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Nuestra Señora de las Virtudes

Nuestra Señora de las Virtudes es una advocación mariana que honra a la Virgen María como modelo eminente de santidad y plenitud de las virtudes cristianas. El título aparece en distintos lugares de la tradición católica, especialmente en Francia, y no designa una única imagen universal, sino diversas iglesias, ermitas, santuarios y cofradías vinculados a la devoción local a Santa María.

Nuestra Señora de las Virtudes
Ver información de la imagenNuestra Señora de las Virtudes llevada en romería hacia la ciudad de Villena, c. 2009. Original, Qoan, CC BY-SA 3.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNuestra Señora de las Virtudes
CategoríaAdvocación mariana
SignificadoHonra a la Virgen María como modelo eminente de santidad y plenitud de las virtudes cristianas.
Descripción BreveTítulo mariano presente en diversas iglesias, ermitas, santuarios y cofradías, sobre todo en Francia y el mundo hispánico.
DescripciónDevoción que presenta a María como ejemplo de virtudes teologales y cardinales, invitando a la intercesión y a imitar su humildad, castidad y caridad.
SimbolismoAtributos típicos incluyen el Niño Jesús, el libro, el lirio, la corona, el cetro, el corazón y el manto protector.
Interpretación TradicionalMaría es vista como modelo de vida virtuosa y como intercesora singular por su maternidad espiritual, sin sustituir la mediación de Cristo.
Aplicación MoralFomenta la práctica de fe, esperanza, caridad, prudencia, justicia, fortaleza, templanza y humildad en la vida cotidiana.
Contexto HistóricoSurgió en distintos contextos de piedad mariana, inicialmente en Francia, y se difundió en el ámbito hispánico y americano.
ImportanciaContribuye a la identidad cultural y espiritual de comunidades, generando peregrinaciones, fiestas patronales y cofradías.
Impacto HistóricoHa originado ermitas, santuarios y celebraciones locales, influyendo en la devoción popular y la vida comunitaria.
OrigenFrancia
LugarFrancia y territorios de habla hispana (España, América Latina)

Tabla de contenido

Significado de la advocación

La palabra virtud procede del latín virtus y designa la disposición estable para practicar el bien. En la tradición cristiana, las virtudes comprenden tanto las virtudes teologales -fe, esperanza y caridad- como las virtudes cardinales -prudencia, justicia, fortaleza y templanza-, además de las virtudes propias de la vida evangélica.

El título «Nuestra Señora de las Virtudes» contempla a María como modelo de la vida cristiana, no como una divinidad independiente de Cristo. La veneración mariana conduce a Jesucristo, fuente de toda gracia y santidad.

Santo Tomás de Aquino presenta a la Virgen como ejemplo de la totalidad de las virtudes. Mientras diversos santos destacan especialmente por una virtud concreta, María aparece como modelo de humildad, castidad y de todas las demás virtudes cristianas.1

La humildad ocupa un lugar central en esta interpretación. María se reconoce como «la esclava del Señor» y recibe la acción de Dios sin atribuirse a sí misma la grandeza de su misión. La tradición cristiana relaciona asimismo su santidad con la obediencia de la fe, la pureza de corazón, la caridad, la fortaleza ante el sufrimiento y la perseverancia junto a Cristo.

Fundamento teológico

La devoción a Nuestra Señora de las Virtudes pertenece a la veneración que la Iglesia tributa a la Madre de Dios. Los católicos no adoran a María, pues la adoración corresponde únicamente a Dios, sino que la honran de manera singular entre todas las criaturas por su maternidad divina y por la plenitud de gracia recibida.

La intercesión mariana tampoco sustituye la mediación única de Jesucristo. La oración dirigida a María pide su ayuda ante Dios, del mismo modo que la Iglesia solicita la intercesión de los santos. León XIII explica que Dios es la fuente de toda gracia, mientras que los santos actúan como intercesores mediante su oración; la Virgen ocupa entre ellos un lugar singular por su dignidad y maternidad espiritual.2

La advocación invita, por tanto, a contemplar en María la obra de la gracia divina. La santidad de la Virgen no procede de una capacidad autónoma al margen de Dios, sino del don de Dios acogido plenamente por ella. La tradición cristiana la presenta como la criatura que respondió con mayor perfección a la voluntad divina.

Historia y difusión de la devoción

Una advocación de carácter local

Nuestra Señora de las Virtudes no corresponde a una única aparición mariana ni a un santuario universalmente identificado con ese nombre. El título surgió en diversos contextos de piedad mariana y recibió una expresión propia en comunidades concretas.

La historia de cada lugar exige distinguir entre:

  • La existencia de una imagen o capilla dedicada a la Virgen.
  • La fundación de una ermita o santuario.
  • La organización de una cofradía.
  • Las peregrinaciones y fiestas patronales.
  • Las tradiciones de favores o milagros atribuidos a la intercesión de María.

Las advocaciones marianas suelen arraigar en santuarios urbanos y rurales. Algunos nacen junto a pequeñas capillas y, con el tiempo, adquieren iglesias mayores, conventos, hospederías y celebraciones de peregrinación.3

La tradición francesa

La forma francesa Notre-Dame des Vertus figura entre las invocaciones marianas vinculadas a los santuarios y peregrinaciones de Francia. La devoción francesa reúne títulos relacionados con la misericordia, la luz, la paz, la esperanza, los milagros, las victorias y las virtudes.4

Esta presencia confirma el carácter espiritual del título: los fieles acudían a María como intercesora y como modelo de vida virtuosa. La advocación no se reduce a una cualidad moral abstracta, sino que se integra en la experiencia concreta de los peregrinos, en sus promesas, oraciones, procesiones y prácticas de penitencia.

Presencia en el ámbito hispánico

En los territorios de lengua española, las advocaciones marianas adquirieron una gran variedad de nombres relacionados con la vida cristiana, la protección, la misericordia, la esperanza y las virtudes. Las imágenes marianas dieron nombre a parroquias, pueblos, santuarios, calles y cofradías.

La expansión de las devociones marianas españolas hacia América trasladó títulos, imágenes y formas de culto procedentes de parroquias y santuarios peninsulares. Los emigrantes llevaron consigo las advocaciones de sus lugares de origen, que después recibieron nuevas expresiones en ciudades, aldeas y comunidades americanas.3

El nombre «Nuestra Señora de las Virtudes» puede aparecer, por ello, en diferentes contextos locales sin que todas las imágenes compartan una misma leyenda fundacional o un mismo modelo artístico. La historia concreta de cada ermita o cofradía debe estudiarse de forma independiente.

Iconografía

Rasgos generales

La advocación carece de una iconografía única y obligatoria. El título identifica principalmente el sentido devocional de la imagen, no una representación plástica exclusiva. La Virgen puede aparecer:

  • Sentada en un trono con el Niño Jesús.
  • De pie, con el Niño en brazos.
  • Como Virgen de la ternura.
  • Como Virgen orante.
  • Como Virgen protectora o mediadora.

La imagen de María entronizada con el Niño constituye una de las formas más antiguas y extendidas de representación mariana. También existen modelos en los que María señala a Cristo, como la iconografía oriental de la Hodegetria, cuyo nombre significa «la que muestra el camino».5

Diferencias respecto de otras advocaciones

La denominación debe distinguirse de advocaciones que poseen una iconografía más definida:

  • Nuestra Señora de los Dolores representa a María asociada a la pasión de Cristo y suele mostrarla afligida, con espada o espadas en el corazón.
  • Nuestra Señora del Rosario incorpora el rosario como atributo principal.
  • Nuestra Señora del Carmen suele vestir el hábito carmelita y llevar el escapulario.
  • La Inmaculada Concepción aparece normalmente de pie, sobre la luna y con la serpiente bajo sus pies.
  • La Virgen de la Misericordia extiende con frecuencia su manto para proteger a los fieles.
  • La Virgen de la Esperanza suele relacionarse con la expectación del parto y con símbolos de la maternidad mesiánica.

Nuestra Señora de las Virtudes puede compartir algunos de estos elementos, pero su rasgo distintivo reside en la presentación de María como plenitud y ejemplo de la vida virtuosa. La imagen concreta depende de la tradición artística del lugar donde recibe culto.

Atributos simbólicos

Entre los posibles atributos vinculados a esta advocación figuran:

  • El Niño Jesús, que manifiesta la maternidad divina de María.
  • El libro, símbolo de la escucha de la Palabra y de la sabiduría.
  • El lirio, asociado a la pureza.
  • La corona, signo de la realeza espiritual.
  • El cetro, expresión de dignidad y protección.
  • El corazón, relacionado con la caridad.
  • El manto protector, símbolo de intercesión.

Ninguno de estos atributos identifica por sí solo a Nuestra Señora de las Virtudes. Su valor depende de la tradición particular de cada imagen.

Cofradías y prácticas devocionales

Las cofradías marianas han desempeñado una función decisiva en la conservación de las advocaciones locales. Sus miembros organizan cultos, sufragan reparaciones de ermitas, acompañan procesiones, asisten a los necesitados y transmiten la devoción entre generaciones.

Las prácticas asociadas a Nuestra Señora de las Virtudes pueden incluir:

  • La celebración de una fiesta patronal.
  • La novena.
  • El rezo del rosario.
  • Las procesiones con la imagen.
  • Las peregrinaciones a la ermita.
  • La ofrenda floral.
  • El cumplimiento de promesas.
  • La participación en la Eucaristía.
  • Obras de caridad en honor de la Virgen.

La peregrinación mariana expresa exteriormente un itinerario interior: el fiel abandona temporalmente su rutina, dirige su oración a Dios y busca en María un modelo de conversión. Los santuarios marianos han actuado históricamente como centros de oración, penitencia, acción de gracias y vida comunitaria.6

Espiritualidad

La espiritualidad de Nuestra Señora de las Virtudes propone imitar en la vida cotidiana las actitudes evangélicas de María.

Fe

María acogió la palabra de Dios y permaneció fiel incluso cuando no comprendía plenamente los acontecimientos. La devoción invita a cultivar una fe perseverante, especialmente durante la enfermedad, la incertidumbre y las dificultades familiares.

Esperanza

La Virgen acompaña la espera cristiana y orienta la vida hacia la promesa de la salvación. Su ejemplo ayuda a superar el pesimismo y a confiar en Dios sin negar la gravedad del sufrimiento humano.

Caridad

La caridad mariana aparece en su servicio a los demás y en su cercanía a quienes padecen necesidad. La advocación exige que la oración vaya acompañada de obras concretas de misericordia y solidaridad.

Fortaleza

María permaneció unida a Cristo en momentos de dolor y persecución. Nuestra Señora de las Virtudes recuerda que la santidad incluye la fidelidad en la prueba, no únicamente los momentos de consuelo.

Humildad

La humildad permite recibir los dones de Dios sin convertirlos en motivo de orgullo. María orienta la atención hacia Dios y enseña a servir sin buscar reconocimiento.

Culto católico

El culto a Nuestra Señora de las Virtudes pertenece a la veneración mariana y debe conservar una clara orientación cristocéntrica. La Iglesia reserva a Dios la adoración y honra a María por su relación única con Jesucristo y por su cooperación maternal en la obra de la salvación.

La oración mariana alcanza su forma más completa cuando conduce a la escucha del Evangelio, a la conversión, a la celebración de los sacramentos y al amor al prójimo. La imagen, la ermita y la procesión poseen valor religioso cuando ayudan a vivir la fe y no cuando sustituyen la relación con Dios.

Valor cultural y comunitario

Las ermitas y santuarios dedicados a la Virgen forman parte del patrimonio religioso y cultural de numerosas localidades. En torno a ellos se conservan tradiciones, fiestas, cantos, relatos familiares y expresiones artísticas transmitidas durante siglos.

La advocación también contribuye a la identidad de las comunidades. La fiesta patronal reúne a vecinos y emigrantes, vincula a distintas generaciones y mantiene viva la memoria de la localidad. Esta dimensión cultural no agota el significado religioso, pero muestra cómo la devoción mariana penetra en la vida social.

Interpretación cristiana del título

Nuestra Señora de las Virtudes no presenta a María como una figura distante o inalcanzable. La tradición católica la contempla como criatura plenamente abierta a Dios y, precisamente por ello, como modelo para todos los bautizados.

La tradición oriental describe a María como «la altura de toda santidad», «la fortaleza inexpugnable de la Iglesia católica» y «la esperanza y ayuda de las almas».7 Estas expresiones pertenecen a la teología y a la poesía cristianas, y no convierten a María en fuente autónoma de la salvación: la gracia procede de Dios y alcanza su plenitud en Cristo.

La advocación invita finalmente a pedir la intercesión de la Virgen y a practicar las virtudes que ella ejemplifica. Su mensaje puede resumirse en las palabras del Evangelio: escuchar la voluntad de Dios, acogerla con fe y traducirla en servicio.

Conclusión

Nuestra Señora de las Virtudes es una advocación mariana de amplia resonancia espiritual y diversas expresiones locales. Su núcleo consiste en contemplar a María como modelo de todas las virtudes cristianas, especialmente de la fe, la humildad, la caridad, la pureza y la fortaleza. Las ermitas, santuarios, cofradías, peregrinaciones e imágenes vinculadas a este título manifiestan la piedad concreta de cada comunidad y conducen a los fieles hacia Jesucristo, fuente de toda santidad.

Citas y referencias

  1. Artículo 1 - «Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo», Tomás de Aquino. La salutación angelical (Expositio Salutationis angelicae), Artículo 1.
  2. Sobre la confraternidad del Santo Rosario - Diferencia entre la oración a Dios y a los santos: Una objeción respondida, Papa León XIII. Augustissimae Virginis Mariae, 9 (1897).
  3. Ronald Escobedo Mansilla. La vida religiosa cotidiana en América durante el siglo XVI, 10 (1989). 2
  4. Papa Pío XII. El Peregrinaje de Lourdes, 8 (1957).
  5. Parte uno - La fe de la Iglesia - III. Creemos en Dios el Padre, creador del cielo y la tierra, y en nuestro salvador Jesucristo, y en el Espíritu Santo, el Señor, dador de vida - C. La Iglesia-un ícono de la Santísima Trinidad - 4. La Iglesia-una nueva creación - A. Devoción a la Santísima Madre de Dios, Sínodo de la Iglesia Católica Greco-Ucraniana. Catecismo de la Iglesia Católica Ucraniana: Cristo - Nuestro Pésaj, 312 (2016).
  6. Peregrinaciones. Enciclopedia Católica, Peregrinaciones (1913).
  7. Máximo el Confesor. La vida de la Virgen, 155 (2012).
Modificado el 3 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.35Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/wt9tbrtd5

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