La Santa Casa y el misterio de la Encarnación
La Santa Sede ha reconocido en el santuario de Loreto un lugar que recuerda el misterio de la Encarnación y que invita a considerar la plenitud de los tiempos, las palabras del ángel que anuncia la buena noticia y la respuesta de la Virgen a la llamada divina. El decreto que en 2019 inscribió su memoria en el Calendario Romano añade que el santuario ha sabido ilustrar con particular fuerza las virtudes evangélicas de la Sagrada Familia.
La veneración de la Santa Casa es, desde la Edad Media, el origen de un santuario frecuentado todavía hoy por numerosos peregrinos. El mismo decreto subraya su estrecha vinculación con la Sede Apostólica y las numerosas indulgencias que los Romanos Pontífices concedieron a los fieles que lo visitaban.
La tradición de la traslación
La tradición refiere que, en la noche del 9 al 10 de diciembre de 1294, la Santa Casa de Nazaret fue transportada por ministerio de los ángeles hasta un lugar llamado Loreto, entonces perteneciente a la diócesis de Recanati. La Iglesia ha recibido este relato con respeto y con prudencia. Las bulas pontificias que lo recogen desde comienzos del siglo XVI, a partir de la de Julio II (1507), emplean la fórmula cautelosa «como piadosamente se cree y se dice» (ut pie creditur et fama est).
Esa cautela marca la forma correcta de acoger la tradición. La traslación no figura entre las verdades que la Iglesia propone para la fe divina y católica, sino entre las tradiciones piadosas dignas de estima por el misterio que evocan y por los frutos de gracia y de santidad que han producido en los fieles. La crítica histórica ha formulado dificultades sobre el relato, pero la Iglesia ha mantenido la veneración del santuario, que se funda en el misterio de la Encarnación y no en los detalles del traslado.
Las Letanías lauretanas
La Letanía lauretana recibe su nombre del santuario de Loreto, donde se difundió su formulario durante el siglo XVI, y fue aprobada por Sixto V en 1587. Sus invocaciones -Casa de oro, Arca de la Alianza, Estrella de la mañana, Reina de la paz, entre otras- recogen títulos de la tradición cristiana con los que la oración de la Iglesia ha contemplado a la Madre de Dios.
El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia incluye las letanías entre las oraciones marianas recomendadas por el Magisterio. Señala que los libros litúrgicos contienen dos letanías marianas: la de Loreto, repetidamente recomendada por los Romanos Pontífices, y la de la coronación de imágenes de la Virgen. Recuerda también que, aunque León XIII dispuso que el Rosario se concluyera con la letanía de Loreto durante el mes de octubre, las letanías son actos de culto independientes y no un apéndice del Rosario.
En 2020, por voluntad del papa Francisco, el formulario se enriqueció con tres invocaciones:
- Mater misericordiae, «Madre de la misericordia», después de Mater Ecclesiae.
- Mater spei, «Madre de la esperanza», después de Mater divinae gratiae.
- Solacium migrantium, «Consuelo de los migrantes», después de Refugium peccatorum.
La disposición fue comunicada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos mediante una carta a los presidentes de las conferencias episcopales, fechada el 20 de junio de 2020.
La memoria litúrgica del 10 de diciembre
Mediante un decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, fechado el 7 de octubre de 2019 y hecho público el 31 de octubre, el papa Francisco dispuso que «la memoria libre de la bienaventurada Virgen María de Loreto» se inscribiera en el Calendario Romano el 10 de diciembre, día de su fiesta en Loreto, y se celebrara cada año. La nueva memoria debe figurar en todos los calendarios y libros litúrgicos para la Misa y la Liturgia de las Horas.
Se trata de una memoria facultativa. La liturgia posee, además, primacía sobre los ejercicios de piedad: estos deben armonizarse con ella y no sustituirla, y han de respetar la precedencia del domingo, de las solemnidades y de los tiempos litúrgicos.
En la iglesia parroquial de Algezares la situación es distinta, porque el 10 de diciembre es el día de la Titular del templo. Toda iglesia debe tener su titular, que no puede cambiarse una vez dedicada, y las Normas universales sobre el año litúrgico y el calendario incluyen entre las solemnidades propias la del Titular de la propia iglesia.
Patrona de los aviadores
El 24 de marzo de 1920, víspera de la Anunciación, Benedicto XV declaró a Nuestra Señora de Loreto patrona de los aviadores, en atención a los traslados «aéreos» de la Santa Casa que refiere la tradición. En la Región de Murcia este patronazgo se refleja en las capillas dedicadas a la Virgen de Loreto en la Base Aérea de Alcantarilla y en la Academia General del Aire, en San Javier.