El mensaje de Nuestra Señora de Banneux se centra en varios aspectos fundamentales de la fe cristiana:
La Oración y la Intercesión de María
La Virgen María es invocada en Banneux como la «Virgen de los Pobres, Salud de los Enfermos». Los peregrinos acuden al santuario para buscar consuelo y fortaleza en la oración, confiando en la intercesión continua de María ante su Hijo. Los fieles son llamados a seguir a Cristo, repitiendo cada día su «sí» o fiat, lo que les permite recibir la gracia de una confianza renovada y una mayor atención a la Palabra de Dios y a las responsabilidades de su Bautismo.
El Papa Francisco, en el Octavo Día Mundial de los Pobres en 2024, recordó el mensaje de la Virgen de Banneux: «Soy la Virgen de los pobres», y animó a ser amigos de los pobres, siguiendo el ejemplo de Jesús.
El Misterio del Sufrimiento y la Cruz
Las apariciones de Banneux invitan a los cristianos a reflexionar sobre el misterio del sufrimiento, que encuentra su significado en el misterio de la Cruz del Señor. Ante el sufrimiento inexplicable, el creyente se vuelve a Dios, quien es el único que puede ayudar a soportarlo y perseverar, manteniendo la esperanza de la salvación y la bienaventuranza eterna. Dios está presente de manera tierna y amorosa con cada persona afligida por la enfermedad, movido por las experiencias de su pueblo, a quien desea brindar alivio y consuelo.
El Papa Juan Pablo II, durante su visita a Banneux en 1985, habló sobre el valor salvífico del sufrimiento humano, recordando la bienaventuranza: «Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados» (Mt 5, 4),. Aquellos que ofrecen su sufrimiento contribuyen misteriosamente a elevar el mundo a Dios y participan en la obra de la redención, uniéndose así a Cristo Salvador.
El Cuidado de los Enfermos y los Pobres
Un aspecto crucial del mensaje de Banneux es la invitación a cuidar a los hermanos y hermanas, especialmente a los enfermos y los ancianos. Aquellos que tienen la misión de asistir a los demás en sus pruebas físicas y morales son comparados con la mano amorosa del Señor, extendida hacia los que sufren. Se les exhorta a recordar al mundo que toda vida humana, desde su origen hasta su fin natural, es preciosa a los ojos de Dios.
El santuario de Banneux es un lugar donde no solo los enfermos, sino también el vasto pueblo de los pobres de hoy, en sus múltiples formas de pobreza, se sienten en casa, buscando consuelo, coraje, esperanza y unión con Dios en sus pruebas.