Orígenes del santuario
El origen del santuario se remonta al siglo XVI, cuando una pequeña capilla fue erigida en honor a la Virgen María tras la supuesta aparición de una imagen milagrosa en la zona. Con el paso de los siglos, la devoción creció y la capilla se amplió, convirtiéndose en un punto de encuentro para los católicos de la región, en un contexto donde predominaba la presencia ortodoxa.
Reconocimiento papal
El Papa Juan Pablo II, durante su visita a Bielorrusia en 1997, destacó la importancia del santuario de Budslav, señalando que la Virgen María es «venerada y amada por vuestro pueblo, especialmente en el santuario de Budslav»1. En su discurso a los obispos bielorrusos, el Santo Padre subrayó la necesidad de fortalecer la vida cristiana a través de la devoción mariana y de fomentar el diálogo ecuménico, reconociendo al santuario como un símbolo de esperanza y reconciliación.
Desarrollo en la era contemporánea
Desde la caída del bloque soviético, el santuario ha experimentado una renovación estructural y pastoral. Se han construido nuevas capillas, se ha revitalizado la liturgia y se ha promovido la participación de laicos en la organización de peregrinaciones y obras de caridad, siguiendo la visión papal de una Iglesia «centrada en la ayuda a los niños, los enfermos, los pobres y los ancianos”1.
