Primeras manifestaciones
La devoción a María bajo el título de Nuestra Señora de la Paz se consolidó en el siglo XX, particularmente en Centroamérica, donde los pueblos buscaban la intervención divina para superar conflictos internos y externos. El Papa Pío XII, en su mensaje radiofónico del cierre del Primer Congreso Eucarístico de El Salvador (1942), resaltó la reciente coronación de la imagen de Nuestra Señora de la Paz y pidió que la Virgen «coloque a todos bajo el amparo del simbólico ramo» que ella alzaba con su mano derecha1.
Declaración como patrona nacional
El reconocimiento oficial llegó el 21 de noviembre de 1966, cuando el Papa Pablo VI proclamó a Nuestra Señora de la Paz Patrona de la República de El Salvador. En su discurso, el Pontífice invitó a los fieles a encomendar a la Virgen todas las necesidades y deseos, tanto personales como públicos, y a elevar una intención especial por la paz universal2. Desde entonces, la advocación ha sido celebrada con actos litúrgicos y procesiones que subrayan su papel como intercesora de la reconciliación y la armonía social.

