Desarrollo medieval y oficialización
Los orígenes de la devoción a Nuestra Señora de las Angustias se remontan a la Edad Media, cuando los primeros monjes servitas adoptaron los siete dolores de la Virgen como foco de oración. La celebración se extendió rápidamente por Alemania y Escandinavia, y en 1814 el Papa Pío VII la incorporó al calendario litúrgico universal como memorial el 15 de septiembre1. Posteriormente, el Papa Pío IX confirmó el culto local en varias regiones, reconociendo a la Virgen como patrona de los campesinos y jornaleros pobres2.
Confirmación papal y culto local
En el siglo XIX, la confirmación papal de la devoción consolidó su presencia en numerosos santuarios, especialmente en España, Italia y América Latina. La designación como patrona de los pobres campesinos y jornaleros subrayó el carácter popular y pastoral de la advocación2.

