Las apariciones de Nuestra Señora de Laus comenzaron en mayo de 1664, cuando Benoîte Rencurel, una joven pastora analfabeta de 17 años, cuidaba su rebaño en el valle de Laus1. La Virgen María se le apareció por primera vez en el Vallon des Fours, presentándose como «María, Madre de Jesús»1. Al principio, las apariciones eran silenciosas, pero gradualmente, la Virgen comenzó a hablar con Benoîte, revelándole su identidad y el propósito de sus visitas1.
Las apariciones no fueron un evento único, sino que se prolongaron durante más de medio siglo, un hecho singular en la historia de las apariciones marianas. La Virgen instruyó a Benoîte para que construyera una capilla en Laus y la dedicara a la reconciliación de los pecadores1. También le pidió que rezara por los pecadores y que los exhortara a la penitencia y la conversión1.
El Mensaje de Laus
El mensaje de Nuestra Señora de Laus se centra en varios puntos clave:
La Conversión de los Pecadores: La Virgen María enfatizó repetidamente la necesidad de la conversión y la penitencia. A través de Benoîte, invitaba a los pecadores a cambiar sus vidas, a confesarse y a reconciliarse con Dios1.
La Reconciliación: El santuario de Laus fue concebido como un lugar de gracia para la reconciliación. La Virgen deseaba que los sacerdotes estuvieran disponibles para escuchar confesiones y ofrecer el sacramento de la penitencia, un medio esencial para la curación espiritual1.
El Consuelo y la Curación: Nuestra Señora de Laus prometió consuelo a los afligidos y curación a los enfermos, tanto espiritual como físicamente, a través de la unción con el aceite de la lámpara del santuario1. Numerosos milagros y curaciones se han atribuido a la intercesión de Nuestra Señora de Laus desde entonces.
La Importancia de la Oración: Benoîte fue instruida a rezar constantemente, especialmente el rosario, por la conversión de los pecadores1.
La Figura de Benoîte Rencurel
Benoîte Rencurel (1647-1718) fue la vidente principal de Laus. Era una joven humilde y analfabeta, pero de profunda fe y gran piedad1. A pesar de su sencillez, se convirtió en un instrumento de la gracia divina, transmitiendo los mensajes de la Virgen y guiando a los peregrinos que acudían a Laus1. Después de las apariciones, Benoîte dedicó su vida a servir a Dios y a los peregrinos, viviendo una vida de oración, penitencia y servicio1. Su vida fue un testimonio vivo del mensaje de Laus.
