Coronación de la imagen
La imagen recibió una solemne corona de oro en 1904. Esta coronación pontificia manifestó el reconocimiento de la importancia que la devoción había alcanzado entre los católicos brasileños. Juan Pablo II recordó que la imagen había sido coronada solemnemente en ese año.
La coronación no creó la devoción, pues el culto popular llevaba ya muchos años arraigado. Su sentido consistió en confirmar públicamente el lugar que la imagen ocupaba en la piedad católica brasileña.
Patrona principal de Brasil
En 1930, el papa Pío XI proclamó a Nuestra Señora Aparecida principal patrona de Brasil, después de la petición presentada por el episcopado brasileño. El reconocimiento pontificio ratificó una devoción que ya había adquirido una dimensión nacional.
La declaración distinguió entre dos realidades relacionadas pero diferentes:
- La devoción popular, nacida y difundida entre los fieles.
- El patronazgo oficial, establecido mediante un acto de la autoridad pontificia.
La Santa Sede recordó que el episcopado y el pueblo brasileño habían pedido este reconocimiento apoyándose en la veneración constante de la Inmaculada Virgen María.
Basílica menor
La concesión del título de basílica menor en 1954 otorgó al templo determinados honores y privilegios litúrgicos propios de este rango. La decisión pontificia respondió al crecimiento de la devoción mariana y a la importancia pastoral del templo para los peregrinos.
Creación de la archidiócesis
En 1958 quedó constituida la archidiócesis de Aparecida, cuyo nombre quedó vinculado directamente al santuario y a la advocación mariana. Este paso mostró la consolidación institucional de Aparecida dentro de la organización territorial de la Iglesia en Brasil.
La Rosa de Oro
En 1967, el papa Pablo VI concedió una Rosa de Oro al santuario. Este gesto pontificio quiso honrar a la Virgen, al lugar sagrado y a la nación brasileña, además de estimular la devoción mariana.,
La concesión tuvo lugar durante el 250.o aniversario del hallazgo de la imagen. La celebración presentó el aniversario no sólo como una conmemoración histórica, sino también como una ocasión para renovar la fe y la vida cristiana.
Visitas pontificias
Juan Pablo II visitó Aparecida en 1980. Durante la celebración eucarística recordó el origen de la imagen, la pesca abundante posterior al hallazgo y la expansión de la devoción. También presentó a la Virgen como madre y patrona del pueblo brasileño.,
En su oración ante la imagen, el pontífice relacionó la advocación con la maternidad espiritual de María, la unidad de la Iglesia, la defensa de los pobres y la búsqueda de la justicia y de la paz social.
El papa Francisco visitó el santuario en 2013 y realizó un acto de consagración a Nuestra Señora Aparecida. Su reflexión presentó el acontecimiento de Aparecida como una enseñanza sobre la humildad de Dios, que actúa mediante realidades pequeñas y personas sencillas.