La controversia nestoriana se originó a principios del siglo V, en un contexto de intensos debates cristológicos en la Iglesia. Nestorio, quien se convirtió en Patriarca de Constantinopla en el año 428, encontró una disputa ya existente en la capital sobre si María debía ser llamada Theotokos (Madre de Dios) o Anthropotokos (Madre del hombre)1. Para intentar resolver esta cuestión, Nestorio propuso el término Christotokos (Madre de Cristo) como una alternativa1,2.
La preocupación de Nestorio, influenciado por la escuela de Antioquía, era salvaguardar la plena humanidad de Cristo y evitar cualquier confusión que pudiera sugerir que la divinidad de Cristo había nacido de María1,3. La escuela de Antioquía, a la que Nestorio pertenecía, enfatizaba la distinción entre las naturalezas divina y humana de Cristo, en oposición a las enseñanzas que, como el apolinarismo, sacrificaban la integridad de la humanidad de Cristo1,3. Sin embargo, al hacerlo, Nestorio se opuso imprudentemente a un desarrollo kerigmático que honraba a María como Madre de Dios1,2.
La Doctrina de Nestorio
La enseñanza de Nestorio se caracterizaba por su dificultad para aceptar la unidad de la persona de Cristo y por una interpretación errónea de la distinción entre sus dos naturalezas, divina y humana4. Sostenía que la divinidad y la humanidad no estaban unidas en un solo sujeto personal en el ser terrenal que comenzó a existir en el seno de la Virgen María5. En lugar de una unión sustancial o hipostática, Nestorio hablaba de una unión accidental o moral, o «conjunción» (synapheia), entre el Logos divino y una persona humana independiente1,6,7,8.
Esta concepción llevó a la idea de que en Cristo no solo había dos naturalezas, sino también dos personas: la persona divina del Logos y una persona humana1,5,9. Como consecuencia lógica de esta dualidad de personas, Nestorio argumentaba que la Virgen María no podía ser verdaderamente llamada Theotokos (Madre de Dios), sino solo Christotokos (Madre de Cristo-hombre)5,6,7. Él pensaba que llamar a María Madre de Dios la convertiría en una diosa y escandalizaría a los gentiles3.
Aunque Nestorio declaró enfáticamente que hay un solo Cristo y un solo Hijo, y en algunos de sus sermones expresó ideas ortodoxas sobre la divinidad de Cristo, sus explicaciones sobre la unidad de Cristo lógicamente conducían a la idea de dos Cristos, aunque él mismo no lo hubiera admitido3.
