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Nuestra Señora de la Candelaria de Copiapó

Nuestra Señora de la Candelaria de Copiapó es la advocación mariana más arraigada de la región chilena de Atacama, venerada como patrona y madre de los mineros del norte de Chile. Su devoción nace de una pequeña imagen grabada en piedra que el arriero Mariano Caro Inca halló en 1780 junto al salar de Maricunga y que hoy preside el santuario del antiguo pueblo de San Fernando, en la diócesis de Copiapó. Cada año, en torno al 2 de febrero, miles de peregrinos y decenas de cofradías de bailes chinos acuden a la Fiesta Grande de la Candelaria, una de las expresiones más vivas de la religiosidad popular católica de Chile.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNuestra Señora de la Candelaria de Copiapó
CategoríaTérmino
DescripciónAdvocación mariana más arraigada de la región chilena de Atacama, venerada como patrona y madre de los mineros del norte de Chile
DiócesisDiócesis de Copiapó
Fecha1780
Fecha de Celebración2 de febrero
Festividad2 de febrero
LugarSalar de Maricunga
OrigenSalar de Maricunga, Chile
PatronazgoMineros del norte de Chile
Personas relacionadasMariano Caro Inca
Personas RelacionadasMariano Caro Inca, Josefa Guzmán, Domingo Carmona, Pedro Thelis, Juan de Dios Sierra y Velásquez
TipoAdvocación mariana
UbicaciónSantuario de la Candelaria, Copiapó

Tabla de contenido

Nombre y significado

La Candelaria y la Presentación del Señor

El título de Candelaria procede de la palabra candela, que designa la vela encendida. La Iglesia celebra el 2 de febrero, cuarenta días después de la Navidad, la fiesta de la Presentación del Señor en el Templo, que la tradición popular llamó durante siglos «Purificación de la Virgen». El Evangelio de san Lucas narra que María y José llevaron al Niño a Jerusalén para ofrecerlo a Dios conforme a la Ley, y que el anciano Simeón lo reconoció como «luz para iluminar a las naciones» (Lc 2,32).

En esa jornada la liturgia bendice las velas y organiza una procesión con luces, gesto que expresa la fe en Cristo, luz del mundo, y que dio nombre a la fiesta y a las imágenes de la Virgen que sostienen una vela o una candela. La tradición atribuye al papa Gelasio I, a finales del siglo V, la difusión de esta celebración en Roma.

María, portadora de la luz

La advocación no coloca a la Virgen en el centro de la luz, sino que la presenta como quien lleva a Cristo hasta los hombres. Pablo VI explicó que la fiesta del 2 de febrero recuerda conjuntamente al Hijo y a la Madre: celebra ante todo un misterio de Cristo, y en él la ofrenda de María y su participación en la obra redentora.2 Esta clave teológica ilumina todo el culto de Copiapó, donde los fieles invocan a la Candelaria como la Madre que acompaña en la oscuridad de la mina y del desierto y los conduce hacia su Hijo.

Origen de la devoción

De Canarias a América

La advocación de la Candelaria procede de las islas Canarias. Una antigua tradición cuenta que en 1392 la Virgen se mostró a unos pastores guanches de Tenerife, y desde entonces su imagen recibe culto como patrona del archipiélago en la basílica de Candelaria. Los misioneros y navegantes españoles extendieron el título por América, donde dio origen a santuarios en el Perú, Bolivia, Argentina, Colombia y Chile.3

La Candelaria en Chile

En Chile el culto a la Candelaria se remonta a la época colonial. Los registros más antiguos corresponden al siglo XVII y apuntan a las plazas fuertes del sur: en la iglesia de San Antonio, en la isla Mancera de Valdivia, existen registros de su veneración desde 1645.3 Con el tiempo la advocación se hizo especialmente querida en las zonas mineras del norte, donde los trabajadores de las faenas encontraron en ella una protectora cercana. El santuario de Copiapó se convirtió en el centro de esa devoción.

El hallazgo de la imagen

Mariano Caro Inca y el salar de Maricunga

La tradición sitúa el origen del santuario en el verano de 1780. Mariano Caro Inca, vecino del pueblo de San Fernando, regresaba de la cordillera con otros arrieros cuando el mal tiempo los obligó a buscar refugio entre unos peñascales a orillas del salar de Maricunga. Allí encontró una piedra plana, de unos catorce centímetros de altura, en la que alguien había grabado a la Virgen con el Niño Jesús en brazos.1,4

Caro Inca tomó la piedra con respeto, llamó a sus compañeros para mostrársela y la guardó en la alforja de su mulo. La tradición añade que llegó a su hijuela de San Fernando el 2 de febrero, día de la Purificación de la Virgen y de la bendición de las candelas. Ese acuerdo entre la fecha de su regreso y la fiesta litúrgica explica el título que recibió la imagen: Nuestra Señora de la Candelaria.1,5

Las primeras novenas y el oratorio

Mientras el arriero preparaba un altar para venerar la piedra, sus compañeros divulgaron la noticia del hallazgo por todo el valle. Cada año, al acercarse el 2 de febrero, Caro Inca reunía a las familias vecinas para rezar una novena, y el último día presidía los rezos un padre franciscano.4

Tras su muerte, su esposa Josefa Guzmán mantuvo la devoción y cumplió su última voluntad levantando un pequeño oratorio para la imagen.1 Así pasó la piedra de objeto de piedad familiar a centro de culto para los habitantes del pueblo.

La sagrada imagen

La imagen original es una piedra plana grabada de pequeño tamaño, con la figura de la Virgen que sostiene al Niño. Su origen artístico permanece sin aclarar: unos estudiosos la atribuyen a un santero limeño, de aquellos que fabricaban pequeñas imágenes devocionales que los españoles llevaban consigo como compañía y protección en sus expediciones; otros suponen que un devoto indígena de la cordillera, hábil en el trabajo de la piedra, la esculpió y luego la perdió en sus viajes.5

Durante la fiesta salen en procesión dos imágenes: la original, llamada imagen histórica o imagen chica, y una réplica de mayor tamaño que los fieles visten para la ocasión. Los fieles la llaman con cariño la Chinita de la Candelaria.6,7

El santuario de Copiapó

De la primera capilla a la parroquia actual

El santuario se alza en la villa Manuel Antonio Matta, en el territorio que antes ocupaba el Pueblo de Indios de San Fernando.1 En el año 1800, veinte años después del hallazgo, el cura de la villa de Copiapó, Domingo Carmona, hizo levantar una capilla cerca del oratorio primitivo, en terrenos que había dejado una vecina llamada doña Josefa. Allí depositó la imagen encontrada por Caro Inca.8,1

La capilla acogió durante generaciones a los mineros y a las familias atacameñas, y su torre de 1800 llegó a ser el recuerdo más antiguo del lugar.9 Los restos de Mariano Caro Inca descansaron en ella hasta el 8 de febrero de 1981, cuando la ruina del primer templo obligó a trasladarlos, el día de la fiesta, al nuevo santuario, cerca de la imagen.4

La construcción del templo actual

En 1910 comenzó la edificación de un templo mayor en terrenos contiguos a la capilla antigua. El cura Pedro Thelis colocó la primera piedra, y el popular Padre Negro, Juan de Dios Sierra y Velásquez, impulsó después las obras.4 En 1922 un siniestro dañó gravemente la capilla antigua y obligó a reconstruirla.9

Las obras prosiguieron durante el siglo XX: en 1944 Polidoro Van Vlierberghe construyó la nave lateral derecha, y a comienzos de 1968 el padre José Cánovas empezó la nave lateral izquierda, que quedó terminada en 1970.4 Hoy el templo es sede de la parroquia de la Candelaria y el principal centro de veneración de la imagen.8

Un santuario en el sentido canónico

El Código de Derecho Canónico define el santuario como la iglesia o el lugar sagrado al que acuden en peregrinación numerosos fieles por un motivo particular de piedad, con aprobación del ordinario del lugar.10 El de la Candelaria cumple plenamente esa descripción: un obispo de la diócesis de Copiapó preside cada año la Misa solemne de la fiesta, y el santuario dispone de un rector que atiende a los peregrinos durante todo el año.

La Fiesta Grande de la Candelaria

Desarrollo de la fiesta

Durante mucho tiempo la fiesta giraba solo en torno al 2 de febrero, pero el aumento de los fieles llevó a trasladar su momento central al domingo siguiente.1,4 La celebración comienza con una novena de preparación y continúa con varias jornadas intensas de fiesta, que reúnen a peregrinos de toda la región y de otras zonas del país.4

Entre los actos de la fiesta destacan:

  • La procesión de las candelas, que une la liturgia de la Presentación con la luz de las velas.
  • La bendición de los niños.
  • El encuentro de la Virgen con los enfermos y los mineros.
  • Las Misas de cada jornada, con intenciones particulares para cada día.
  • La procesión de los bailes religiosos con las dos imágenes de la Virgen.4,6

En los últimos años la procesión principal ha congregado cerca de sesenta bailes y se ha prolongado durante varias horas por las calles que rodean el santuario, hasta concluir con la Misa en el templo.11,6

La Fiesta Chica

El 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, el santuario celebra la llamada Fiesta Chica de la Candelaria. Esta jornada completa el ciclo festivo del año y recuerda que la devoción de Copiapó honra también a María elevada a la gloria del cielo.12

Los bailes chinos

Origen y sentido de las cofradías

Los bailes chinos son cofradías de músicos y danzantes que sirven a la Virgen mediante la música, el baile y el canto. Nacen en el norte y el centro de Chile según el modelo de las antiguas cofradías coloniales, y se caracterizan por una fuerte identidad masculina y un vínculo ritual con María.13 Su presencia en los santuarios de La Tirana, Andacollo y la Candelaria de Copiapó ilustra la raíz común de esta devoción.13

En Copiapó los chinos llevan más de doscientos años acompañando a la Virgen en procesión, y su cuna está en los mineros que, desde el hallazgo de la imagen, abandonaban sus faenas para visitar a su patrona; las minas quedaban paralizadas durante los días de fiesta.4 En los comienzos participaban cuatro cofradías de Copiapó y una de Tierra Amarilla; actualmente decenas de bailes llegan a la fiesta desde distintas localidades.14,6

El «servidor» de la Virgen

El nombre de chino no alude a China. La explicación más aceptada recoge el antiguo sentido de la palabra como «servidor», de modo que los chinos son los siervos de la Virgen, y la Virgen es la «china», la servidora.4 Todos los miembros de los bailes se consideran servidores de la Santísima Patrona, de ahí que el nombre se aplique en general a los bailes religiosos de la fiesta.

Indumentaria, música y poesía

El minero se presentaba ante la imagen con sus ropas de trabajo, y de ahí procede el atuendo característico del baile: el culero, un trozo de cuero atado a la cintura que servía para sentarse mientras se perforaba la roca; el gorro pequeño; la pañoleta sobre los hombros; el pantalón atado bajo la rodilla y la faja. Con el tiempo este vestuario evolucionó hasta el actual traje de chino, cubierto de espejuelos y delicados bordados.4

La música se expresa con flautas y tambores, y su golpe recuerda el del combo sobre la cuña en la mina. Los chinos improvisan además versos a la Virgen, que cantan con melodías letánicas y dolientes para saludarla, despedirse de ella o darle gracias por los favores recibidos.4

Los bailes de Copiapó

Cada baile se identifica por un número y un nombre, y tiene un alférez que lo guía. El Baile Chino Mixto n.o 6 de Nuestra Señora de la Candelaria, fundado el 9 de octubre de 1966, encabeza la procesión de la imagen chica durante la fiesta; este tipo de baile constituye la tradición oral más antigua de las festividades de Atacama.15 En 2014 la UNESCO inscribió los bailes chinos de Chile en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.16

La Candelaria, madre de los mineros y del pueblo de Atacama

La devoción de Copiapó está ligada de manera íntima a la vida de la minería. Los trabajadores que descienden a las galerías y arriesgan su vida cada día reconocen en la Virgen que sostiene la luz una guía segura para sus pasos inciertos.8 La imagen de la Candelaria condensa así la fe de un pueblo que vive del desierto, de la mina y del valle, y que se confía a la protección de María en el trabajo, la enfermedad y las dificultades familiares.

La oración propia del santuario invoca a la Virgen como Madre de los mineros y del pueblo de Atacama, la presenta como la primera portadora de la luz que es Cristo y le pide trabajo, salud y fidelidad a la Palabra de su Hijo, para construir «una nación de hermanos y una Iglesia servidora».4 La devoción de los fieles ha sido reconocida durante más de dos siglos como un referente de la religiosidad popular de la región.9

Momentos de dolor para el santuario

El santuario ha conocido también episodios dolorosos. El 16 de agosto de 2012 unos desconocidos robaron la corona de plata de la imagen de la Virgen.14 En agosto de 2015 una persona incendió la imagen de la Virgen expuesta al público y la de san Lorenzo en el mismo templo, unos días antes de la Fiesta Chica; la imagen original, de tamaño pequeño, permanecía custodiada en otra dependencia. El obispo emérito presidió una Misa de desagravio a la que acudieron fieles que llenaron el templo, y las autoridades eclesiásticas recordaron que la fe del pueblo es mucho más que una imagen.12 Más tarde, otro ataque mutiló una imagen de Cristo situada en la explanada del santuario.14

Los fieles respondieron a estos hechos con oración y reparación, y la devoción a la Candelaria salió reforzada de cada prueba.

Una devoción viva

Más de dos siglos después del hallazgo de Mariano Caro Inca, la Candelaria de Copiapó sigue reuniendo cada año a los atacameños y a numerosos peregrinos llegados de otras regiones. Durante la pandemia de 2021 la comunidad del santuario sacó la imagen al patio para que los fieles la venerasen con medidas sanitarias, invitó a preparar un altar con una vela en cada casa y transmitió las demás celebraciones por radio y por internet, de modo que la fiesta no se interrumpió.7

La imagen de la Virgen que sostiene al Niño y se ofrece como luz es el signo de una fe sencilla y profunda: la que reconoce en María a la Madre que acompaña a su pueblo en la mina, en el desierto y en el valle, y lo conduce a Cristo, luz del mundo.

Citas y referencias

  1. Santuario de Nuestra Señora de la Candelaria. Diócesis de Copiapó, Historia del hallazgo de la imagen de La Candelaria. 2 3 4 5 6 7
  2. Pablo VI. Exhortación apostólica Marialis cultus, n.o 7 (1974).
  3. Historia de la devoción. ACI Prensa, Historia de la devoción. 2
  4. Fiesta de la Candelaria. Profesor en Línea, Folclor de Chile, Inicio de la historia, La Fiesta, El Santuario, Los «chinos». 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  5. Santuario Virgen de la Candelaria de Copiapó. Oreste Plath, Folclor religioso chileno (1996). 2
  6. Bailes religiosos en homenaje a La Candelaria en Copiapó. Vida Nueva Digital (11 de febrero de 2026). 2 3 4
  7. Virgen de La Candelaria podrá ser visitada bajo estrictas medidas sanitarias. ACI Prensa. 2
  8. Santuarios: Nuestra Señora de la Candelaria - Copiapó. Iglesia.cl, Historia. 2 3
  9. La Candelaria. Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile. 2 3
  10. Can. 1230. Código de Derecho Canónico (1983). 2
  11. Procesión de bailes recorre las calles de Copiapó en homenaje a la Virgen de La Candelaria. Iglesia.cl.
  12. Queman imágenes de Virgen de La Candelaria y San Lorenzo en Chile. ACI Prensa. 2
  13. Bailes chinos. Leo García, investigación sobre las cofradías de bailes chinos de Chile. 2
  14. Mutilan imagen de Cristo y la arrojan a la basura en ataque a Santuario de la Candelaria. ACI Prensa. 2 3
  15. Baile Chino Mixto N.o 6 Nuestra Señora de La Candelaria. SIGPA, Sistema de Información para la Gestión del Patrimonio Cultural Inmaterial.
  16. Bailes chinos. UNESCO, Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (2014).
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