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Nuestra Señora de Laus

Nuestra Señora de Laus, llamada también Nuestra Señora del Buen Encuentro y Refugio de los pecadores, es la advocación mariana que nace de las apariciones de la Virgen María a la pastora Benita Rencurel entre 1664 y 1718 en un valle de los Alpes franceses, en el término de la actual localidad de Saint-Étienne-le-Laus (Altos Alpes), hoy en la diócesis de Gap y Embrun. Su mensaje gira en torno a la conversión de los pecadores, la reconciliación mediante el sacramento de la penitencia y la oración continua por quienes se alejan de Dios. El 4 de mayo de 2008, el obispo de Gap, monseñor Jean-Michel di Falco Léandri, reconoció el origen sobrenatural de estas apariciones, que se prolongaron durante cincuenta y cuatro años. Benita Rencurel fue declarada venerable por Benedicto XVI en 2009, y el santuario recibe cada año a más de cien mil peregrinos.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNuestra Señora de Laus
CategoríaEvento
Nombre CompletoNuestra Señora del Buen Encuentro y Refugio de los pecadores
DescripciónAdvocación mariana que nace de las apariciones de la Virgen María a la pastora Benita Rencurel entre 1664 y 1718. 1664-1718
AparicionesApariciones a Benita Rencurel entre 1664 y 1718
ContenidoMensaje de conversión de los pecadores, reconciliación mediante la penitencia y oración continua.
Contexto HistóricoFrancia de Luis XIV, renovación pastoral posterior al concilio de Trento.
DiócesisDiócesis de Gap y Embrun
Eventos relacionadosCuraciones físicas y espirituales atribuidas al aceite de la lámpara
Fecha de Celebración4 de mayo
Festividad4 de mayo
HistoriaApariciones prolongadas durante cincuenta y cuatro años a Benita Rencurel en los Alpes franceses.
ImportanciaPrimer reconocimiento oficial de apariciones marianas en Francia en el siglo XXI.
MensajesOrar sin cesar por los pecadores y acudir al sacramento de la penitencia
PaísFrancia
TemaConversión, reconciliación y penitencia
TestigosBenita Rencurel
TipoAparición mariana, Santuario, Alpes franceses
Ubicación
  • Saint-Étienne-le-Laus, Alpes franceses
  • Diócesis de Gap y Embrun
  • Saint-Étienne-le-Laus

Tabla de contenido

Nombre y significado

Laus, el lugar

Laus designa una pequeña aldea de montaña situada en la ladera de un valle alpino, a unos novecientos metros de altitud, entre las ciudades de Gap y Embrun. A mediados del siglo XVII era un caserío de unas veinte familias, apartado de las grandes rutas, que dependía de la parroquia de Saint-Étienne-d’Avançon.1,3

El santuario actual se alza en ese mismo paraje, en el término de Saint-Étienne-le-Laus. La basílica que preside el lugar incorpora la antigua capilla donde la Virgen se reveló a Benita.1,4

Títulos marianos

La devoción popular y la liturgia local han empleado dos títulos principales:

  • Nuestra Señora del Buen Encuentro (en francés, Notre-Dame de Bon Rencontre), nombre de la vieja capilla de la aldea, dedicada a la Anunciación, donde Benita encontró a la Virgen.
  • Refugio de los pecadores, título que resume la finalidad del lugar según la propia Virgen: un sitio pedido a su Hijo para la conversión de quienes se han apartado de Él.3,5

Contexto histórico

Las apariciones de Laus se producen en la Francia de Luis XIV, en plena renovación pastoral posterior al concilio de Trento. Las comunidades rurales de los Alpes sufrían la pobreza, el aislamiento y, en ocasiones, un clero escaso. En ese ambiente, la vida cristiana de los campesinos se alimentaba de la misa dominical, de las fiestas patronales y de las devociones populares, entre ellas el rezo del rosario.

Laus precede en casi dos siglos a las grandes apariciones marianas del siglo XIX. Algunos autores la consideran por ello un antecedente espiritual de La Salette y de Lourdes, por su insistencia en la penitencia, la conversión y la intercesión de la Madre de Dios.6

Benita Rencurel

Infancia y juventud

Benita Rencurel (en francés, Benoîte Rencurel) nació el 16 de septiembre de 1647 en Saint-Étienne-d’Avançon, en el seno de una familia campesina. Su padre murió en 1654, cuando ella tenía siete años, y dejó a la familia con deudas y apuros económicos. Desde muy joven tuvo que ganarse el sustento como pastora; hacia 1659 cuidaba los rebaños de dos amos.7,3

Nunca aprendió a leer ni a escribir. Su formación religiosa se redujo a lo que escuchaba en la predicación dominical y a la oración personal. Desde niña rezaba con constancia el rosario y compartía su comida con los niños más pobres de su aldea.7

Un deseo de encontrar a la Madre de misericordia

En mayo de 1664, con diecisiete años, Benita escuchó un sermón de su párroco que despertó en ella un deseo ardiente de conocer a la Virgen, a la que pedía tratar como Madre de misericordia. Poco después, un anciano que se identificó como san Mauricio se le apareció junto a una capilla en ruinas dedicada a este santo y le anunció que su deseo se cumpliría pronto. Le indicó que subiera al valle situado sobre Saint-Étienne, conocido como valle de Fours.7,6

Las apariciones

El valle de Fours (mayo-agosto de 1664)

En ese valle, junto a una gruta, Benita vio a una bella Señora que sostenía en brazos a un niño de singular hermosura. La joven, fiel a su costumbre de compartir lo que tenía, le ofreció pan; la Señora sonrió sin decir palabra y desapareció con el niño.1,6

Durante unos cuatro meses la Señora volvió a aparecerse casi a diario. En esos encuentros formó a la pastora en la vida de oración y en la humildad. Benita era la única que la veía y la escuchaba.7

Cuando contó lo que le sucedía a la dueña del rebaño, esta no la creyó al principio. Un día la siguió hasta el valle y, escondida, observó a la pastora en conversación. Benita transmitió entonces a su patrona la petición de la Virgen: debía hacer penitencia por una falta oculta de su conciencia. La mujer se corrigió y volvió a los sacramentos.1,6

La revelación del nombre (29 de agosto de 1664)

El 29 de agosto de 1664 Benita se atrevió a preguntar a la Señora quién era. La respuesta fue sencilla: «Me llamo María». Ese día Benita supo que la Señora de las apariciones era la Madre de Jesús.3,6

Pindreau y la capilla del Buen Encuentro

A finales de septiembre de 1664, tras un mes de ausencia, la Virgen se mostró de nuevo a Benita al otro lado del valle, en un paraje llamado Pindreau. Allí le indicó que fuera a Laus, donde encontraría una capilla por el aroma que la rodeaba.7,6

Benita siguió un perfume suave hasta la vieja capilla de Nuestra Señora del Buen Encuentro, entonces en estado ruinoso. Dentro la esperaba la Virgen, de pie sobre el altar. Allí le explicó el sentido de sus apariciones: había pedido ese lugar a su Hijo para la conversión de los pecadores, y Él se lo había concedido.7,3

El perfume celestial que acompañaba a las apariciones constituye uno de los rasgos más constantes del relato de Laus: Benita lo percibía durante los encuentros con la Virgen, y los testigos del santuario dieron fe de él en distintas ocasiones.6

Una aparición prolongada

Las apariciones de Laus no se limitaron a unos meses. La Virgen se mostró a Benita durante cincuenta y cuatro años, hasta su muerte en 1718. A esos encuentros se sumaron visiones de ángeles, de santos y del paraíso, que sostuvieron el apostolado de la vidente y completaron su formación espiritual.7,6

El mensaje de Laus

Refugio de los pecadores

La Virgen se presentó en Laus como reconciliadora y refugio de los pecadores. Pidió una iglesia y una casa para sacerdotes en el lugar, para acoger a quienes buscaran convertirse, sobre todo mediante la confesión sacramental.3

El mensaje se resume en varios mandatos concretos:

  • Orar sin cesar por los pecadores, petición que la Virgen formuló durante el invierno de 1664 a 1665.
  • Acudir al sacramento de la penitencia, al que Benita debía preparar a los peregrinos.
  • Recibir a los penitentes con dulzura, paciencia y caridad, indicación dirigida a los sacerdotes del santuario.
  • Fidelidad de los sacerdotes y los religiosos a sus compromisos.
  • Corrección fraterna de las personas que vivían de manera escandalosa, con mención expresa de la gravedad del aborto.3,6

Una espiritualidad centrada en la reconciliación

El obispo de Gap resumió el núcleo del mensaje al reconocer las apariciones: Laus invita a la conversión de las almas hacia la reconciliación con uno mismo, con los demás y con Dios.5 El lugar no se concibe como espacio de fenómenos extraordinarios, sino como una escuela de penitencia, donde la Virgen conduce a sus hijos hacia Cristo mediante los sacramentos de la Iglesia.

El don de leer en las conciencias

La Virgen concedió a Benita un don singular: leer en las conciencias. Gracias a él, la vidente ayudaba a los peregrinos a descubrir los pecados que les costaba confesar y los dirigía a los sacerdotes del santuario. Los confesores quedaban impresionados por la calidad de las confesiones que recibían.7,6

El aceite de la lámpara

Entre las promesas de la Virgen figura una que ha marcado el carácter popular del santuario: el aceite de la lámpara que arde ante el Santísimo Sacramento en la capilla obraría curaciones en los enfermos que lo recibieran con fe y confianza en su intercesión.3

Desde los primeros tiempos de las peregrinaciones, los fieles aplican este aceite a sus dolencias. Las curaciones físicas y espirituales atribuidas a esta práctica se multiplicaron desde el principio. El juez François Grimaud, testigo de la época, registró sesenta y un milagros solo durante el año 1665.7

El signo es profundamente eucarístico. La lámpara no brilla por sí misma: arde ante el Santísimo, y todo el rito remite a Cristo presente en el sagrario. El aceite no constituye un sacramento, sino un signo que acompaña la oración confiada de los fieles.

El discernimiento de la autoridad eclesiástica

La investigación de 1665

La noticia de las apariciones corrió pronto por los valles. A partir de la primavera de 1665 llegaron peregrinos en gran número: unas ciento treinta mil personas visitaron Laus en dieciocho meses.7,3

El vicario general de Embrun, el padre Antoine Lambert, llegó a Laus el 14 de septiembre de 1665 para investigar los hechos, con la inclinación de cerrar la capilla. Mostró reservas hacia la vidente y le pidió que solicitara un signo.3,6

Una joven llamada Catherine Vial, de veintidós años, paralizada de las piernas desde hacía seis años y declarada incurable por dos cirujanos, hizo una novena en la capilla. Al término de la novena caminó hasta la misa. Lambert, conmovido por el acontecimiento, cambió de parecer.7,3

El reconocimiento diocesano

El 18 de septiembre de 1665, cuatro días después de la llegada de Lambert, las autoridades diocesanas reconocieron la realidad de las apariciones, autorizaron la peregrinación y aprobaron la construcción de una iglesia con una casa para los sacerdotes. Lambert nombró capellanes a los padres Jean Peytieu y Pierre Gaillard.3,6

El santuario en el siglo XVII

Construcción de la iglesia

Las obras comenzaron en el otoño de 1665. El padre Gaillard colocó la primera piedra el 7 de octubre de 1666. El nuevo templo incorporó la antigua capilla del Buen Encuentro. La iglesia quedó terminada en 1669.7,3

Gaillard dirigió la peregrinación durante cincuenta años. El padre Barthélemy Hermitte colaboró con ellos durante veintiocho años, y estos sacerdotes atendieron a los peregrinos con paciencia y dedicación.3

Benita, terciaria dominica

Benita entró en la Tercera Orden de santo Domingo el día de la bendición de la capilla y recibió el nombre de hermana Benita (soeur Benoîte). En 1672 se instaló definitivamente en Laus, junto al santuario, donde vivió como ermitaña dedicada a la oración y a la acogida de peregrinos.7,3,4

La unión con Cristo crucificado

Entre 1669 y 1684, Benita tuvo cinco visiones de Cristo crucificado, vinculadas a la cruz de Avançon. En una de ellas, un viernes de julio de 1673, Jesús se le mostró ensangrentado y le explicó que se le aparecía así para que participara de los dolores de su Pasión.1,7

A partir de entonces vivió durante años una crucifixión mística cada viernes, y recibió los estigmas. Esta experiencia enlaza con una tradición espiritual antigua: la de los santos que se asocian a la Pasión de Cristo para la salvación de los pecadores.3

Las pruebas de Benita

Hostilidad y aislamiento

La vida de Benita no transcurrió sin sufrimiento. A partir de 1672 se levantó contra Laus una oposición que duró unos veinte años. Algunos eclesiásticos de tendencia rigorista, de inspiración jansenista, apartaron a la vidente y llegaron a alejar a los peregrinos del santuario.7,3

Durante unos quince años Benita vivió aislada y solo pudo asistir a la misa dominical. Soportó además ataques espirituales y físicos que atribuía al demonio.3,6

Obediencia y perseverancia

Benita no respondió con rebeldía. Aceptó las limitaciones que le impusieron los superiores eclesiásticos y mantuvo la oración, la paciencia, la dulzura con los peregrinos y la obediencia a la Iglesia, virtudes por las que la tradición del santuario la considera una mujer santa.1

En 1712 las autoridades levantaron las restricciones y confiaron la atención de los peregrinos a nuevos sacerdotes.6

La muerte de Benita

Benita recibió la comunión el día de Navidad de 1718. Tres días después, se confesó y recibió la unción de los enfermos. El 28 de diciembre de 1718, hacia las ocho de la tarde, se despidió de quienes la rodeaban, besó un crucifijo, miró al cielo y murió en paz, acompañada por los sacerdotes del santuario. Tenía setenta y un años.1,7,3

Sus restos descansan en el interior del santuario, ante el altar mayor.4

Los manuscritos de Laus

Cuatro testigos cercanos a Benita dejaron por escrito los hechos del santuario:

  • François Grimaud, juez y procurador.
  • Jean Peytieu, sacerdote que la trató a diario durante veinte años.
  • Pierre Gaillard, vicario general de Gap y confesor de la vidente.
  • François Aubin, ermitaño y hombre de su confianza.

Aubin reunió cerca de mil ochocientas páginas tras la muerte de Benita. Durante la Revolución francesa los documentos se ocultaron y se olvidaron. En 1824 un oblato los encontró de nuevo. En 1850, a petición del obispo Depéry, el abate Galvin los catalogó y los copió en lo que se conoce como la copia auténtica. El padre De Labriolle los publicó por primera vez en 1977.5

El santuario después de Benita

Del siglo XVIII al XIX

Tras la Revolución, los Misioneros Oblatos de María Inmaculada asumieron el cuidado de la peregrinación a comienzos del siglo XIX. Su fundador, san Eugenio de Mazenod, tuvo una devoción especial por Laus. También peregrinó al santuario san Pedro Julián Eymard: a los once años recorrió a pie unos sesenta kilómetros para rezar allí durante nueve días antes de su primera comunión.6,5

Coronación y basílica

El 23 de mayo de 1855, por concesión de Pío IX, tuvo lugar la coronación canónica de la imagen de Nuestra Señora de Laus, con una asistencia de unas cuarenta mil personas. El templo recibió después, a comienzos de la última década del siglo XIX, el título de basílica menor.3,5

La causa de beatificación

La causa de Benita Rencurel se abrió en el siglo XIX. Pío IX le concedió el título de sierva de Dios en 1872. La causa se interrumpió durante el siglo XX y san Juan Pablo II la reabrió el 31 de julio de 1981.7,3,6

El 3 de abril de 2009, Benedicto XVI autorizó el decreto que reconoce las virtudes heroicas de Benita Rencurel y la declara venerable.3,8

El reconocimiento de las apariciones en 2008

El proceso

Monseñor Jean-Michel di Falco Léandri, obispo de Gap y Embrun, abrió el proceso de discernimiento en 2005. Escribió a la Congregación para la Doctrina de la Fe el 16 de junio y, el 22 de noviembre, constituyó una comisión de teólogos, historiadores y científicos para estudiar los hechos. La comisión entregó su informe el 15 de enero de 2007. El obispo remitió después su juicio a la Santa Sede.5

La misa del 4 de mayo de 2008

El 4 de mayo de 2008, en el santuario de Laus, el obispo proclamó el reconocimiento durante una misa en la que predicó monseñor Georges Pontier, arzobispo de Marsella. Asistieron el nuncio apostólico en Francia, monseñor Fortunato Baldelli, y unos treinta cardenales y obispos de distintos países.2,9

Monseñor di Falco declaró: «Reconozco el origen sobrenatural de las apariciones». Invitó a los fieles a acudir al santuario para rezar y renovarse espiritualmente.9

Reconoció al mismo tiempo que nadie está obligado a creer en las apariciones, ni siquiera en las oficialmente reconocidas. Su valor consiste en ayudar a vivir la fe y a profundizar en el Evangelio.9

Alcance del reconocimiento

El acto de 2008 fue el primer reconocimiento oficial de apariciones marianas en Francia en el siglo XXI.3,9 El obispo recordó, además, que la Iglesia había reconocido de hecho el lugar desde la primera hora, al ver la afluencia de peregrinos y los frutos de conversión que se produjeron desde los primeros meses.2

Significado espiritual

María, camino hacia la reconciliación

Laus no propone una novedad doctrinal. Remite a lo esencial de la fe cristiana: el pecado es real, la misericordia de Dios es mayor y la Iglesia ofrece el camino de la reconciliación sacramental. María aparece como Madre de misericordia que acompaña al pecador hacia la confesión y la Eucaristía.

La penitencia y la oración por los pecadores

La petición de «rezar sin cesar por los pecadores» sitúa la devoción de Laus en la tradición de la oración de intercesión. Cada fiel se convierte en colaborador de la salvación de sus hermanos. Esta vocación se ejemplifica en la vida de Benita, que unió su sufrimiento a la Pasión de Cristo.

Los sacerdotes, ministros de la misericordia

Gran parte del mensaje de Laus se dirige a los sacerdotes. La Virgen pide que acojan a los penitentes con dulzura, paciencia y caridad, y que sean fieles a su vocación. El santuario se organizó desde el origen en torno al ministerio de la confesión, y esa dimensión continúa definiendo su vida pastoral.3

El santuario en la actualidad

Peregrinación y servicios pastorales

El santuario de Notre-Dame du Laus recibe cada año a más de cien mil peregrinos; los datos locales hablan de entre ciento cincuenta mil y ciento setenta mil visitantes.2,4 Ofrece misas, confesiones, adoración eucarística, sacramento de la unción de los enfermos, acogida de grupos y entrega del aceite de la lámpara.10

La atención pastoral corresponde a sacerdotes diocesanos, que cuentan con la colaboración de los Hermanos de San Juan.5

Lugares emblemáticos

El entorno del santuario conserva los espacios ligados a la historia de Benita:

  • La casa natal de Benita Rencurel.
  • La capilla de la Preciosa Sangre, construida por los hermanos Tulasne para proteger la cruz donde la vidente vivió su crucifixión mística entre 1673 y 1684.
  • El monumento de Pindreau, levantado en 1926 por artistas de Vaucouleurs en el lugar de una antigua ermita.
  • El oratorio del col de l’Ange, una hornacina con una imagen de la Virgen a la que conduce un sendero de unos treinta minutos.4

Una invitación a la conversión

Laus ha mantenido a lo largo de los siglos la fisonomía que la Virgen quiso darle: un lugar de acogida para los pecadores, donde la oración, la confesión y la Eucaristía conducen a los fieles hacia Cristo. Benita Rencurel, pastora analfabeta y terciaria dominica, simboliza la elección de los humildes por parte de Dios. El jesuita Jean Guitton la describió como un resorte oculto y poderoso de la historia de Europa.1

Citas y referencias

  1. Laus, Nuestra Señora de. Catholic.net, artículo 15131. 2 3 4 5 6 7 8 9
  2. Francia: reconocimiento oficial de las apariciones de Nuestra Señora de Laus. FSSPX.News (con datos de Apic, AFP y la diócesis de Gap), 2008. 2 3 4
  3. Le Laus (Benoîte Rencurel). Miracle Hunter, cronología de las apariciones aprobadas. 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
  4. Santuario de Notre-Dame du Laus. Patrimonio de los Altos Alpes, ficha del santuario. 2 3 4 5
  5. Nuestra Señora de Laus. Wikipedia, edición en inglés, cronología de las apariciones y del proceso de reconocimiento. 2 3 4 5 6 7
  6. Antes de Lourdes y Fátima, Nuestra Señora se apareció en Laus. National Catholic Register. 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
  7. Las apariciones de Le Laus (Francia, 1664). Diócesis de Lille, documento sobre el santuario de Laus. 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17
  8. Once decretos sobre candidatos a la beatificación y la canonización. Radio Vaticana, 4 de abril de 2009.
  9. Aprobada una aparición mariana. Women of Grace, 6 de mayo de 2008. 2 3 4
  10. Santuario de Notre-Dame du Laus. Sitio oficial del santuario, diócesis de Gap y Embrun.
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