A lo largo del siglo XX y principios del XXI, varios Papas han recurrido a la intercesión de Nuestra Señora de la Paz en sus llamados a la concordia mundial.
Papa Pío XII
El Papa Pío XII, en un contexto marcado por las guerras mundiales, hizo numerosos llamamientos a la oración por la paz a través de María. En 1943, durante el Tercer Congreso Eucarístico Nacional de Perú, imploró la unión fraterna y la paz universal, recordando las letanías atribuidas a Santo Toribio de Mogrovejo que piden a la Virgen «que se digne impetrar la paz y la salvación para todo el pueblo cristiano». En 1946, al clausurar el Congreso Eucarístico Nacional de Bolivia, destacó que Dios situó a la nación en el centro de América del Sur y le dio una capital con el simbólico nombre de La Paz. Expresó su deseo de que el anhelo de paz social, partiendo del Congreso, se extendiera por todo el continente, con la ayuda de la Virgen de Copacabana. Dos años después, en 1948, durante el cierre del Congreso Interamericano de Educación Católica en La Paz, Bolivia, exhortó a los educadores a formar cristianos íntegros y conscientes para contribuir a la paz futura, en la ciudad que lleva el nombre de la paz. En 1945, el Papa Pío XII también exhortó a los fieles a rezar el Rosario durante el mes de mayo, especialmente los niños, para pedir al Divino Redentor, por intercesión de María, que los pueblos pudieran respirar nuevamente la paz tras la angustia de la guerra.
Papa Pablo VI
El Papa Pablo VI también promovió intensamente la devoción a Nuestra Señora de la Paz. En 1966, proclamó a Nuestra Señora de la Paz como Patrona de la República de El Salvador. En su mensaje, destacó cómo la historia de El Salvador estaba llena de testimonios de la protección de la Virgen, quien había apaciguado el odio y la división fratricida, y a cuya invocación el volcán San Miguel había suspendido su amenaza destructora. Exhortó a los salvadoreños a poner la intención de la paz universal en manos de la Virgen, quien nos dio a Cristo, nuestra paz.
En el mismo año, en su encíclica Christi Matri, el Papa Pablo VI instó a los fieles a intensificar las oraciones del Rosario durante el mes de octubre, dedicado a Nuestra Señora del Rosario, para que por su intercesión amaneciera la verdadera paz para los hombres, especialmente ante los peligros de una calamidad más grave en Asia oriental y la carrera armamentística,,. Subrayó que la paz no es solo obra del hombre, sino también y principalmente un don de Dios, que se obtiene mediante la oración constante y la intercesión de la Santísima Virgen María, Reina de la Paz.
Papa Juan Pablo II
San Juan Pablo II, conocido por sus numerosos viajes apostólicos y su incansable trabajo por la paz, también confió al mundo a la intercesión de la Virgen María. En 1987, durante la recitación de Laudes en Kevelaer, Alemania, afirmó que la esperanza para el futuro de la humanidad se fundamenta en la lucha por la paz a través de la oración, donde la impotencia humana se une a la omnipotencia de Dios y la Madre de Dios ora con nosotros. Recordó que el mensaje de los ángeles en Belén fue «Gloria a Dios en el más alto de los cielos, y paz en la tierra a los hombres que él ama», vinculando el mensaje de paz a la misión de María y de su Hijo divino.
En 1990, en la consagración de la Basílica de Notre Dame de la Paix en Yamoussoukro, Costa de Marfil, el Papa confió a la Iglesia de esa nación a Nuestra Señora de la Paz, pidiendo su intercesión para que los fieles fueran incansables artífices de paz y para que el pueblo y sus gobernantes conocieran la concordia, la justicia y la prosperidad.
En 1999, durante su bienvenida en la Ciudad de México, el Papa Juan Pablo II pidió a Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de México y Emperatriz de América, que el nuevo milenio abriera caminos seguros de hermandad y paz en México, América y el mundo entero. En 2002, en la Solemnidad de María, Madre de Dios, elevó un «clamor angustioso por la paz» desde Tierra Santa, pidiendo a la Virgen que moviera los corazones endurecidos por el odio para que se abrieran al amor y el perdón. En 2003, en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, se dirigió a María como Reina de la Paz, pidiéndole que escuchara el grito de dolor de las víctimas de la guerra y la violencia, y que obtuviera para los hombres y mujeres del tercer milenio el precioso don de la paz en los corazones, las familias, las comunidades y entre los pueblos.
Nuestra Señora de Guadalupe y la Paz en México
En México, la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe ha estado ligada a la búsqueda de la paz y la armonía nacional. El Papa Pío XI, en 1926, imploró a Nuestra Señora de Guadalupe, patrona celestial del pueblo mexicano, que perdonara las ofensas y pidiera a Dios el retorno de la paz y la concordia a su pueblo. En 1937, depositó sus deseos y oraciones a los pies de la Patrona celestial de México, invocada bajo el título de Nuestra Señora de Guadalupe, pidiendo por el futuro próspero de México y por la Paz de Cristo en el Reino de Cristo,.