Una advocación de carácter local
Nuestra Señora de las Virtudes no corresponde a una única aparición mariana ni a un santuario universalmente identificado con ese nombre. El título surgió en diversos contextos de piedad mariana y recibió una expresión propia en comunidades concretas.
La historia de cada lugar exige distinguir entre:
- La existencia de una imagen o capilla dedicada a la Virgen.
- La fundación de una ermita o santuario.
- La organización de una cofradía.
- Las peregrinaciones y fiestas patronales.
- Las tradiciones de favores o milagros atribuidos a la intercesión de María.
Las advocaciones marianas suelen arraigar en santuarios urbanos y rurales. Algunos nacen junto a pequeñas capillas y, con el tiempo, adquieren iglesias mayores, conventos, hospederías y celebraciones de peregrinación.
La tradición francesa
La forma francesa Notre-Dame des Vertus figura entre las invocaciones marianas vinculadas a los santuarios y peregrinaciones de Francia. La devoción francesa reúne títulos relacionados con la misericordia, la luz, la paz, la esperanza, los milagros, las victorias y las virtudes.
Esta presencia confirma el carácter espiritual del título: los fieles acudían a María como intercesora y como modelo de vida virtuosa. La advocación no se reduce a una cualidad moral abstracta, sino que se integra en la experiencia concreta de los peregrinos, en sus promesas, oraciones, procesiones y prácticas de penitencia.
Presencia en el ámbito hispánico
En los territorios de lengua española, las advocaciones marianas adquirieron una gran variedad de nombres relacionados con la vida cristiana, la protección, la misericordia, la esperanza y las virtudes. Las imágenes marianas dieron nombre a parroquias, pueblos, santuarios, calles y cofradías.
La expansión de las devociones marianas españolas hacia América trasladó títulos, imágenes y formas de culto procedentes de parroquias y santuarios peninsulares. Los emigrantes llevaron consigo las advocaciones de sus lugares de origen, que después recibieron nuevas expresiones en ciudades, aldeas y comunidades americanas.
El nombre «Nuestra Señora de las Virtudes» puede aparecer, por ello, en diferentes contextos locales sin que todas las imágenes compartan una misma leyenda fundacional o un mismo modelo artístico. La historia concreta de cada ermita o cofradía debe estudiarse de forma independiente.