Emigración a Moab y pérdidas familiares
El libro de Rut sitúa la historia en la época de los jueces, durante una hambruna en Judá. Elimelec, natural de Belén, emigró a Moab con su esposa Noemí y sus dos hijos, Majlón y Quilión. Elimelec murió allí; más adelante, sus hijos, casados con mujeres moabitas llamadas Rut y Orfá, también fallecieron. Noemí quedó viuda y sin hijos.1
Cuando supo que la hambruna había terminado y que el Señor había dado alimento a su pueblo, Noemí emprendió el regreso a Judá acompañada por sus nueras. Durante el camino les pidió que volvieran a sus familias y buscaran seguridad en nuevos matrimonios. Orfá terminó regresando, pero Rut permaneció junto a Noemí.1
El regreso a Belén y el nombre de Mara
Rut decidió acompañar a Noemí y compartir su pueblo y su fe. Su declaración -«Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios»- expresa la firmeza de ese vínculo. Noemí aceptó la decisión de Rut y ambas llegaron juntas a Belén al comienzo de la cosecha de la cebada.1,3
La llegada de las dos mujeres causó revuelo entre las habitantes de la ciudad. Cuando le preguntaron si era Noemí, ella respondió que prefería que la llamaran Mara, nombre asociado en el relato a la amargura. Explicó su dolor diciendo que había partido llena y que el Señor la había devuelto vacía. Sus palabras expresan el duelo de una mujer que ha perdido a su marido y a sus hijos; el propio relato, sin embargo, continúa con la solidaridad de Rut y con el comienzo de una nueva etapa.1



