Primeras manifestaciones
La devoción a la Virgen bajo el título de Misericordia tiene sus raíces en la Edad Media, cuando surgieron imágenes de la Madre de la Misericordia que mostraban a María extendiendo su manto sobre los fieles. En Italia, la Madonna della Misericordia se veneró en la cripta longobarda de la catedral de Benevento, donde el Papa Juan Pablo II recordó la larga tradición artística y popular de la ciudad, señalando que «la imagen gótica de la Madonna della Misericordia… testimonia el dogma de Cristo verdadero Dios y verdadero hombre y el papel de Madre del Salvador y de la Iglesia»1.
Consolidación en la tradición española
En España, la advocación se consolidó con la construcción de santuarios dedicados a la Virgen de la Misericordia, particularmente en la región de Andalucía. La popularidad de estos lugares se refleja en el discurso papal de Juan Pablo II, quien destacó que los peregrinajes a santuarios marianos son «testimonios estupendos de la misericordia de Dios que llega al hombre por intercesión de María»2. La devoción local se alimentó de la idea de que María, como madre compasiva, invita a los fieles a acercarse a la misericordia divina.
