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Nuestra Señora de los Ángeles

Nuestra Señora de los Ángeles designa una advocación mariana que impulsa la confianza en la intercesión de María y la unión del pueblo con Cristo. Esta devoción, extendida por diversos lugares del mundo, ha tomado rasgos propios en torno a imágenes veneradas y a celebraciones tradicionales, como la gran historia del culto costarricense en Cartago y el santuario francés asociado al nombre de Notre Dame de Anges.1,2,3

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNuestra Señora de los Ángeles
CategoríaTérmino
DescripciónDevoción mariana extendida en Costa Rica y Francia, centrada en una imagen venerada y celebrada el 2 de agosto. María, Madre de misericordia y auxilio, intercesora del pueblo y guía espiritual
Autoridad EclesiásticaPapa Benedicto XVI, Papa Pablo VI
Fecha de Coronación2 de agosto de 1976
Fecha de Jubileo2011 (375.o aniversario del hallazgo)
FestividadFiesta de Nuestra Señora de los Ángeles
LugarBasílica de Cartago, Costa Rica; Santuario de Notre Dame de Anges, Lur, Francia
TipoAdvocación mariana, Imagen venerada, advocación mariana, Patrona nacional (Costa Rica)

Tabla de contenido

Significado del título: María, Madre de misericordia y auxilio

El título «Nuestra Señora de los Ángeles» concentra dos dimensiones inseparables de la fe católica: la maternidad de María y su papel de intercesión para el bien del pueblo. La Iglesia dirige a María una veneración que nace de Cristo y conduce a Cristo, porque la devoción mariana tiene sentido pleno cuando impulsa la vida cristiana y la caridad concreta.2,1

En el caso costarricense, la tradición eclesial presenta a María como Patrona benévola de la nación, y la devoción funciona como escuela de confianza, amor y seguimiento del Evangelio en la vida familiar y social.1,2

Nuestra Señora de los Ángeles en Costa Rica: imagen venerada en Cartago

Descubrimiento y arraigo del culto

El culto a Nuestra Señora de los Ángeles en Costa Rica se articula en torno a una imagen venerada en la Basílica de Cartago, vinculada por la tradición a un hallazgo venerado por siglos. El Papa Benedicto XVI, al cerrar las celebraciones jubilares por los 375 años desde el hallazgo, describió la imagen como un testimonio destacado del amor del pueblo a la Madre celestial.1

Benedicto XVI afirma que los fieles acuden con confianza a María, a quien reconocen como Patrona de la nación, y elevan sus súplicas para obtener dones superiores en la historia. Esta insistencia en la confianza expresa una piedad que no permanece en el sentimiento, sino que busca crecer en la fe y en la vida cristiana.1

El papel de María como guía espiritual y pastoral

El Papa Pablo VI, al conmemorar el cincuentenario de la coronación canónica de la imagen (2 de agosto de 1976), situó el lugar de María en el corazón del pueblo costarricense. Pablo VI describe a la Virgen como «faro y guía de la vida familiar y social», y llama a los fieles a acudir a ella «con confianza» para venerarla y amarla.2

Pablo VI no reduce la devoción a un acto aislado. Exhorta a incrementar la devoción tradicional y actualizarla mediante un testimonio sincero de vida cristiana, que lleve a las personas a la fuente de la salvación: Cristo nuestro Señor.2

Además, el mensaje pontificio orienta la intercesión mariana hacia necesidades concretas: Pablo VI pide con fervor que María interceda «en especial por los pobres, por los enfermos, por los jóvenes y por los necesitados».2

Coronación canónica y alcance eclesial

La coronación canónica sitúa la veneración en el marco de la Iglesia. Pablo VI vincula la solemnidad a la Basílica de Cartago y la presenta como un momento eclesial que reúne al pueblo en un homenaje de devoción a la Patrona celestial.2

Benedicto XVI, al clausurar un jubileo por la venerable imagen, subraya el deseo de fortalecer el ánimo de los fieles para que crezcan en piedad cristiana y en el empeño de fe. El Papa expresa su propósito de impulsar nuevamente la devoción con «nuevo vigor» y con un renovado deseo de vivir el cristianismo con mayor empeño.1

Significado de la fiesta y la fecha tradicional

La tradición celebrativa costarricense conecta la memoria de la imagen con el mes de agosto y, de modo especial, con el día 2. Benedicto XVI indica explícitamente que, en el contexto de la conmemoración, el Papa haría oír su voz el «mense autem Augusto die II», para que los fieles advirtieran mejor el sentido y la excelencia de la imagen y renovaran su ánimo en la fe.1

Esta fecha se integra en el ritmo religioso del pueblo, porque el culto mariano no vive separado del calendario cristiano, sino que prepara el corazón para la acción de gracias, la súplica y la conversión.

Nuestra Señora de los Ángeles en Francia: el santuario de Lur (Notre Dame de Anges)

La devoción de Nuestra Señora de los Ángeles también aparece ligada a un santuario francés, Notre Dame de Anges, cerca de Lur. Una tradición antigua relaciona ese lugar con la historia de una estación romana llamada Alaunium, y la tradición cristiana sitúa allí un origen devocional anterior a etapas posteriores de construcción del santuario.3

Origen tradicional del nombre y memoria histórica

La referencia histórica describe que, tras varios cambios y edificaciones en el lugar, permanece una memoria antigua por medio de un rostro devocional asociado a un tálamo o testimonio antiguo y a acontecimientos ligados a la curación. En la narración tradicional, una curación ocurrió el 2 de agosto de 1665, y la repetición del prodigio el año siguiente consolidó el nombre del santuario como Our Lady of Angels (Notre Dame de Anges).3

La misma tradición vincula el santuario con una atención institucional estable: el lugar pasó a estar bajo el cuidado de los Recollectos de san Francisco, y la devoción se expandió desde el centro del santuario hacia una práctica de peregrinación.3

Fiesta y peregrinaciones

El santuario mantuvo un carácter de centro devocional. La historia publicada describe que, hacia 1752, el obispo Lafiteau instituyó una fiesta relacionada con María, consolidando el santuario como lugar de devoción. Más adelante, en 1791, la expulsión de religiosos afectó la vida del santuario, pero la reapertura reactivó las peregrinaciones, que continúan con especial intensidad en la fecha principal.3

La tradición del santuario francés resalta el 2 de agosto como momento central de la peregrinación.3

María y los ángeles: una lectura cristiana del título

El nombre «de los Ángeles» no funciona como licencia para entender el mundo en clave de fuerzas espirituales en conflicto ni como invitación a una curiosidad supersticiosa. La fe católica sitúa el papel de los ángeles al servicio del plan de Dios, y el culto cristiano mantiene el centro en Cristo, con la intercesión de María como camino de acercamiento al Señor.

En la enseñanza eclesial sobre la armonización de la piedad popular con la liturgia, la Iglesia presenta a los ángeles como asistencia misteriosa y poderosa en la historia de la salvación y como motivo legítimo de veneración. Esa perspectiva evita interpretaciones simplistas que atribuyen automáticamente el bien y el mal a fuerzas espirituales sin asumir la responsabilidad moral.4,5

Este criterio ayuda a entender el título «Nuestra Señora de los Ángeles» en su tono católico: María conduce hacia Cristo, y la referencia a los ángeles recuerda el orden sobrenatural en el que Dios guía a la Iglesia.

Dimensión eclesial del culto: vida cristiana y caridad

Devoción que educa la fe

Pablo VI presenta una norma espiritual clara: el homenaje a la Patrona debe transformarse en vida cristiana. El Papa pide que los fieles actualicen la devoción mediante un testimonio individual y colectivo que favorezca el acercamiento a Cristo.2

Esa orientación aparece también en el lenguaje de Benedicto XVI: el jubileo busca fortalecer el ánimo de los fieles para una piedad más auténtica y un compromiso renovado en la fe.1

Oración e intercesión por los necesitados

La práctica devocional se orienta con claridad hacia la caridad. Pablo VI pide intercesión para los pobres, los enfermos, los jóvenes y los necesitados de ayuda. Esta petición conecta el culto mariano con el corazón del Evangelio: Dios escucha el grito de los que sufren y la comunidad cristiana responde con misericordia.2

Inserción en la vida de la Iglesia particular

La veneración mariana se integra en la vida eclesial ordinaria y pastoral. Documentos pontificios en relación con Costa Rica piden que la evangelización se dirija al conjunto del Pueblo de Dios y sitúan bajo la protección de Nuestra Señora de los Ángeles los propósitos pastorales destinados a revitalizar la firmeza de la fe.6

Huellas del culto: presencia de parroquias con el título

En la documentación eclesiástica publicada por la Santa Sede aparecen advocaciones con el nombre «Nuestra Señora de los Ángeles» en la organización territorial y parroquial de Costa Rica, incluyendo referencias como «Nuestra Señora de Los Ángeles en Cipreses» y «Nuestra Señora de Los Ángeles en la ciudad de Cartago». Esta presencia ilustra cómo el título mariano alimenta la vida local de la Iglesia a través de templos y comunidades.7

Conclusión

Nuestra Señora de los Ángeles impulsa una devoción católica centrada en María como intercesora y Patrona, con un estilo de piedad que lleva a la conversión, sostiene la confianza y se traduce en vida cristiana y caridad. El culto costarricense en Cartago y el santuario francés de Lur muestran cómo un mismo título puede arraigar en historias diversas, siempre orientadas a conducir a los fieles hacia Cristo, Señor de la salvación.2,1,3

Citas y referencias

  1. Carta a Su Eminencia el Cardenal Francisco Robles Ortega, enviado especial a las celebraciones jubilares de clausura con motivo del 375.o aniversario del descubrimiento de la venerable imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de Costa Rica, Papa Benedicto XVI. Carta a Su Eminencia el Cardenal Francisco Robles Ortega, Enviado Especial a las celebraciones jubilares de clausura con motivo del 375.o aniversario del descubrimiento de la venerable imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica (12-07-2011). 2 3 4 5 6 7 8 9
  2. Papa Pablo VI. Mensaje a los fieles de Costa Rica por el 50.o aniversario de la coronación de la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles (2 de agosto de 1976) - Discurso, 1 (1976). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  3. Nuestra Señora de los Ángeles. Enciclopedia Católica, Nuestra Señora de los Ángeles (1913). 2 3 4 5 6 7
  4. Parte dos: Directrices para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo seis: Veneración de los santos y beatos - Ángeles santos, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio de la piedad popular y la liturgia: Principios y directrices, 215 (2002).
  5. Parte dos: Directrices para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo seis: Veneración de los santos y beatos - Ángeles santos, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio de la piedad popular y la liturgia: Principios y directrices, 217 (2002).
  6. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 3, marzo de 2002, 56 (2002).
  7. Constitución apostólica, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Números 6-7, junio-julio de 2005, 8 (2005).
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