Ningún acto individual es moralmente indiferente
En la teología moral católica, particularmente en la tradición tomista, se afirma que ningún acto humano deliberado es moralmente indiferente. Toda acción realizada con conocimiento y libertad se orienta hacia un fin y se califica moralmente como buena o mala, según su objeto, fin y circunstancias. Esta doctrina, defendida por Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica, subraya la dignidad de la persona humana y la responsabilidad moral en cada elección, rechazando la existencia de actos neutros que no contribuyan al bien o al mal. Ha sido reafirmada por el Magisterio, como en Veritatis Splendor, y contrasta con opiniones minoritarias que admiten actos indiferentes, enfatizando que la moralidad impregna toda la vida consciente.1,2,3
Tabla de contenido
Definición y concepto básico
La noción de actos moralmente indiferentes se refiere a acciones que, en teoría, no tendrían bondad ni maldad intrínseca, sino que su calificación moral dependería exclusivamente de las circunstancias externas o el fin subjetivo. Sin embargo, la doctrina católica dominante, especialmente la tomista, sostiene que no existen tales actos en el ámbito de las acciones humanas voluntarias y deliberadas.
Acto humano vs. acto del hombre: Un acto humano es aquel realizado con deliberación, conocimiento y consentimiento libre, por lo que entra en el ámbito moral. En contraste, los actos del hombre (como respirar o digerir) carecen de deliberación y son moralmente neutros.4,3
Criterios de moralidad: Todo acto humano se especifica por su objeto (lo que se hace), fin (por qué se hace) y circunstancias (cómo, cuándo, dónde). Ninguno de estos elementos permite una neutralidad moral absoluta.1,5
Esta enseñanza subraya que la moral no es un agregado opcional, sino inherente a la condición racional del ser humano, creado a imagen de Dios.
La doctrina en Santo Tomás de Aquino
Santo Tomás de Aquino (1225-1274) es el principal artífice de esta doctrina en la tradición católica. En su Suma Teológica, argumenta que los actos humanos derivan su especie moral del fin al que se ordenan, haciendo imposible la indiferencia en actos ejecutados con plena deliberación.
Referencias clave en la Suma Teológica
En I-II, q. 18, a. 9, Aquino explica que no hay actos humanos ejecutados que sean moralmente indiferentes:
«Aquinas explica por qué no hay actos humanos que sean a la vez ejecutados y moralmente indiferentes en ST I-II, q. 18, a. 9.»2
El Aquinate distingue:
Actos naturales: Pueden ser indiferentes en su especie física (ej. «caminar»), pero al ser asumidos por la voluntad humana, adquieren calificación moral según el fin.
Ejemplo paradigmático: Matar a un hombre puede ser justo (en defensa) o injusto (por venganza), pero nunca indiferente moralmente.1,5
En I-II, q. 1, a. 3, afirma que los actos se especifican por su fin, que no es extrínseco sino intrínseco al acto voluntario.1 Así, incluso acciones aparentemente neutras como comer o recrearse se vuelven moralmente buenas si se hacen con moderación razonable, o malas si se excesan.3
Influencia en la teología moral
Aquino integra esta visión en su antropología: el hombre es un ser teleológico, orientado al bien supremo (Dios). Toda elección parcial refleja o contradice esta orientación última.6,7
Debate escolástico: tomistas versus escotistas
El debate sobre los actos moralmente indiferentes divide a la escolástica:
| Posición | Defensores principales | Argumento clave |
|---|---|---|
| Tomistas (mayoría católica) | Santo Tomás, dominicos | No hay actos deliberados indiferentes; todo acto humano es bueno o malo por su objeto y fin.3 |
| Escotistas | Duns Escoto, franciscanos | Admiten actos indiferentes en abstracto (ej. caminar), que se moralizan por el fin.3 |
| Tercera opinión (rigorista) | Algunos post-tomistas | Todo acto deliberado sin fin positivamente bueno es malo. Condenada por su exceso.3 |
Los tomistas, posición prevalente, argumentan que incluso actos «indiferentes» en lo físico (como «recoger paja») adquieren moralidad al ser elegidos deliberadamente.5 La Catholic Encyclopedia (1913) confirma la superioridad tomista, alineada con la práctica pastoral.3
Enseñanza del Magisterio de la Iglesia
El Magisterio ha reafirmado esta doctrina, integrándola en la moral contemporánea:
Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1545): Subraya la unicidad del sacerdocio de Cristo, pero implícitamente la responsabilidad moral en toda acción.8
Veritatis Splendor (Juan Pablo II, 1993): Condena el proporcionalismo y defiende normas morales intrínsecas, rechazando actos neutros. Los bienes morales no son intercambiables.9,10,7
Documentos recientes: En contextos como la cooperación con el mal (vacunas COVID), se aplica: no hay actos indiferentes; todo debe evaluarse moralmente.2
Papa León XIV (2025-) continúa esta tradición, enfatizando la formación de la conciencia en un mundo relativista.
Implicaciones para la vida moral cristiana
Esta doctrina tiene profundas consecuencias prácticas:
Formación de la conciencia: Toda elección cotidiana (trabajo, ocio, relaciones) debe discernirse a la luz del Evangelio.11,10
Responsabilidad personal: Rechaza el laxismo; incluso «pequeños» pecados acumulan culpa.4
Virtudes y gracia: Los actos buenos perfeccionan al agente (perfectio operantis), orientándolo a la beatitud.6,7
Aplicación social: En economía (Quadragesimo Anno) o ecología (Laudato Si'), ninguna acción es neutral ante el bien común.12,13,14
Ejemplo contemporáneo: Usar redes sociales no es indiferente; puede ser virtud (evangelización) o vicio (calumnia).
Actos no deliberados y excepciones aparentes
Actos no humanos: Movimientos involuntarios (reflejos) son indiferentes.3
Ignorancia invencible: Puede excusar, pero no hace el acto indiferente (I-II, q. 19, a. 6.11
Deliberación física: Leer sin pensar en moral es neutro, pero raro en adultos.3
No hay contradicción: la indiferencia solo aplica a lo no voluntario.
Controversias y desarrollos modernos
En el posconcilio, algunos moralistas liberales (proporcionalistas) minimizaron normas absolutas, pero Veritatis Splendor lo corrigió.9,15 Críticos como Flannery señalan tensiones en Amoris Laetitia, pero la doctrina tomista prevalece: la conciencia errónea no neutraliza la moralidad objetiva.10
La renovación moral post-Vaticano II recupera a Aquino para una ética teleológica.7
En resumen, ningún acto individual es moralmente indiferente es un pilar de la moral católica, invitando a una vida de virtud constante, discernimiento y unión con Cristo, único Sacerdote y Fin último.
Citas
Primera parte de la segunda parte - Del último fin del hombre - ¿Están los actos humanos especificados por su fin? , Tomás de Aquino. Suma Teológica, § I‑II, P. 1, R. 3 (1274). ↩ ↩2 ↩3 ↩4
Ángel Pérez‑López e Israel Pérez‑López. Conciencia católica y desobediencia civil: La primacía de la verdad, § 17 (2022). ↩ ↩2 ↩3
actos indiferentes, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Actos indiferentes (1913). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7 ↩8 ↩9
Suplemento - De la naturaleza de la confesión - ¿Es la confesión un acto de virtud? , Tomás de Aquino. Suma Teológica, §Suplemento, P. 7, R. 2, co. (1274). ↩ ↩2
Stephen L. Brock. Veritatis Splendor § 78, San Tomás y (no meramente) objetos físicos de los actos morales, § 60 (2008). ↩ ↩2 ↩3
Trabajo humano: ¿Perfeccionando o corrompiendo al ser humano? , Richard Schenk, O.P. Trabajo: ¿La corrupción o la perfección del ser humano? , § 11 (2004). ↩ ↩2
Michael A. Wahl. La vida de la virtud como acto de adoración: Sobre la orientación eucarística de la vida moral, § 2 (2024). ↩ ↩2 ↩3 ↩4
Catecismo de la Iglesia católica, Catecismo de la Iglesia Católica, § 1545 (1992). ↩
Romanus Cessario, O.P. Acción humana y los fundamentos del derecho natural, § 5 (2010). ↩ ↩2
Kevin L. Flannery, S.J. y Thomas V. Berg. Amoris Laetitia, discernimiento pastoral y Tomás de Aquino, § 14 (2018). ↩ ↩2 ↩3
Primera parte de la segunda parte - De la bondad y malicia del acto interior de la voluntad - ¿Es buena la voluntad cuando se guía por la razón errónea? , Tomás de Aquino. Suma Teológica, § I‑II, P. 19, R. 6, co. (1274). ↩ ↩2
Papa Pío XI. Quadragesimo Anno, § 13. ↩
Nada en este mundo nos es indiferente, Papa Francisco. Laudato Si, § 5 (2015). ↩
II. Originalidad de la encíclica Populorum Progressio, Papa Juan Pablo II. Sollicitudo Rei Socialis, § 9 (1987). ↩
John R. Bowlin, Edward T. Oakes. Simposio del libro: Introducción a la teología moral, § 20 (2004). ↩
