Fundación de la bastida y papel de los premonstratenses
La curatía de Ainhoa nació en el siglo XIII por iniciativa del priorato premonstratense de Urdax, al otro lado de la frontera actual. La orden de Prémontré, fundada por san Norberto en el siglo XII, unía la vida canónica comunitaria con la atención pastoral a las poblaciones cercanas, y esa vocación explica que sus monjes impulsaran un núcleo estable de población en un territorio frecuentado hasta entonces sobre todo por pastores trashumantes.
Según la tradición local, la fundación se debe al acuerdo entre Juan Pérez de Baztán, señor de las tierras, y el abad de Urdax, que representaba a la autoridad eclesiástica. La iglesia se habría dedicado a la Virgen desde sus orígenes. Los datos de la fundación proceden de tradiciones locales y de guías de patrimonio; la fecha de construcción del templo, el siglo XIII, está recogida en la notice oficial de los Monumentos Históricos de Francia.
Una iglesia para el culto y para el refugio
Como ocurre en otros templos fronterizos, la iglesia de Ainhoa se concibió también como lugar de refugio para la población en tiempos de guerra. Algunas fuentes locales mencionan una fortificación anterior sobre la que se habría levantado el templo. El aspecto robusto de la nave y del ábside, con aspilleras, conserva la huella de esa función defensiva.
Destrucciones y reconstrucción del siglo XVII
La ocupación española de 1636 y 1637, en la guerra de los Treinta Años, dañó gravemente los edificios del pueblo. La iglesia fue reformada durante el siglo XVII: se elevó la construcción, se levantó la torre cuadrada actual y se dotó a la nave de galerías de madera, fechadas en 1649.
El pueblo se reconstruyó con paciencia, y la iglesia siguió siendo el centro de esa renovación. Las casas que hoy definen el aspecto de la calle principal pertenecen en buena parte a esa reconstrucción de los siglos XVII y XVIII.
Protección patrimonial
El edificio fue clasificado como monumento histórico por orden del 27 de diciembre de 1996, que anuló la inscripción anterior de 1994. La protección reconoce el valor del conjunto arquitectónico y del decoro interior, característico de las iglesias vascas.