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Nuestra Señora de Civitavecchia

Nuestra Señora de Civitavecchia, conocida popularmente como la Madonnina de Civitavecchia o Virgen de las Lágrimas de Pantano, es la advocación mariana vinculada a la ciudad portuaria de Civitavecchia, en el Lacio (Italia), y a la estatuilla de la Virgen que, a partir del 2 de febrero de 1995, derramó lágrimas de sangre humana en el domicilio de la familia Gregori, en la localidad de Pantano. Desde junio de 1995 la imagen se expone a la veneración de los fieles en la iglesia de San Agustín (Sant’Agostino), en la diócesis de Civitavecchia-Tarquinia. El caso fue examinado por el obispo diocesano, que instituyó una comisión teológica; la Santa Sede, por su parte, no ha emitido hasta donde consta una declaración oficial sobre la sobrenaturalidad de los hechos. Su valoración pertenece, por tanto, al ámbito del discernimiento eclesial sobre los presuntos fenómenos sobrenaturales y no al de las verdades de fe.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNuestra Señora de Civitavecchia
CategoríaTérmino
DescripciónAdvocación mariana vinculada a una estatuilla que derramó lágrimas en Civitavecchia
DiócesisDiócesis de Civitavecchia-Tarquinia
Escritos RelacionadosLumen Gentium, Catecismo de la Iglesia Católica
Eventos relacionadosLacrimaciones de sangre humana de la estatuilla
Fecha2 de febrero de 1995
Fecha de Celebración2 de febrero
LugarCivitavecchia, Lacio, Italia
Nombres OficialesMadonnina de Civitavecchia, Virgen de las Lágrimas de Pantano
Personas RelacionadasFamilia Gregori, Girolamo Grillo, Juan Pablo II, Benedicto XVI, Flavio Ubodi
TipoAdvocación mariana
Ubicación ActualIglesia de San Agustín (Sant'Agostino), Pantano, Civitavecchia

Tabla de contenido

Nombre y significado

El diminutivo italiano Madonnina («Virgencita») designa la estatuilla de yeso de la Virgen que se conserva en Pantano; por extensión, la advocación recibe el nombre de Nuestra Señora de Civitavecchia. También se la conoce como Madonna delle Lacrime («Virgen de las Lágrimas»), título que comparte con la imagen venerada en Siracusa desde 1953.1

El nombre de la ciudad evoca además una devoción mariana anterior y más amplia, ligada a la vida marinera del puerto. La Virgen es invocada allí como Stella Maris, Estrella del Mar, guía y protectora de quienes trabajan en el mar. Ambas dimensiones no se excluyen: la primera pertenece a la piedad tradicional de la ciudad; la segunda se refiere a unos hechos concretos acaecidos en 1995 y todavía sometidos al discernimiento de la Iglesia.

Civitavecchia y la devoción mariana

La ciudad y el título de Estrella del Mar

Civitavecchia es una ciudad portuaria del mar Tirreno, situada al noroeste de Roma. Su puerto la vinculó desde la Antigüedad al comercio y a las relaciones con los pueblos del Mediterráneo, y en ese contexto la fe cristiana arraigó en la comunidad como fuente de esperanza en los períodos de prueba y de reconstrucción.2

El 19 de marzo de 1987, durante su visita pastoral a la ciudad, Juan Pablo II se dirigió a los portuarios, pescadores y marineros. Les recordó que quien navega necesita una brújula para no perder la ruta y les pidió que la Santísima Virgen, «tan venerada en Civitavecchia», fuese su guía como Estrella del Mar. En el mismo discurso invocó la protección de santa Fermina, virgen y mártir, cuya efigie los trabajadores habían llevado al puerto en señal de afecto y de fe.2

Fundamento doctrinal de la devoción

La veneración a la Madre de Dios no depende de apariciones ni de signos extraordinarios. El Concilio Vaticano II enseña que la Virgen es honrada por la Iglesia con un culto especial, distinto de la adoración que se debe solo a Dios, y exhorta a los fieles a promover ese culto evitando tanto la exageración como la estrechez de espíritu. La verdadera devoción mariana no consiste en un sentimentalismo estéril ni en una credulidad vana, sino que procede de la fe auténtica y conduce al reconocimiento de la excelencia de la Madre de Dios y al amor filial hacia ella.3

La Madonnina de Pantano

Origen de la imagen

La imagen es una estatuilla de yeso de unos 42 centímetros de altura que representa a la Virgen bajo la figura de la Reina de la Paz. Fue adquirida en una tienda de Medjugorje (Bosnia-Herzegovina) en septiembre de 1994 por el párroco de Sant’Agostino de Pantano, don Pablo Martín, que la entregó a la familia de Fabio Gregori, feligresa de la parroquia. La familia la colocó en el jardín de su casa.4,5

Las lacrimaciones de febrero de 1995

El 2 de febrero de 1995, Jessica Gregori, una niña de cinco años, advirtió un líquido rojo, semejante a la sangre, que brotaba de los ojos de la imagen. Los episodios se repitieron en trece ocasiones entre el 2 y el 6 de febrero, en presencia de numerosos testigos, entre ellos fotógrafos, periodistas, agentes de la policía municipal y del Estado y eclesiásticos.6,7

El obispo Girolamo Grillo

El obispo de Civitavecchia-Tarquinia, mons. Girolamo Grillo, recibió las noticias con escepticismo inicial. Tomó la imagen bajo custodia para esclarecer los hechos y, el 15 de marzo de 1995, la estatuilla lloró sangre de nuevo mientras él mismo la sostenía en sus manos.8,6

Desde aquel momento mons. Grillo se convenció de la autenticidad del fenómeno y se convirtió en su principal valedor. El 17 de junio de 1995 depositó la imagen en la iglesia de San Agustín de Pantano, donde se expone en una urna para la veneración de los fieles.8,7

Investigaciones sobre los hechos

Examen científico

Profesores del Policlínico Gemelli y de la Universidad La Sapienza de Roma determinaron que el líquido extraído de la imagen era sangre humana de sexo masculino y que la estatuilla no contenía ningún mecanismo interno que explicara la emisión. Estas conclusiones respondieron a la acusación de algunas asociaciones de consumidores, que sostenían que una bomba oculta, accionada a distancia, provocaba las lacrimaciones.9

Desde el punto de vista católico, los análisis científicos son elementos de juicio útiles, pero no constituyen por sí solos un criterio de sobrenaturalidad. El discernimiento eclesial atiende también a la credibilidad de los testigos, a la conformidad con la doctrina de la fe y a los frutos espirituales que el hecho produce en los fieles.10

Investigación judicial

A raíz de las denuncias de las asociaciones de consumidores, la magistratura abrió diligencias penales que incluyeron registros e intervenciones telefónicas y una notificación de investigación a Fabio Gregori. El procedimiento concluyó con un auto de archivo. Según recuerda el diario Avvenire, la motivación del archivo afirmaba que solo la Iglesia, y quizá algún día la ciencia, podrían dar razón de un fenómeno que en el estado actual de los conocimientos resultaba inexplicable.9,11

Comisión teológica diocesana

Mons. Grillo constituyó una comisión integrada por once expertos, entre teólogos, médicos, psicólogos y técnicos, para descartar tanto la hipótesis del fraude como la de una alucinación colectiva. Los testigos prestaron declaración jurada ante la comisión. En 1997 la comisión se pronunció por mayoría a favor de la veracidad de las lacrimaciones.9,11,4

El padre capuchino Flavio Ubodi, vicepresidente de la comisión, recibió del obispo el encargo de acompañar de cerca a la familia Gregori y custodia la documentación de la investigación. Según su reconstrucción, el examen eclesial concluyó a nivel diocesano de forma positiva, con la erección de la parroquia de Sant’Agostino de Pantano como santuario.4

Posición de la Santa Sede

La competencia del obispo diocesano

En febrero de 1997, cuando la prensa italiana discutía el alcance del dictamen de la comisión, el entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, remitieron el asunto al obispo de Civitavecchia: la cuestión correspondía al ordinario del lugar, que debía pronunciarse bajo su propia responsabilidad ante la Iglesia universal.12

Gestos de los Pontífices

Mons. Grillo refirió públicamente que, a finales de febrero de 1995, llevó la estatuilla al Vaticano, donde Juan Pablo II la veneró, rezó ante ella y colocó sobre la cabeza de la Virgen una corona que había llevado consigo. Según el mismo testimonio, el 30 de mayo de 2005 Benedicto XVI, al saludar al obispo al término de un encuentro con la Conferencia Episcopal Italiana, le dijo que la Virgen de Civitavecchia «hará grandes cosas».7

Conviene distinguir estos gestos de los actos del Magisterio. Se trata de manifestaciones de piedad personal, conocidas por el testimonio del obispo y por la prensa, que no equivalen a una aprobación formal del fenómeno ni obligan a los fieles a prestarle asentimiento de fe.

Situación actual

Hasta donde consta, la Santa Sede no ha emitido una declaración oficial que reconozca la sobrenaturalidad de las lacrimaciones de Civitavecchia. La Iglesia ha permitido, sin embargo, la veneración de la imagen y la afluencia de peregrinos al santuario de Pantano bajo la autoridad del obispo diocesano.4

Marco doctrinal: revelación pública y revelaciones privadas

La revelación definitiva en Cristo

La fe católica enseña que Dios se ha revelado plenamente en Jesucristo, de modo que la economía cristiana, por ser la alianza nueva y definitiva, nunca pasará y no cabe esperar ninguna otra revelación pública antes de la manifestación gloriosa del Señor.13,14

El Catecismo reconoce que a lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas «privadas», algunas de ellas reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es mejorar ni completar la Revelación definitiva de Cristo, sino ayudar a vivirla más plenamente en una época determinada de la historia. Guiado por el Magisterio, el sentido de los fieles sabe discernir y acoger lo que en ellas constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia.14

Benedicto XVI recordó que el valor de las revelaciones privadas es esencialmente distinto del de la única revelación pública: esta exige la fe, mientras que aquellas pueden ser acogidas con fe humana, según la prudencia, cuando la autoridad eclesiástica las reconoce como dignas de crédito.15

Normas de discernimiento

La competencia para el discernimiento corresponde en primer lugar al obispo diocesano. Las Normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales, publicadas por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe el 17 de mayo de 2024 y en vigor desde el 19 de mayo de ese año, sustituyen a las normas de 1978 y prevén seis posibles conclusiones:

  • Nihil obstat.
  • Prae oculis habeatur.
  • Curatur.
  • Sub mandato.
  • Prohibetur et obstruatur.
  • Declaratio de non supernaturalitate.

La conclusión más favorable, el nihil obstat, no expresa certeza sobre la autenticidad sobrenatural del fenómeno, sino que reconoce signos de la acción del Espíritu Santo en la experiencia espiritual, no detecta en ella aspectos críticos o arriesgados y permite al obispo promover su difusión pastoral, incluidas las peregrinaciones. Las propias Normas establecen que, como regla, ni el obispo diocesano ni las conferencias episcopales ni el Dicasterio declararán el origen sobrenatural de estos fenómenos, aun cuando se conceda un nihil obstat.16

Entre los criterios positivos que las Normas ordenan examinar figuran:

  • La credibilidad y el equilibrio de las personas implicadas.
  • La conformidad del fenómeno y de los eventuales mensajes con la doctrina católica.
  • Los frutos espirituales verificables, como la oración, la conversión, la vida sacramental y la caridad.

Entre los criterios negativos se incluyen los errores doctrinales, el afán de lucro y las conductas gravemente inmorales vinculadas al hecho.16

Alcance del juicio eclesial

Los hechos de Civitavecchia son anteriores a estas Normas y se desarrollaron bajo la disciplina precedente. El juicio favorable de la comisión diocesana y la actitud del obispo pertenecen al plano del discernimiento prudencial. No constituyen una definición de fe. Los fieles pueden venerar la imagen y acudir al santuario con libertad, y no están obligados a creer en la sobrenaturalidad de las lacrimaciones; el respeto hacia la imagen, hacia los peregrinos y hacia la autoridad del obispo debe, en cualquier caso, ser mantenido.

Las lágrimas de María en la doctrina católica

Los signos y su sentido

Los Evangelios no refieren nunca el llanto de la Virgen. La tradición cristiana, sin embargo, ha contemplado a María asociada al dolor de su Hijo, desde la profecía de Simeón (Lc 2,35) hasta su presencia al pie de la cruz (Jn 19,25). En ese marco, Juan Pablo II explicó, en la homilía de dedicación del santuario de la Virgen de las Lágrimas de Siracusa (6 de noviembre de 1994), pocos meses antes de los hechos de Civitavecchia, que las lágrimas de María aparecen en las apariciones con las que ella acompaña de tiempo en tiempo el camino de la Iglesia, y que pertenecen al orden de los signos: testimonian la presencia de la Madre en la Iglesia y en el mundo.17

Existe un precedente: los obispos de Sicilia declararon en 1953 que no podía ponerse en duda la realidad de las lacrimaciones de la imagen de Siracusa. Las Normas de 2024 recuerdan esa declaración como ejemplo de las afirmaciones que, según la práctica anterior, algunos obispos formulaban sobre estos fenómenos.16

Lágrimas que conducen a Cristo

El criterio de autenticidad de cualquier signo mariano consiste en que conduzca a Cristo. Una madre llora cuando ve a sus hijos amenazados por algún mal, espiritual o físico; el llanto de María, interpretado a la luz de la fe, es llamada a la conversión, a la oración y a la reconciliación con Dios y con los hermanos. La Virgen no se coloca en el centro: señala siempre a su Hijo, como en Caná, donde invita a los sirvientes a hacer lo que él les diga (Jn 2,5).

La veneración de la imagen

Naturaleza del culto a las imágenes

El culto cristiano a las imágenes no es contrario al primer mandamiento. La honra tributada a una imagen sagrada es una veneración respetuosa y no una adoración, que solo corresponde a Dios; el honor dado a la imagen se dirige a quien la imagen representa. La estatuilla de Pantano no es, por tanto, objeto de culto por sí misma, sino medio que dirige la oración del fiel a la Virgen y, por ella, a Cristo.18

Piedad popular y liturgia

La Iglesia recomienda encarecidamente los ejercicios piadosos del pueblo cristiano, siempre que sean conformes a las leyes y a las normas de la Iglesia y estén ordenados a la liturgia, que por su naturaleza los supera.19 Recomienda también a los fieles una veneración peculiar y filial a la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios.20 La peregrinación a Pantano, la oración del rosario ante la imagen y los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía constituyen las formas propias de una devoción conforme a esa enseñanza.

El santuario de Sant’Agostino

La imagen se conserva en la iglesia de San Agustín de Pantano, una pequeña iglesia rural situada a unos siete kilómetros al norte de Civitavecchia, antes de llegar a Bagni di Sant’Agostino. Desde el 17 de junio de 1995 se expone en una urna para la veneración de los fieles.21

El Código de Derecho Canónico define el santuario como la iglesia u otro lugar sagrado al que, por un motivo peculiar de piedad, acuden en peregrinación numerosos fieles con la aprobación del ordinario del lugar, y atribuye al ordinario la aprobación de los estatutos de un santuario diocesano.22 La condición de santuario de Sant’Agostino de Pantano se rige, por tanto, por esa disciplina y por la autoridad del obispo diocesano.

Otros fenómenos atribuidos

En torno a la Madonnina se han referido otros hechos, que no han sido objeto de un pronunciamiento específico de la autoridad eclesiástica. Según el padre Ubodi, una segunda estatuilla idéntica a la primera, regalada por el cardenal Deskur, habría comenzado a emanar un aceite perfumado en algunas fiestas religiosas y ante personas reunidas en oración. Se atribuyen además a la familia Gregori apariciones de la Virgen y mensajes, que el mismo autor pone en relación con Fátima.23

Estas afirmaciones se apoyan sobre todo en el testimonio de los interesados y de quienes han acompañado el caso. Conforme a la doctrina sobre las revelaciones privadas, deben tratarse con prudencia: no pertenecen al depósito de la fe y los fieles no están obligados a aceptarlas.14

Relación con Medjugorje

La estatuilla de Pantano fue comprada en Medjugorje, lo que ha llevado a menudo a vincular ambos casos. Conviene, sin embargo, distinguirlos: el origen de una imagen devocional no convierte en auténtico, ni en dudoso, el fenómeno que después se le atribuye, y cada caso debe ser discernido por separado según sus propios hechos y frutos.

El 19 de septiembre de 2024, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó la nota «La Reina de la Paz» sobre la experiencia espiritual vinculada a Medjugorje. La nota se sitúa en las Normas de 2024 y se fundamenta en los frutos espirituales verificados y en el análisis de los presuntos mensajes, no en un juicio sobre la sobrenaturalidad de las presuntas apariciones.24 Esa valoración no se extiende automáticamente a los hechos de Civitavecchia, que dependen del discernimiento del obispo diocesano.

Valor espiritual

Nuestra Señora de Civitavecchia recuerda dos verdades que la Iglesia sostiene con firmeza. La primera es que María acompaña maternalmente a los fieles, desde la oración de los marineros del puerto hasta el dolor de las familias; la segunda, que toda devoción mariana auténtica conduce a Cristo, único mediador, y no sustituye la Palabra de Dios, los sacramentos ni la vida de la Iglesia.3

Los peregrinos que acuden a Pantano no están llamados a buscar prodigios, sino a convertirse: a rezar con María, a confiar en su intercesión y a vivir con mayor coherencia el Evangelio. Mientras la Iglesia mantiene su discernimiento sobre los hechos de 1995, la fe y la veneración a la Madre de Dios continúan teniendo en el santuario de Pantano un lugar de oración, de conversión y de esperanza.

Citas y referencias

  1. Vent’anni fa a Civitavecchia una statua della Madonna pianse sangue. Fanpage.it, La «Madonna delle lacrime» di Civitavecchia (2015).
  2. Juan Pablo II. Visita pastoral a Civitavecchia. Discurso a los portuarios y a los pescadores, 1 (1987). 2
  3. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Lumen Gentium, 66-67 (1964). 2
  4. Flavio Ubodi. Civitavecchia. 25 anni con Maria, Presentación (2020). 2 3 4
  5. La Madonna di Civitavecchia. Port Mobility Civitavecchia, La Madonnina di Civitavecchia: historia.
  6. Mary’s tears in Civitavecchia. Une minute avec Marie, 3 de febrero (2022). 2
  7. Orazio Petrosillo. «L’apertura» di Ratzinger: Papa Wojtyla venerò la Madonna di Civitavecchia. Il Messaggero, 1 de junio (2005). 2 3
  8. Our Lady of Civitavecchia 25 Years On. Abouna, Introduction (2020). 2
  9. Vent’anni fa a Civitavecchia una statua della Madonna pianse sangue. Fanpage.it, Las investigaciones (2015). 2 3
  10. Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales, Criterios (2024).
  11. Ammaniti e il «miracolo» di Civitavecchia. Padre Ubodi: «Serve rispetto». Avvenire, Agorà (2018). 2
  12. Il cardinale: se ne occupa Grillo. L’Unità, p. 15 (1997).
  13. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Dei Verbum, 4 (1965).
  14. Catecismo de la Iglesia Católica, 66-67 (1992). 2 3
  15. Benedicto XVI. Exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini, 14 (2010).
  16. Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales, Presentación y Normas (2024). 2 3
  17. Juan Pablo II. Homilía en la dedicación del santuario de la Virgen de las Lágrimas, Siracusa, Homilía (1994).
  18. Catecismo de la Iglesia Católica, 2131-2132 (1992).
  19. Concilio Vaticano II. Constitución Sacrosanctum Concilium, 13 (1963).
  20. Can. 1186. Código de Derecho Canónico, 1186 (1983).
  21. La Madonna di Civitavecchia. Port Mobility Civitavecchia, Cómo visitar la Madonnina (2024).
  22. Can. 1230 y 1232. Código de Derecho Canónico, 1230-1232 (1983).
  23. Flavio Ubodi. La Madonna di Civitavecchia. Lacrime e messaggi, Presentación.
  24. Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Nota «La Reina de la Paz» sobre la experiencia espiritual vinculada a Medjugorje, Introducción (2024).
Modificado el 2 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.95 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/399g92qk9

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