El hallazgo de la Cruz Verdadera
Según la tradición cristiana, la emperadora Helena, madre del emperador Constantino, descubrió la cruz en la que murió Cristo durante una peregrinación a Jerusalén en el año 326 d.C. Este acontecimiento dio origen a la fiesta de la Invenzione della Croce (3 de mayo) y a la posterior Exaltación de la Cruz (14 de septiembre)1,3. Los relatos de los Padres de la Iglesia, como San Ambrosio y San Cirilo de Jerusalén, describen la excavación de tres cruces y la identificación de la verdadera mediante una curación milagrosa4. La figura de Santa Helena fue posteriormente vinculada al descubrimiento, aunque algunos historiadores señalan que la atribución se consolidó a partir del siglo V4.
Vinculación mariana
Desde los primeros siglos, la Iglesia reconoció a María como la Madre de la Cruz. En la liturgia y la teología, se subraya que la presencia de María al pie del Calvario (Juan 19, 25‑27) la convierte en la primera testigo del sacrificio redentor. Los documentos magisteriales resaltan que la devoción mariana está estrechamente ligada al misterio pascual y que María actúa como intercesora ante el Padre por los fieles que meditan la cruz5,6.
