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Nuestra Señora de la Expectación

Nuestra Señora de la Expectación, también llamada Nuestra Señora de la Esperanza, Virgen de la Expectación y, en España, Nuestra Señora de la O, es una advocación mariana que contempla a la Virgen María mientras aguarda el nacimiento de Jesús. Su celebración tradicional tuvo lugar el 18 de diciembre, durante el Adviento, y quedó especialmente vinculada a la liturgia hispana.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNuestra Señora de la Expectación
CategoríaAdvocación mariana
Nombre CompletoExspectatio Partus Beatae Mariae Virginis
DescripciónAdvocación mariana que contempla a la Virgen María mientras aguarda el nacimiento de Jesús durante el Adviento. Espera confiada y atenta de la madre que espera el nacimiento de su hijo y la llegada del Salvador
ApodosNuestra Señora de la Esperanza, Virgen de la Expectación, Nuestra Señora de la O, Santa María de la O
Contexto HistóricoArraigó en la Iglesia de España durante la época visigótica; fijada por el X Concilio de Toledo en el año 656.
Fecha de Celebración18 de diciembre
FestividadFiesta de la expectación de la Santísima Virgen María
LugarEspaña
RepresentaciónMaría embarazada, con una mano sobre el vientre, o en postura orante y contemplativa.

Tabla de contenido

Significado de la advocación

La palabra expectación significa espera confiada y atenta. En esta advocación, María aparece como la madre que espera el nacimiento de su hijo y, al mismo tiempo, como la mujer que aguarda la llegada del Salvador prometido. La devoción dirige la mirada a los últimos días del Adviento y al misterio de la Encarnación: el Hijo de Dios asumió la naturaleza humana y nació de María.2,3

La espera de María no consiste solo en aguardar un parto. La liturgia cristiana la contempla como una actitud de fe y disponibilidad ante la palabra de Dios. En la Anunciación, María recibe el anuncio del arcángel Gabriel y acepta la misión de ser madre de Jesús; el Evangelio atribuye al Espíritu Santo la concepción del Hijo de Dios.4,2

La tradición litúrgica relacionó esta espera con las profecías mesiánicas y con la concepción virginal de Cristo. Los textos visigóticos de la fiesta evocan tanto el anuncio de Isaías sobre el Emmanuel como el relato de la Anunciación del Evangelio de san Lucas.5,6

Historia de la celebración

El 18 de diciembre en la Iglesia hispana

La fiesta mariana del 18 de diciembre arraigó en la Iglesia de España durante la época visigótica. El X Concilio de Toledo, celebrado en el año 656, fijó la celebración de la fiesta de la Madre de Dios ocho días antes de Navidad. La medida respondía, entre otros motivos, a la dificultad de celebrar el 25 de marzo la fiesta de la Anunciación cuando esa fecha coincidía con la Cuaresma o la Pascua.7

En su origen, la celebración no fue simplemente una fiesta de espera anterior a Navidad: estuvo vinculada también a la Anunciación y a la Encarnación del Verbo. Los estudios sobre la liturgia visigótica relacionan la fecha establecida en Toledo con una fiesta mariana anterior, cuyo contenido incluía la concepción de Cristo.7

La celebración recibió solemnidad particular en los libros litúrgicos hispanos. En el rito mozárabe, el oficio contaba con antífonas propias para los días de la octava.1

Los nombres «Expectación» y «Nuestra Señora de la O»

El título Expectación del Parto de la Bienaventurada Virgen María-en latín, Exspectatio Partus Beatae Mariae Virginis- expresa directamente la espera de María ante el nacimiento de Jesús. La fecha del origen de este título no está claramente establecida; los libros litúrgicos mozárabes no lo emplean.1

En España la fiesta también recibió el nombre de Santa María de la O o Nuestra Señora de la O. Una explicación tradicional relaciona la denominación con la «O» prolongada que, según una antigua costumbre coral, cantaban los clérigos después de vísperas para expresar el anhelo por la venida del Redentor. Ese nombre no deriva de las antífonas mayores de Adviento que comienzan con «O», pues estas no pertenecían al rito mozárabe.1

Difusión y situación litúrgica posterior

La fiesta del 18 de diciembre se extendió desde España a otros lugares. La documentación histórica registra su concesión a ciudades y territorios como Venecia, Toulouse y Toscana, así como a la orden cisterciense y a los Estados Pontificios, entre finales del siglo XVII y la primera mitad del XVIII.1

En el calendario litúrgico romano posterior, la celebración dejó de figurar como fiesta propia del conjunto de la Iglesia. Juan Pablo II recordó en 1979 que la fiesta de la espera maternal de la Virgen, antiguamente celebrada el 18 de diciembre, había desaparecido del año litúrgico, aunque la Iglesia continuaba meditando durante el Adviento en la maternidad y la espera de María.2

La tradición conserva, no obstante, especial importancia en la historia religiosa de España y en la liturgia hispano-mozárabe. La fiesta de la Anunciación, celebrada también el 25 de marzo, permite contemplar el anuncio de la concepción de Jesús; la memoria de diciembre pone el acento en la cercanía de su nacimiento.1,7

Sentido espiritual y devocional

La advocación invita a vivir el Adviento como un tiempo de esperanza y preparación. María acompaña a la Iglesia en la espera de la Navidad: la tradición litúrgica ve en su maternidad una participación singular en el misterio de la Encarnación, sin separarla de la salvación que trae Cristo.4,8

La imagen de la Virgen encinta o en espera suele hacer visible este aspecto de la devoción. Contemplar a María aguardando al «Bendito» ayuda a asociar su maternidad con el don de Dios manifestado en Jesús.9

La expectación mariana posee además una dimensión escatológica: junto con la memoria de la primera venida de Cristo en Belén, la Iglesia espera su venida definitiva. María, asociada al comienzo de la historia de la salvación por su maternidad, permanece como figura de esperanza para quienes aguardan la plenitud del Reino.4

Representaciones

Las representaciones de Nuestra Señora de la Expectación suelen mostrar a María embarazada, con una mano sobre el vientre o con el Niño todavía no nacido simbolizado de distintas maneras. Estas imágenes destacan la maternidad de la Virgen y la inminencia de la Navidad. También existen imágenes marianas que expresan la espera mediante la postura orante o la contemplación, sin representar de forma explícita el embarazo.9,2

La iconografía se entiende a la luz de la fe cristiana en la Encarnación: María es madre de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre. Por eso la devoción no se dirige a la espera como un fin en sí mismo, sino al nacimiento de Cristo y a la salvación que, según la fe cristiana, él trae al mundo.3,5

Celebración

La fecha tradicional de la advocación es el 18 de diciembre, dentro de la preparación inmediata para la Navidad. Su celebración tuvo particular arraigo en España y en la liturgia hispana, aunque no forma parte como fiesta universal del calendario romano actual.1,2

En la tradición mozárabe, los textos litúrgicos de la fiesta enlazan la maternidad de María, el anuncio evangélico de la concepción de Jesús y la esperanza en la venida del Redentor. Esa unión de temas explica por qué la celebración puede entenderse a la vez como memoria mariana, anuncio de la Encarnación y preparación para la Navidad.6,7

Citas y referencias

  1. Fiesta de la expectación de la Santísima Virgen María, Enciclopedia Católica, Fiesta de la Expectación de la Santísima Virgen María (1913). 2 3 4 5 6 7
  2. Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 10 de enero de 1979, 1 (1979). 2 3 4 5
  3. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 9, septiembre, 1993, 65 (1993). 2
  4. Papa Juan Pablo II. 8 de diciembre de 1986: Celebración eucarística en la Basílica de Santa María la Mayor - Homilía, 1 (1986). 2 3
  5. J. Ibáñez-Ibáñez; F. Mendoza-Ruiz. María madre de Jesús y madre de la Iglesia en la perspectiva teológica de la liturgia visigótica, 12 (1971). 2
  6. J. Ibáñez-Ibáñez; F. Mendoza-Ruiz. María madre de Jesús y madre de la Iglesia en la perspectiva teológica de la liturgia visigótica, 16 (1971). 2
  7. J. Ibáñez-Ibáñez; F. Mendoza-Ruiz. María madre de Jesús y madre de la Iglesia en la perspectiva teológica de la liturgia visigótica, 2 (1971). 2 3 4
  8. J. Ibáñez-Ibáñez; F. Mendoza-Ruiz. María madre de Jesús y madre de la Iglesia en la perspectiva teológica de la liturgia visigótica, 67 (1971).
  9. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 1, enero, 2021, 41 (2021). 2
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