especialmente en el Evangelio según san Mateo. Los Hechos de los Apóstoles aplican además la expresión «secta de los nazarenos» a los seguidores de Jesús; este uso no debe confundirse con el desarrollo posterior de la reflexión cristiana sobre el nombre de Cristo.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNazareno
CategoríaTérmino
DescripciónApelativo ligado a Jesús de Nazaret y su procedencia, con sentido teológico en el Nuevo Testamento. Término relacionado principalmente con Jesús de Nazaret, que alude a su procedencia o adquiere un sentido teológico. Designa a quien procede de Nazaret y se incorpora a la lectura cristiana de la identidad y misión de Jesús como cumplimiento profético
ReferenciasMateo 2:23, Números 6, Hechos 24:5, Isaías 11:1
Contexto BíblicoEvangelios, Hechos de los Apóstoles y profecías del Antiguo Testamento.
Enseñanzas PrincipalesAsunción de la humildad y rechazo de prestigios humanos en los orígenes de Jesús.
Escritos RelacionadosNuevo Testamento, Historia eclesiástica de Eusebio de Cesarea, Comentario sobre Mateo de Tomás de Aquino
Interpretación TradicionalRelación con néṣer (retoño) de Isaías 11:1 y cumplimiento de las profecías sobre el Mesías humilde.
Personas relacionadasVarios autores de la tradición cristiana
Personas RelacionadasJesús de Nazaret, Juan Crisóstomo, Tomás de Aquino, San Jerónimo, Natanael, Tértulo, Pablo de Tarso
Tema
Tesis CentralEl apelativo Nazareno expresa la humildad de los orígenes de Jesús y su conexión con las profecías mesiánicas.
TipoTérmino teológico

Tabla de contenido

Significado y formas del término

«Nazareno» designa, en su sentido más inmediato, a quien procede de Nazaret, localidad de Galilea vinculada a la vida de Jesús. Los Evangelios llaman a Jesús «el Nazareno» o «Jesús de Nazaret». El apelativo recuerda el lugar donde vivió con su familia, aunque los relatos evangélicos sitúan su nacimiento en Belén de Judea.1

El Nuevo Testamento emplea formas griegas que las traducciones expresan como «Nazareno», «nazoreo» o «de Nazaret». Los matices exactos de esas formas y su relación con el topónimo han dado pie a distintas interpretaciones. La asociación básica con Nazaret resulta clara; la referencia de Mateo a los profetas plantea, además, una cuestión exegética propia.2

Jesús, el Nazareno

Un apelativo ligado a su vida en Nazaret

Los Evangelios relacionan el sobrenombre de Jesús con Nazaret. Juan conserva la sorpresa de Natanael ante la posibilidad de que de aquel lugar saliera algo bueno, indicio de que Nazaret gozaba de escasa consideración. La elección de este apelativo identifica a Jesús con un origen concreto y humilde, y con una región que algunos contemporáneos miraban con recelo.3,4

El nombre no implica que Jesús naciera en Nazaret. Mateo y Lucas sitúan su nacimiento en Belén y vinculan esta localidad con la esperanza mesiánica; Nazaret aparece, en cambio, como el lugar donde Jesús creció y residió durante buena parte de su vida.1

El sentido teológico en el Nuevo Testamento

El apelativo rebasa la identificación geográfica cuando los evangelistas lo integran en la presentación de Jesús. Mateo conecta su residencia en Nazaret con la frase «será llamado Nazareno» y la presenta como cumplimiento de lo dicho «por los profetas». Así, un nombre asociado a un lugar poco estimado queda incorporado a la lectura cristiana de la identidad y misión de Jesús.2,4

La condición de Nazareno expresa también la humildad de los orígenes de Jesús. Juan Crisóstomo interpreta que Jesús no rechazó ser conocido por su procedencia galilea, sino que asumió esa condición sin apoyarse en prestigios humanos. En su lectura pastoral, esa humildad invita a valorar la virtud por encima de la posición social o del renombre del lugar de origen.4

«Será llamado Nazareno» en Mateo

Mateo 2,23 contiene una dificultad conocida: el evangelista atribuye a los profetas la frase «será llamado Nazareno», pero no existe en el Antiguo Testamento una profecía conservada que reproduzca exactamente esas palabras. La explicación ha ocupado a intérpretes cristianos desde los primeros siglos.2

Una interpretación relaciona «Nazareno» con néṣer, palabra hebrea que significa «retoño» o «vástago», presente en la imagen del vástago que brota del tronco de Jesé en Isaías 11,1. Esta lectura establece un vínculo simbólico entre el nombre y la esperanza mesiánica, aunque no explica por sí sola todos los detalles de la formulación de Mateo.2,5

Otra interpretación entiende la referencia en sentido más amplio: Mateo no aludiría a un pasaje profético único, sino al conjunto de las profecías sobre el Mesías humilde y despreciado. Esta explicación, asociada a san Jerónimo, toma en cuenta que Mateo habla de «los profetas», en plural. La escasa estima de Nazaret y la sorpresa de Natanael encajan con ese motivo de humildad.2,3

Tomás de Aquino recoge varias posibilidades: la relación con la santidad, la idea de florecimiento y el recurso a distintos pasajes proféticos. Su comentario muestra que la tradición exegética no redujo la frase a una única equivalencia léxica.5

Nazareno y nazareo: dos términos distintos

El nazareo-también llamado nazireo en algunas traducciones- era una persona consagrada a Dios mediante el voto regulado en Números 6. Entre sus observancias figuraban la abstención de vino y otras bebidas fermentadas, la prohibición de cortarse el cabello durante el tiempo del voto y la obligación de evitar la impureza vinculada a los muertos. El nazareato podía ser temporal; el relato de Hechos 21,23-24 muestra que algunos cristianos judíos del primer período asumían votos de esta clase.6

Nazareno, aplicado a Jesús, no significa «nazareo». El primero remite principalmente a Nazaret y a la interpretación teológica que Mateo asocia con ese nombre; el segundo designa a quien observa el voto de Números 6. La antigua propuesta de entender Mateo 2,23 como una alusión al nazareato tropieza con que Jesús no aparece descrito como nazareo.2,6

Tampoco basta el aspecto ascético de una persona para identificarla con certeza como nazarea. La tradición relacionó a Juan Bautista con ese estilo de vida por su austeridad y por el anuncio de que no bebería vino ni bebida fuerte, pero los Evangelios no lo llaman expresamente nazareo.6,7

«La secta de los nazarenos» en los Hechos

En Hechos 24,5, Tértulo acusa a Pablo de ser cabecilla de «la secta de los nazarenos». La expresión pertenece al lenguaje polémico de la acusación ante el gobernador Félix: identifica a los cristianos por su adhesión a Jesús, el Nazareno. No describe un voto religioso como el nazareato de Números 6.2

En otros pasajes de los Hechos, el término aparece en boca de Pedro y Pablo y en el relato de la conversión de Pablo, donde Jesús resucitado queda identificado como «el Nazareno». Por tanto, el libro utiliza la denominación tanto para Jesús como para el grupo de sus seguidores, aunque el contexto determina a quién se refiere en cada caso.2

La expresión de Hechos no debe confundirse con el nombre «cristianos». En la tradición cristiana, este último llegó a designar ampliamente a los discípulos de Cristo. Eusebio de Cesarea presenta el nombre de cristianos como el nombre sagrado difundido por Cristo entre sus seguidores.8

Interpretación en la tradición cristiana

Los escritores cristianos antiguos leyeron el título «Nazareno» en relación con la humildad de Jesús y con la cuestión de cómo Mateo vinculaba su residencia en Nazaret con las Escrituras. Juan Crisóstomo defendió la relevancia de la referencia profética y relacionó el escaso prestigio de Nazaret con la manera en que Jesús asumió una condición humilde.4

La exégesis cristiana también exploró posibles vínculos entre «Nazareno», la santidad y la imagen del retoño de Jesé. Tomás de Aquino recoge esas asociaciones como propuestas interpretativas, no como una simple identificación entre Jesús y quien había hecho el voto de nazareo.5

En todos estos usos conviene distinguir tres realidades: Jesús de Nazaret, designado por su procedencia; los nazarenos de Hechos, es decir, los seguidores identificados por su relación con Jesús; y los nazareos, consagrados mediante el voto de Números 6. La semejanza de las palabras no elimina la diferencia entre sus significados.

Citas y referencias

  1. Papa Juan Pablo II, Audiencia general del 14 de enero de 1987, 1 (1987). 2
  2. Nazareno, Enciclopedia Católica, Nazareno (1913). 2 3 4 5 6 7 8
  3. Antonio García Moreno, En torno al derásh en el IV Evangelio, 11 (1993). 2
  4. Homilía sobre Mateo, Juan Crisóstomo, Homilía 9 sobre Mateo, 6. 2 3 4
  5. Capítulo 2, Tomás de Aquino, Comentario sobre Mateo, 2:23 (1272). 2 3
  6. Nazareo, Enciclopedia Católica, Nazareo (1913). 2 3
  7. G. Aranda-Pérez, Los evangelios de la infancia de Jesús, 12 (1978).
  8. El nombre de Jesús y también el nombre de Cristo fueron conocidos desde el principio, y fueron honrados por los profetas inspirados, Eusebio de Cesarea, Historia eclesiástica (Eusebio de Cesarea), Libro I, capítulo 3, 12 (325).
Modificado el 24 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.67 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/hcwg5st9s

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