Madrid antes de la conquista castellana
La historia antigua de Madrid presenta zonas todavía difíciles de documentar con precisión. La ciudad adquirió una importancia notable durante la época islámica, cuando las autoridades musulmanas establecieron en el lugar una fortaleza conocida como Mayrit, Majrît o formas semejantes. La fortificación protegía el acceso a Toledo y formaba parte del sistema defensivo de la Marca Media.
Una antigua tradición cristiana sostiene que, durante la ocupación musulmana, los cristianos de Madrid ocultaron una imagen de la Virgen en un hueco de la muralla para evitar su profanación o destrucción. La estatua habría permanecido escondida durante generaciones, hasta que la conquista cristiana permitió recuperar su culto. La tradición de la imagen escondida en una torre o en la muralla aparece recogida en relatos históricos antiguos sobre Madrid.
La existencia de una comunidad cristiana mozárabe en el Madrid islámico resulta históricamente verosímil dentro del marco general de al-Ándalus, pero la identificación concreta de esa comunidad con los autores del ocultamiento, así como la fecha exacta del escondite, no cuentan con una demostración documental concluyente.
La conquista cristiana de Madrid
La cronología de la Reconquista exige precisión. La recuperación cristiana de Madrid no pertenece a la primera fase asturiana de la Reconquista, iniciada tradicionalmente con la resistencia de Pelayo en Covadonga durante el siglo VIII, sino a la expansión de los reinos cristianos hacia la Meseta Central en los siglos XI y XII. Juan Pablo II relacionó Covadonga con el comienzo de la resistencia cristiana frente a la ocupación musulmana, pero ese proceso inicial no debe confundirse con la conquista de Madrid.
Alfonso VI de León y Castilla conquistó Toledo en 1085, y la toma de Madrid suele situarse en ese mismo contexto de avance castellano sobre la Meseta. Algunas narraciones antiguas atribuyeron la expulsión de los musulmanes de Madrid a Ramiro II de León en el año 939; esa datación pertenece a una tradición historiográfica antigua y no coincide con la cronología generalmente aceptada para la incorporación definitiva de Madrid al reino castellano. La propia identificación de Madrid con una conquista de 939 refleja una transmisión histórica poco precisa.
La tradición de la Almudena sitúa el hallazgo de la imagen después de la conquista cristiana. El relato más difundido cuenta que una procesión recorrió la muralla mientras los habitantes buscaban la imagen. En un punto concreto, una parte del muro se derrumbó y dejó visible la estatua, que habría aparecido intacta y con dos velas encendidas. Este último detalle pertenece al lenguaje milagroso de la leyenda devocional y no puede presentarse como un dato histórico comprobado.
El papa León XIV evocó en Madrid la tradición de la imagen escondida en un nicho de la muralla de la ciudadela y encontrada intacta cuando se derrumbó una parte del muro. En su interpretación pastoral, la caída de la muralla representa la apertura de espacios nuevos y la superación de las divisiones que aíslan a las personas.