Siracusa, Italia
Entre el 29 agosto y el 1 de septiembre de 1953, en una casa humilde de la familia Iannuso‑Giusto, se produjo el derramamiento de lágrimas humanas de los ojos de una imagen de la Virgen con el Sagrado Corazón, conocida como la Madonna delle Lacrime3. El fenómeno se interpretó como una señal de la compasión materna de María ante el sufrimiento del mundo post‑Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, el Santuario de Nuestra Señora de las Lágrimas fue erigido, convirtiéndose en centro de peregrinación y de numerosos testimonios de curaciones y gracias recibidas1,4.
Spoleto, Italia
En 1485, el pintor Diotallevio d’Antonio pintó una imagen de la Virgen y el Niño en la pared de su casa; poco después comenzaron a observarse lágrimas que caían de los ojos de la imagen, fenómeno que se prolongó durante varios meses. La comunidad municipal documentó el suceso y, en agradecimiento, se construyó la basílica de Santa María delle Lacrime, consagrada en 1489, la cual sigue albergando la devoción a Nuestra Señora de las Lágrimas2.

