Orígenes y desarrollo
La presencia de santuarios dedicados a la Madre de Dios en Egipto se remonta a los primeros siglos del cristianismo. Ya en el siglo III, los cristianos egipcios cantaban las alabanzas a María y establecían lugares de culto en los sitios asociados al Santo Padre y a la Sagrada Familia1. Con el paso de los siglos, la devoción se expandió, y para el siglo VIII los coptos dedicaron un mes entero (Kiahk) a la Virgen, con oficios diarios que reforzaban su veneración1.
En el contexto de Asyut, la tradición local se integró a este amplio panorama mariano. La construcción del santuario de Nuestra Señora de Assiut se inscribe dentro de la proliferación de iglesias marianas que, según los registros, superaban los sesenta en Egipto para el año 1200 y hoy superan los ciento sesenta2. La ubicación de Asyut, a orillas del Nilo, la convirtió en un punto estratégico para los peregrinos que buscaban la intercesión de la Madre de Dios.
Influencia copta
El título Theotokos (Madre de Dios) se originó en la Iglesia de Alejandría y se consolidó en la tradición copta, la cual reconoce a María como modelo de pureza virginal y protección misericordiosa1. La devoción copta a la Virgen se refleja en la abundancia de himnos, oraciones y obras de arte que adornan los santuarios egipcios, incluido el de Assiut1. Esta herencia ha influido directamente en la práctica litúrgica católica local, fomentando una espiritualidad mariana compartida entre ambas comunidades.
