La visión de Apocalipsis 12
El pasaje apocalíptico describe a una mujer que da a luz a un hijo destinado a gobernar «con vara de hierro» mientras un dragón rojo intenta devorarlo1. Desde los primeros siglos, los Padres de la Iglesia identificaron a esta mujer con la Nueva Eva y, por extensión, con María, la Madre del Redentor2.
Relación con la tradición patrística
En la Lumen Gentium (n. 63) se afirma que María es «tipo de la Iglesia», lo que permite una doble interpretación del símbolo: la mujer como el pueblo de Dios y como la propia María3. Esta dualidad se mantiene en la exégesis patrística y magisterial, donde la figura de la mujer vestida del sol se asocia tanto al pueblo salvado como a la madre que engendró al Mesías4.
