El personaje de Nehemías
Nehemías era hijo de Hacaliah y desempeñaba el cargo de copero del rey en la corte de Artajerjes I, en la capital persa de Susa1. Al recibir la noticia del estado ruinoso de Jerusalén, se conmovió profundamente y comenzó a orar, confesando los pecados de su pueblo y suplicando la misericordia divina1.
La situación de Jerusalén al inicio del libro
Cuando Nehemías llegó a conocer la realidad de la ciudad, descubrió que sus muros estaban derribados y sus puertas quemadas, lo que dejaba a la comunidad vulnerable a ataques y a la humillación pública1. Esta destrucción simbolizaba la ruptura del pacto con Dios y la necesidad urgente de una renovación física y espiritual.

