Primeras apariciones del culto
El culto a Nuestra Señora de las Angustias se relaciona directamente con la veneración de los Siete Dolores de la Madre de Cristo, una tradición que se consolidó en la Iglesia occidental a partir del siglo XV y que fue formalizada por la Orden de los Servitas en el siglo XVII1. En el contexto ibérico, la mención de «las Angustias» aparece en la lista de advocaciones marianas más importantes de España, señalada por el Papa Pío XII en su discurso a los participantes del Congreso Nacional Mariano (1954)2.
Expansión en la península ibérica
Durante los siglos XVIII y XIX, la devoción se difundió por distintas regiones de España, donde se erigieron santuarios y capillas dedicados a la Virgen bajo este título. La popularidad de la imagen coronada se vio reforzada por la práctica de coronar imágenes marianas, una costumbre litúrgica que enfatiza la realeza de María y su papel como madre compasiva3.
