Los tres niños pastores
Los testimonios de Fátima están asociados a Lucía de Jesús, Francisco Marto y Jacinta Marto. Juan Pablo II los describió como tres niños a quienes María habría dirigido el mensaje entre mayo y octubre de 1917. Según su relato, la experiencia de los niños estuvo precedida por encuentros con un ángel, que los enseñó a orar y a unirse a Cristo en la reparación por los pecados.,
El papa destacó que Francisco y Jacinta no fueron reconocidos como santos por haber visto apariciones, sino por su respuesta cristiana: vivieron las virtudes con entrega y perseveraron en la oración y la caridad. Los niños rezaban el rosario y ofrecían sacrificios por la conversión de los pecadores y por quienes necesitaban la misericordia divina. También tuvieron que soportar presiones y amenazas para que negaran sus experiencias.
Las apariciones de 1917
El relato sitúa la primera aparición el 13 de mayo de 1917, en la Cova da Iria. Los encuentros habrían continuado durante los meses siguientes, y concluyeron en octubre. El 13 de octubre quedó asociado al llamado «milagro del sol», expresión utilizada por Juan Pablo II al recordar el aniversario de ese día.,
La tradición de Fátima presenta a María como una figura vestida de blanco. En 1991, Juan Pablo II recordó a la «Señora toda vestida de blanco» y vinculó sus apariciones con los tres pastores y con una llamada maternal dirigida al mundo.
Los relatos sitúan en el centro de los encuentros la invitación a rezar y a ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores. Francisco y Jacinta, según Juan Pablo II, respondieron con frecuentes oraciones, penitencias y una intensa devoción a Jesús y María.