El siglo XVII: las primeras curaciones
El primer milagro documentado ocurrió en 1617. Un niño ciego de cinco años, Josafat Tyszkiewicz, recobró la vista ante la imagen. La noticia se extendió con rapidez y atrajo a peregrinos de toda la región. En los años siguientes, un sacerdote del santuario recogió por escrito cuarenta y dos relatos de personas que atribuyeron su curación a la intercesión de la Madre de Dios de Budslau.
La afluencia de fieles obligó a construir un templo mayor. En 1643 los bernardinos sustituyeron la iglesia de madera por otra de piedra, con generosa financiación del noble Janusz Kiszka. De aquella época se conserva en la capilla de santa Bárbara un excepcional altar de madera de columnas corintias, adornado con una veintena de esculturas.
La basílica barroca
Ante el crecimiento de la devoción, en 1767 comenzó la construcción de un nuevo templo en estilo barroco tardío, consagrado en 1783 con la advocación de la Asunción de la Virgen. El edificio es una basílica de tres naves con dos torres, crucero y cúpula sobre el cruce, con fachada articulada por pilastras y columnas adosadas. Es una de las obras más notables de la arquitectura religiosa de Bielorrusia y todavía hoy preside el paisaje de la localidad.
Supresión y prueba
A mediados del siglo XIX, las autoridades del Imperio ruso suprimieron el convento bernardino, en un contexto de fuerte presión sobre la Iglesia católica en los territorios del antiguo Gran Ducado. Algunos religiosos de la comunidad habían participado en el levantamiento de 1863. La devoción al icono, sin embargo, no se interrumpió: los fieles continuaron acudiendo ante la imagen.
El siglo XX
La ocupación soviética de 1939, la invasión alemana de 1941 y la nueva anexión soviética de 1945 sometieron a la localidad a grandes sufrimientos. Bajo el régimen comunista, la práctica religiosa quedó severamente restringida y las peregrinaciones perdieron su antigua amplitud. La devoción, sin embargo, sobrevivió en las familias y en la oración silenciosa de muchos creyentes.
El renacimiento de la peregrinación
Con el final de la época soviética, las peregrinaciones se reanudaron a partir de 1990 y recuperaron su forma organizada en torno a 1992. Desde entonces acuden a Budslau fieles de Bielorrusia, Polonia, Lituania, Rusia y otros países. La restauración del icono y el interés renovado de la Iglesia por el santuario prepararon los reconocimientos pontificios que llegaron en los años siguientes.