Discernimiento y Conocimiento Mutuo
El discernimiento de la calidad de la relación y un período de compromiso son esenciales para el noviazgo. Las parejas deben establecer la certeza de que la mano de Dios está en su unión y que Él los precede, acompaña y les permitirá decir: «Con la gracia de Cristo, te prometo serte fiel siempre». No pueden prometer fidelidad «en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad» basándose únicamente en la buena voluntad o la esperanza de que «funcione». Necesitan apoyarse en el terreno sólido del amor fiel de Dios.
Es crucial que los novios discutan sus expectativas sobre el matrimonio, lo que entienden por amor y compromiso, lo que cada uno espera del otro y el tipo de vida que desean construir juntos. Estas conversaciones les ayudarán a identificar si tienen poco en común o si la atracción mutua por sí sola no será suficiente para mantenerlos unidos. La decisión de casarse nunca debe ser alentada a menos que la pareja haya discernido razones más profundas que aseguren un compromiso genuino y estable.
La Importancia de la Castidad
La castidad es un valor inestimable para el crecimiento genuino del amor entre las personas. Durante el noviazgo, la castidad es fundamental para construir una relación basada en el respeto mutuo, la verdadera amistad y el amor oblativo, en lugar de la gratificación inmediata o el consumo del amor como un «suplemento» para el bienestar físico y mental,. La Iglesia, en su sabiduría, advierte que no se pueden tratar a la ligera los vínculos de la carne sin abrir heridas duraderas en el espíritu.
La castidad en el noviazgo implica la renuncia en favor de la persona amada, buscando un amor más profundo, maduro, estable y auténtico. San Juan Crisóstomo, por ejemplo, recomendaba que la juventud, después de la adolescencia, cuando las concupiscencias crecen, se preparara para buscar esposa y recordaba los fines del matrimonio, enriqueciéndolos con una rica trama de relaciones personales basadas en la virtud y la templanza. La Santísima Virgen María es un modelo especial de castidad vivida por amor a Jesús, animando a todos los cristianos a vivir la castidad según su propio estado.
Preparación para el Sacramento del Matrimonio
La preparación para el matrimonio no debe ser una formalidad, sino un verdadero catecumenado que requiere tiempo y madurez. Los cursos prematrimoniales son una expresión especial de esta preparación, ofreciendo a las parejas la oportunidad de reflexionar sobre su experiencia en términos no triviales. Muchas parejas, a pesar de haber estado juntas por mucho tiempo, incluso en intimidad, a menudo no se conocen realmente.
Esta preparación debe centrarse en lo esencial: la lectura consciente de la Biblia juntos, la oración en su dimensión litúrgica y doméstica, la vida sacramental (especialmente la Confesión y la Eucaristía), y la fraternidad con los pobres y necesitados. La comunidad parroquial tiene un papel importante en esta preparación, y las familias misioneras pueden ofrecer un ejemplo y buenos consejos para ayudar al amor de los novios a crecer y madurar,.
La preparación a corto y largo plazo debe asegurar que la pareja no vea la ceremonia de la boda como el final del camino, sino como el comienzo de un llamado de por vida basado en una decisión firme y realista de enfrentar todas las pruebas y momentos difíciles juntos.