La devoción a Nuestra Señora de la Asunción en Popayán se remonta a los inicios de la colonización española en el territorio. Fundada el 13 de enero de 1537 por Sebastián de Belalcázar, la ciudad fue erigida bajo el amparo de la Virgen María en su misterio de la Asunción, lo que la convirtió en un centro de irradiación cristiana en el suroeste de Colombia.1 Este patrocinio inicial refleja la tradición mariana propia de la América hispana, donde las nuevas urbes se ponían bajo la protección de la Madre de Dios para asegurar su crecimiento espiritual y material.
En 1546, el papa Pablo III erigió la diócesis de Popayán, que más tarde se convertiría en arquidiócesis en 1900, incorporando el culto a la Asunción como elemento fundacional.2 Los primeros evangelizadores, como misionarios y obispos zelosos, sembraron la semilla de la fe en un pueblo abierto a la palabra de Dios, atribuyendo a la Virgen el mérito de hacer de Popayán un «terreno fértil para el Evangelio».1 Esta fertilidad se manifiesta en la historia eclesial de la región, marcada por la incorporación de comunidades indígenas y la formación de una Iglesia local vibrante.
Fundación de la diócesis y primeros obispos
La diócesis de Popayán, establecida el 1 de septiembre de 1546, fue una de las primeras en el Nuevo Mundo y dependió inicialmente de la arquidiócesis de Lima, pasando luego a Bogotá en 1573.2 El primer obispo, Juan del Valle, realizó la ceremonia de erección en 1547, enfatizando el rol protector de Nuestra Señora de la Asunción. Figuras como Agustín de la Coruña (1509-1589), un agustino defensor de los indígenas, y Carlos Bermúdez (1827-1886), quien restauró el seminario a pesar de exilios por defender los derechos de la Iglesia, honraron este patronazgo en su labor pastoral.2
Juan Buenaventura Ortiz (1840-1894) contribuyó con obras como la Historia de la Diócesis de Popayán y tratados de religión, integrando la devoción mariana en la educación católica local.2 Estos obispos ejemplifican cómo el culto a la Asunción ha sido un pilar en la defensa de la fe y la justicia social en el Cauca.
