Aprobación de las traducciones bíblicas
La Iglesia distingue entre la preparación académica de una traducción y su autorización eclesial. Cuando una conferencia episcopal prepara una versión bíblica destinada a la liturgia, la autoridad competente examina su fidelidad doctrinal, su calidad lingüística y su adecuación a las normas litúrgicas.
La legislación litúrgica exige que los textos bíblicos utilizados en la liturgia procedan de una traducción de la Sagrada Escritura aprobada debidamente por la conferencia episcopal.
También una versión bíblica destinada a una determinada lengua debe contar con la aprobación de la conferencia episcopal correspondiente. La Escritura constituye la fuente primaria de la liturgia y resulta indispensable para formar el lenguaje litúrgico.
Significado de la recognitio
La recognitio es la revisión y confirmación otorgada por la Santa Sede a determinados libros litúrgicos aprobados previamente por la autoridad episcopal competente. No equivale a una nueva traducción realizada en Roma ni convierte todas las traducciones bíblicas académicas en textos litúrgicos.
En las ediciones litúrgicas impresas, la recognitio debe aparecer junto con la fórmula concordat cum originali y el imprimátur suscrito por la autoridad correspondiente de la conferencia episcopal.
La existencia de una edición católica no permite deducir automáticamente que posea recognitio para el uso litúrgico. La NRSV-CE debe valorarse como edición católica de la Biblia en lengua inglesa; su utilización concreta en misales, leccionarios, rituales o celebraciones públicas depende de las normas y aprobaciones de la autoridad eclesial competente.
Significado del imprimátur
El imprimátur es la autorización eclesiástica para publicar una obra después de su examen. En la disciplina tradicional, el examen corresponde a censores cualificados, quienes deben valorar la conformidad de la obra con la doctrina católica. La fórmula suele aparecer junto con el nihil obstat, que expresa la ausencia de objeciones doctrinales por parte del censor.
El imprimátur no declara que una traducción sea la única posible ni garantiza la perfección filológica de cada decisión. Tampoco convierte al traductor en portavoz del magisterio. Su función consiste en certificar que la publicación no contiene elementos contrarios a la fe y a la moral católicas, dentro del ámbito jurídico en que se concede.
Una edición bíblica católica puede, por tanto, presentar notas de estudio de carácter académico sin que cada hipótesis exegética posea autoridad doctrinal. El lector debe distinguir siempre entre:
- El texto bíblico traducido.
- Las notas filológicas.
- Las introducciones históricas.
- Las explicaciones teológicas.
- Las decisiones litúrgicas de la autoridad eclesial.