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Novacianismo

El novacianismo fue un cisma cristiano del siglo III, originado en Roma en torno a la readmisión de los lapsi: cristianos que habían renegado de su fe durante la persecución del emperador Decio. Sus seguidores rechazaban que la Iglesia reconciliara con la comunidad a quienes hubieran cometido apostasía después del bautismo, incluso tras hacer penitencia. El movimiento recibió también el nombre de catarismo, por la denominación de «puros» que adoptaron algunos de sus miembros.1,2,3

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNovacianismo
CategoríaTérmino
Nombre CompletoCatarismo
DescripciónCisma cristiano del siglo III originado en Roma sobre la readmisión de los lapsi
Año de Origen251
Autoridades ImplicadasPapa Cornelio, Novaciano
Contexto HistóricoPersecución del emperador Decio a comienzos del año 250 y la cuestión de los lapsi.
Doctrinas RelacionadasSacramento de la penitencia, lapsi, apostasía
EnseñanzasLos pecados graves posteriores al bautismo no debían ser perdonados con la reconciliación eclesial; el perdón correspondía únicamente a Dios.
Eventos RelacionadosPersecución de Decio, Sínodos de 251 en Roma y África
HistoriaOriginado en Roma en 251 tras la elección del papa Cornelio y la oposición de Novaciano, extendiéndose por Oriente hasta el siglo VII.
Importancia HistóricaContribuyó a precisar la práctica penitencial de la Iglesia antigua y definir la potestad de reconciliación.
LugarRoma, Frigia, Paflagonia
Lugar de OrigenRoma
OrigenRoma
Personas relacionadasNovaciano
Tema
Tesis CentralRechazo a que la Iglesia reconciliara con la comunidad a quienes hubieran cometido apostasía o pecados graves después del bautismo.
TipoCisma, Siglo III

Tabla de contenido

Origen histórico

La persecución de Decio y los lapsi

A comienzos del año 250, el emperador Decio desencadenó una persecución que obligó a muchos cristianos a afrontar la posibilidad de renegar de su fe. Algunos ofrecieron sacrificios a los dioses paganos; otros entregaron incienso o consiguieron certificados que acreditaban falsamente su sacrificio. La Iglesia llamó lapsi-«caídos»- a quienes habían cedido de alguna manera ante las exigencias de las autoridades.4,1

Tras el martirio del papa Fabián, el clero romano aplazó la elección de su sucesor. En las discusiones sobre cómo tratar a los lapsi, Novaciano, presbítero de Roma, participó inicialmente en la defensa de una disciplina que exigía prudencia y penitencia. Los clérigos romanos sostenían que la reconciliación debía tratarse con moderación y que la decisión correspondía a la Iglesia reunida, no a la iniciativa particular de cada confesor o mártir.4,1

La cuestión no afectaba solo a la disciplina. La persecución planteaba cómo debía actuar la Iglesia ante personas arrepentidas de un pecado grave cometido después del bautismo. En Roma, el papa Cornelio defendió que los apóstatas arrepentidos podían recibir penitencia y, en determinadas condiciones, volver a la comunión eclesial. Novaciano rechazó esa posibilidad de reconciliación sacramental.5,1

Elección de Cornelio y ruptura

En 251, Cornelio fue elegido obispo de Roma. Una minoría eligió a Novaciano como rival y lo presentó como defensor de una disciplina más estricta. Novaciano sostuvo que la Iglesia no debía readmitir a quienes hubieran apostatado, aunque les exhortara a arrepentirse y dejara a Dios el perdón de sus pecados. Así nació un cisma que también disputó la legitimidad del obispo de Roma.2,6

El cisma no consistió, por tanto, en negar que Dios pudiera perdonar. La disputa se centró en si la Iglesia tenía autoridad para reconciliar con la comunión eclesial a determinados pecadores bautizados. Los novacianos remitían la esperanza de perdón directamente a Dios, pero excluían a los penitentes de los sacramentos y de la comunidad de la Iglesia.5,6

Doctrina y disciplina penitencial

La postura novaciana imponía una interpretación muy rigurosa de la disciplina cristiana: quien hubiera cometido después del bautismo un pecado grave no podía volver a la comunión de la Iglesia. Esta prohibición afectaba particularmente a los apóstatas de la persecución, aunque el rigor se extendió también a otras categorías de pecados graves.2,6

Los novacianos exhortaban a los pecadores a arrepentirse, pero no les ofrecían reconciliación eclesial. Novaciano sostenía que el perdón correspondía a Dios y no a los sacerdotes; desde la perspectiva católica, esta postura negaba en la práctica la potestad de la Iglesia para conceder la reconciliación penitencial a quienes habían pecado después del bautismo.5,6

La Iglesia católica no equiparó rigor penitencial con fidelidad doctrinal. Cornelio y los obispos que compartían su criterio defendieron la penitencia pública y una reconciliación proporcionada a las circunstancias de cada caso. Los sínodos celebrados en Roma y África en 251 acordaron que los apóstatas arrepentidos podían ser readmitidos después de cumplir una penitencia adecuada; la duración dependía, entre otros factores, de cómo habían cedido durante la persecución.1

La controversia contribuyó a precisar la práctica penitencial de la Iglesia antigua. La reconciliación no suponía considerar leve la apostasía: la Iglesia exigía arrepentimiento y penitencia, pero rechazaba que un pecado grave posterior al bautismo cerrase para siempre el camino de vuelta a la comunión.5,1

Organización y expansión

Novaciano recibió el apoyo de obispos que compartían sus ideas y llegó a erigirse en obispo rival de Cornelio. Sus cartas difundieron la prohibición de readmitir a los apóstatas en los sacramentos. Con el tiempo, la medida se extendió entre sus seguidores a quienes hubieran cometido cualquier pecado mortal después del bautismo.6

Los miembros de la corriente recibieron el nombre de novacianos por su fundador. En Oriente, algunos se llamaron cátaros, es decir, «puros», expresión que reflejaba su ideal de una comunidad sin pecadores reconciliados. En ciertos lugares bautizaban de nuevo a quienes abandonaban la Iglesia católica para incorporarse a sus filas.3,2

La corriente se difundió fuera de Roma y alcanzó distintas regiones orientales. En Frigia y Paflagonia mantuvo una presencia duradera; sus comunidades conservaron una disciplina estricta y, en algunos casos, modificaron también la fecha de celebración de la Pascua. La secta perduró en territorios orientales hasta aproximadamente el siglo VII.6,2

Valoración de la Iglesia católica

La Iglesia católica rechazó el novacianismo como cisma porque Novaciano rompió la comunión con Cornelio y organizó una comunidad separada. La controversia también tuvo un alcance doctrinal: al excluir de forma permanente a los penitentes de la reconciliación eclesial, la postura novaciana atribuía a la Iglesia límites incompatibles con la práctica penitencial defendida por los obispos católicos.2,1

La respuesta católica distinguió entre la gravedad del pecado y la posibilidad de perdón. La apostasía exigía arrepentimiento y penitencia; no autorizaba, sin embargo, a declarar irremediable la exclusión del pecador arrepentido. La resolución adoptada en Roma y África en 251 sostuvo que los lapsi podían volver a la comunión tras una penitencia adecuada.1

El novacianismo planteó así una cuestión decisiva para la historia de la penitencia cristiana: cómo mantener la exigencia de conversión sin convertir la disciplina de la Iglesia en una condena irreversible. La respuesta católica afirmó a la vez la seriedad del pecado y la posibilidad de reconciliación para quien se arrepiente.5,1

Citas y referencias

  1. Lapsos, Enciclopedia Católica, Lapsos (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9
  2. Cisma, Enciclopedia Católica, Cisma (1913). 2 3 4 5 6
  3. Novato, su modo de vida y su herejía, Eusebio de Cesarea. Historia eclesiástica (Eusebio de Cesarea), Libro VI. Capítulo 43. 1 (325). 2
  4. Novaciano y novacianismo, Enciclopedia Católica, Novaciano y novacianismo (1913). 2
  5. 2. Penitencias, John Henry Newman. Un ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana, 394 (1878). 2 3 4 5
  6. Libro IV - Capítulo 28. De Novato y sus seguidores. Los novacianos de Frigia alteran el tiempo de la celebración de la Pascua, siguiendo la costumbre judía, Sócrates Escolástico. Historia eclesiástica - Sócrates Escolástico, Libro IV Capítulo 28. 2 3 4 5 6
Modificado el 24 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.59 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/0tgw1gzz7

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