Primeros testimonios
El origen del culto se remonta a la Edad Media, cuando los peregrinos comenzaron a acudir al lugar atraídos por la aparición de una imagen de la Virgen sobre una peña rocosa. La tradición cuenta que la imagen fue descubierta por un pastor y, a partir de entonces, el sitio adquirió fama de lugar de milagros y curaciones.
Desarrollo durante la época moderna
Durante los siglos XVIII y XIX, la devoción se consolidó gracias a la construcción de un templo barroco que alberga la imagen titular. En el siglo XX, la Peña de Francia recibió la atención de la jerarquía eclesiástica, siendo citada en documentos papales como una de las principales advocaciones marianas de España1.

