Orígenes coloniales
La devoción a la Virgen de Belén se estableció en Popayán durante la evangelización española del siglo XVI, cuando los misioneros introdujeron la veneración de la Madre de Dios bajo diversas advocaciones marianas. La imagen original, de estilo barroco, fue conservada por la Orden Dominicana y ha sido objeto de veneración continua2.
Desarrollo en la época republicana
A lo largo del siglo XIX y XX, la imagen de Nuestra Señora de Belén se convirtió en símbolo de unidad y esperanza para la población, especialmente durante periodos de conflicto y terremotos que afectaron a la ciudad. Los feligreses recurrieron a la Virgen en momentos de crisis, fortaleciendo su papel como intercesora maternal3.
