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Nuestra Señora de las Lágrimas

Nuestra Señora de las Lágrimas es una advocación mariana vinculada a la contemplación del sufrimiento de la Virgen María y a diversos fenómenos extraordinarios relacionados con imágenes que habrían derramado lágrimas. Entre sus expresiones más conocidas figura la devoción a la Madonna delle Lacrime de Siracusa, cuyo acontecimiento central tuvo lugar entre el 29 de agosto y el 1 de septiembre de 1953. La devoción también cuenta con precedentes históricos en otros lugares, como Spoleto, donde una imagen recibió culto público desde finales del siglo XV.1,2

Nossa Senhora das Lagrimas (Our Lady of Tears)
Ver información de la imagenPintura de la Aparición de Nuestra Señora de las Lágrimas - Campinas, Brasil. c. 1934. www.parafiastanislawow.pl www.parafiastanislawow.pl, Autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNuestra Señora de las Lágrimas
CategoríaTérmino
DescripciónAdvocación mariana que contempla el sufrimiento de la Virgen María y está asociada a imágenes que supuestamente derramaron lágrimas. María como Madre dolorosa y signo de compasión; sus lágrimas simbolizan el amor maternal ante el pecado, la violencia, la enfermedad y el abandono
Fecha de Fundación6 de noviembre de 1994 (consagración del Santuario de la Madonna delle Lacrime)
Autoridad EclesiásticaJuan Pablo II
Contexto HistóricoItalia de posguerra, marcada por pobreza, heridas sociales y violencia tras la Segunda Guerra Mundial
Fecha29 de agosto - 1 de septiembre de 1953 (fenómeno de lágrimas en la imagen de Siracusa)
ImportanciaDevoción popular que ha generado peregrinaciones, sanaciones y una reflexión pastoral sobre el dolor y la compasión mariana.
LugarSiracusa, Sicilia, Italia
PatronazgoSanta María de las Lágrimas, patrona de la ciudad de Spoleto
TipoAdvocación mariana

Tabla de contenido

Significado de la advocación

La advocación presenta a María como Madre dolorosa, intercesora y signo de compasión ante el sufrimiento humano. Las lágrimas expresan el amor maternal de la Virgen hacia sus hijos, especialmente ante el pecado, la violencia, la enfermedad, la división familiar y el abandono.

La tradición cristiana contempla a María junto a la cruz de Cristo y participa de manera singular en el misterio de la redención. Aunque los Evangelios no describen explícitamente sus lágrimas, la reflexión creyente las relaciona con los momentos de dolor y de alegría que atraviesan la vida de la Iglesia: el nacimiento de Cristo, la pasión, la muerte y la resurrección. Juan Pablo II explicó que María que llora representa a la Iglesia que sufre ante la cruz y que se alegra ante la victoria pascual.3

El llanto de la Virgen no constituye una revelación pública nueva ni añade un contenido distinto al Evangelio. Dentro de la piedad católica, puede actuar como signo que conduce a Cristo, llama a la conversión y mueve a la oración. Juan Pablo II interpretó las lágrimas marianas como un signo de la presencia maternal de María en la Iglesia y en el mundo, especialmente cuando sus hijos afrontan males espirituales o físicos.4

La devoción de Siracusa

El acontecimiento de 1953

La expresión contemporánea más difundida de esta advocación nació en Siracusa, Sicilia. Entre el 29 de agosto y el 1 de septiembre de 1953, unas lágrimas humanas brotaron de los ojos de una imagen de la Virgen representada con el Corazón Inmaculado. La imagen estaba colocada en el dormitorio matrimonial de Angelo Iannuso y Antonina Giusto, una pareja joven que esperaba su primer hijo y vivía en una casa humilde.1

El acontecimiento tuvo lugar en el contexto posterior a la Segunda Guerra Mundial, marcado por la pobreza, las heridas sociales y la violencia. La localización doméstica del suceso adquirió también un significado pastoral: la casa familiar aparece como espacio de vida, amor y sufrimiento, y la devoción invita a proteger la familia fundada en el matrimonio.1

La noticia atrajo pronto a numerosos peregrinos. Con el tiempo, la Iglesia de Siracusa conservó las lágrimas y las presentó a los enfermos, ancianos, personas que sufren y comunidades eclesiales como signo de la cercanía maternal de María.1

El santuario

La devoción quedó vinculada al Santuario de la Madonna delle Lacrime de Siracusa, cuya dedicación celebró Juan Pablo II el 6 de noviembre de 1994. En aquella ocasión, el Papa presentó el santuario como un lugar que recuerda el llanto de la Madre y que debe acoger a quienes buscan la misericordia y el perdón de Dios.5

La espiritualidad del santuario interpreta las lágrimas desde tres perspectivas principales:

  • Lágrimas de dolor, ante el rechazo del amor de Dios, las familias heridas, la violencia y el sufrimiento de los inocentes.
  • Lágrimas de oración, como expresión de la intercesión maternal de María por quienes sufren o viven alejados de Dios.
  • Lágrimas de esperanza, que pueden abrir el corazón al encuentro con Cristo, fuente de luz y de paz.5

En 2023, el papa Francisco recordó el septuagésimo aniversario del acontecimiento de Siracusa. Presentó las lágrimas como una manifestación de la compasión de María, unida al amor misericordioso de Dios y a la llamada a la conversión, la paz y el perdón. También relacionó la devoción con la cercanía a los enfermos, los abandonados y las víctimas de la violencia.1

Antecedentes históricos

La advocación no pertenece exclusivamente a Siracusa. La historia de la piedad católica registra diversos santuarios e imágenes asociados al llanto de la Virgen.

Spoleto

En Spoleto, Italia, una imagen de la Virgen con el Niño, pintada en el exterior de una casa próxima al camino hacia Trevi, habría comenzado a derramar lágrimas. Las autoridades municipales dejaron constancia del acontecimiento y la noticia atrajo a numerosos fieles. En agosto de 1485 se levantó una capilla en el lugar, y el 26 de julio de 1486 Santa María de las Lágrimas fue elegida patrona de la ciudad. La construcción de una basílica comenzó en 1487 y quedó confiada a los olivetanos tras su terminación.2

El caso de Spoleto muestra que la devoción a la Virgen de las Lágrimas posee una historia anterior al fenómeno de Siracusa. También manifiesta la diferencia entre la existencia de un culto mariano y la valoración sobrenatural de un acontecimiento concreto: una comunidad puede venerar a la Virgen bajo este título sin que cada relato extraordinario asociado a una imagen reciba necesariamente una declaración de autenticidad sobrenatural.

Fundamento bíblico y teológico

María junto a la cruz

El título «Nuestra Señora de las Lágrimas» se comprende a la luz de la participación de María en la pasión de Cristo. La Virgen aparece como madre que acompaña a su Hijo y permanece unida a su sacrificio. La devoción no convierte el dolor en un fin autónomo, sino que lo orienta hacia Jesucristo, cuya cruz conduce a la redención.

Juan Pablo II relacionó las lágrimas de María con el llanto de Cristo ante Jerusalén, con el sepulcro de Lázaro y con el camino de la cruz. De este modo, la advocación presenta a la Virgen como madre que comparte la compasión del Señor por la humanidad herida.4

Conversión y misericordia

La devoción invita a reconocer el pecado y a pedir la misericordia divina. Las lágrimas marianas pueden entenderse como una llamada a abandonar la indiferencia y a vivir una renovación interior. El santuario de Siracusa expresa esta orientación mediante la acogida de quienes buscan el perdón de Dios y desean recomenzar su vida cristiana.5

Compromiso con quienes sufren

La piedad auténtica ante Nuestra Señora de las Lágrimas no puede reducirse a la curiosidad por un fenómeno extraordinario. El papa Francisco relacionó esta advocación con la defensa de los débiles, la atención a los enfermos y abandonados, la construcción de la paz y la cercanía a las víctimas de la guerra y de la violencia.1

Discernimiento eclesiástico

Diferencia entre devoción y autenticidad sobrenatural

La Iglesia distingue cuidadosamente entre:

  1. La aprobación o tolerancia de una devoción, que permite a los fieles honrar a la Virgen bajo un título determinado.
  2. La autenticidad de un fenómeno extraordinario, como el supuesto llanto de una imagen.
  3. La existencia de frutos espirituales, como conversiones, oración, caridad y reconciliación.

La aprobación de una peregrinación, de un santuario o de una práctica piadosa no equivale por sí misma a declarar que cada fenómeno relacionado con ella tenga origen sobrenatural. Las normas anteriores de la Santa Sede ya diferenciaban entre permitir provisionalmente una manifestación de culto y emitir, después de una investigación y del paso del tiempo, un juicio sobre la autenticidad sobrenatural del hecho.6

Las normas de 2024

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe promulgó en 2024 las Normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales, aprobadas por el papa Francisco y vigentes desde el 19 de mayo de 2024, solemnidad de Pentecostés.7

Las normas encomiendan al obispo diocesano la investigación inicial. Después de examinar los hechos, el obispo debe transmitir al Dicasterio los resultados junto con su valoración y actuar conforme a las indicaciones recibidas. El Dicasterio evalúa el procedimiento y aprueba o desaprueba la determinación propuesta antes de que la autoridad diocesana la haga pública.8

El discernimiento considera, entre otros aspectos:

  • La posible presencia de signos de una acción divina.
  • La conformidad de los escritos, mensajes o testimonios con la fe y la moral católicas.
  • La autenticidad y calidad de los frutos espirituales.
  • La necesidad de purificar elementos problemáticos.
  • Los posibles riesgos para los fieles.
  • La conveniencia pastoral de promover o limitar la devoción.9

El Dicasterio también recuerda que los pastores deben proteger a los fieles frente al engaño, reconocer los frutos positivos, eliminar elementos negativos y advertir sobre los peligros que puedan acompañar a estos fenómenos.10

Criterios de valoración

Las normas eclesiásticas tradicionales consideran indicios favorables la existencia comprobable del hecho, la honestidad y equilibrio de las personas implicadas, la rectitud de la doctrina, una devoción sana y frutos espirituales constantes, como la oración, la conversión y la caridad.

Entre los indicios negativos figuran los errores doctrinales atribuidos a Dios o a la Virgen, la búsqueda de beneficios económicos vinculada al fenómeno, conductas gravemente inmorales, trastornos psicológicos determinantes y fenómenos de histeria colectiva. Estos criterios deben aplicarse conjuntamente y no de manera aislada.6

Práctica de la devoción

La devoción a Nuestra Señora de las Lágrimas puede expresarse mediante:

La práctica cristiana debe mantener siempre la centralidad de Jesucristo. María conduce a su Hijo y orienta la devoción hacia la fe, la caridad, la esperanza y la conversión. El papa Francisco expresó este horizonte al pedir que la celebración de la devoción renovase la fe, impulsase la caridad y ayudase a dar testimonio de la esperanza.1

Valor pastoral

Nuestra Señora de las Lágrimas ofrece un lenguaje religioso especialmente cercano a quienes atraviesan sufrimientos profundos. La imagen de una madre que llora permite contemplar el dolor humano desde la compasión y evita presentar la fe cristiana como indiferente ante la enfermedad, la guerra, la pobreza o la soledad.

La advocación también recuerda que la compasión debe traducirse en obras. Las lágrimas de María llaman a consolar al que sufre, acompañar al enfermo, sostener a las familias heridas, rechazar la violencia y buscar el perdón. Juan Pablo II las describió como lágrimas capaces de abrir los corazones al amor regenerador de Dios y a una vida nueva.5

En la cultura católica

El título ha inspirado santuarios, peregrinaciones, celebraciones litúrgicas, imágenes, testimonios de conversión y diversas formas de religiosidad popular. La difusión internacional de la devoción de Siracusa muestra cómo una expresión mariana local puede adquirir relevancia para comunidades de distintos países. Las lágrimas conservadas en Siracusa han llegado a enfermos, ancianos, personas afligidas y comunidades eclesiales como signo de la cercanía maternal de María.1

La Iglesia, sin embargo, pide unir la piedad popular con la formación doctrinal y la vida sacramental. La emoción ante una imagen o un relato extraordinario no basta para fundamentar la fe. La autenticidad de una devoción se manifiesta también en sus frutos: oración perseverante, conversión, caridad, fidelidad al Evangelio y comunión con la Iglesia.

Conclusión

Nuestra Señora de las Lágrimas representa a María como Madre compasiva que conduce al misterio de Cristo. La devoción de Siracusa, junto con precedentes históricos como el santuario de Spoleto, forma parte de una tradición mariana centrada en el dolor, la intercesión y la esperanza. La Iglesia distingue cuidadosamente entre el culto legítimo a la Virgen y la autenticidad sobrenatural de un fenómeno concreto. Por ello, la devoción encuentra su sentido pleno cuando las lágrimas contempladas ante una imagen se transforman en oración, conversión, misericordia y servicio a quienes sufren.

Citas y referencias

  1. Papa Francisco. Carta del Santo Padre Francisco por el 70.o aniversario de la Madonna Llorona de Siracusa (7 de diciembre de 2023), Carta del Santo Padre Francisco por el 70.o aniversario de la Madonna Llorona de Siracusa (7 de diciembre de 2023) (2023). 2 3 4 5 6 7 8
  2. Spoleto. Enciclopedia Católica, Spoleto (1913). 2
  3. Papa Juan Pablo II. Celebración Eucarística para la consagración del Santuario de Nuestra Señora de las Lágrimas (6 de noviembre de 1994) - Homilía, 6 (1994).
  4. Papa Juan Pablo II. Celebración Eucarística para la consagración del Santuario de Nuestra Señora de las Lágrimas (6 de noviembre de 1994) - Homilía, 7 (1994). 2
  5. Papa Juan Pablo II. Celebración Eucarística para la consagración del Santuario de Nuestra Señora de las Lágrimas (6 de noviembre de 1994) - Homilía, 11 (1994). 2 3 4
  6. Nota preliminar - Origen y carácter de estas normas, Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. Normas sobre la manera de proceder en el discernimiento de supuestas apariciones o revelaciones, 1 (1978). 2
  7. Conclusión, Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Normas para proceder en el discernimiento de fenómenos sobrenaturales alegados, Conclusión (2024).
  8. II. Procedimientos a seguir - A. Normas sustantivas, Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Normas para proceder en el discernimiento de fenómenos sobrenaturales alegados, Art. 2 (2024).
  9. I. Directrices generales - A. La naturaleza del discernimiento, Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Normas para proceder en el discernimiento de fenómenos sobrenaturales alegados, 10 (2024).
  10. Introducción, Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Normas para proceder en el discernimiento de fenómenos sobrenaturales alegados, 6 (2024).
Modificado el 10 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.33 • 79 visitas • Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/shc9zb19t

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