Raíces precolombinas y evangelización
La veneración de la Virgen bajo el título de Candelaria se introdujo en Chile durante la evangelización española del siglo XVI, cuando los misioneros llevaron la tradición de la Procesión de la Candelaria, ya presente en la liturgia europea, a los pueblos indígenas del norte. Con el paso de los siglos, la devoción se fusionó con expresiones locales, creando una religiosidad popular que ha perdurado hasta la actualidad1.
Consolidación en el norte de Chile
En la segunda mitad del siglo XX, la figura de la Virgen de la Candelaria adquirió especial relevancia en ciudades como La Serena y Copiapó. El Papa Juan Pablo II, durante su visita a Chile en 1987, destacó la presencia de la imagen de la Candelaria entre los santuarios más venerados del país, señalando su papel como «signo de esperanza, de victoria y de felicidad futura» para los fieles chilenos1. Este reconocimiento papal reforzó la identidad mariana de la región y estimuló la organización de festividades y peregrinaciones.
