La llegada de san Francisco
San Francisco conoció y restauró la pequeña capilla durante los primeros años de su conversión. Los monjes benedictinos, vinculados a la congregación de Cluny, le confiaron la Porciúncula hacia 1211. Desde entonces, el lugar adquirió una importancia central en su vida y en el desarrollo de la fraternidad franciscana.
En la Porciúncula, Francisco escuchó el pasaje evangélico del envío de los discípulos y comprendió que debía abandonar su anterior experiencia eremítica para anunciar el Evangelio entre la gente. Juan Pablo II recordó que, después de restaurar la capilla con sus propias manos, Francisco decidió allí dedicarse a la predicación mediante una palabra sencilla y un corazón lleno de fervor.
La capilla no fue, por tanto, un simple lugar de residencia. Representó para Francisco un espacio de discernimiento, obediencia al Evangelio, pobreza y misión. La advocación mariana quedó estrechamente unida a la respuesta vocacional del santo.
Cuna de la Orden Franciscana
La Porciúncula llegó a ser la cuna de la Orden de los Hermanos Menores. En torno a la pequeña capilla se reunieron los primeros compañeros de Francisco, que adoptaron una vida de pobreza, fraternidad, penitencia y predicación.
En este lugar Francisco comenzó a formular interiormente el proyecto de una vida evangélica fundada en la pobreza y en la obediencia. La tradición franciscana recuerda también la aprobación pontificia de la forma de vida de los hermanos y la expansión posterior de la Orden por diversas regiones de Europa.
El primer capítulo general de los Hermanos Menores ocurrió en la Porciúncula en Pentecostés de 1217. Allí la Orden quedó organizada en provincias y se distribuyeron diversos territorios para la actividad misionera.,
La consagración de santa Clara
La Porciúncula también ocupa un lugar decisivo en la historia de santa Clara de Asís. Durante la noche del Domingo de Ramos de 1212, Clara acudió al santuario y recibió de Francisco el hábito de la vida religiosa. Francisco le cortó los cabellos y la incorporó a la forma de vida evangélica que después daría origen a la Segunda Orden franciscana, las clarisas.,
Este acontecimiento estableció una relación espiritual entre las dos grandes familias franciscanas: los Hermanos Menores y las clarisas. La tradición franciscana contempla ambas instituciones como nacidas bajo la protección de la Virgen María y orientadas a una misma forma de seguimiento de Cristo desde vocaciones diferentes.
Lugar de la muerte de san Francisco
Francisco quiso morir en la Porciúncula. Allí pasó los últimos momentos de su vida y murió el 3 de octubre de 1226. La tradición recuerda que recomendó a sus hermanos que conservaran con especial cuidado aquel lugar, al que consideraba santo por su relación con Cristo, con la Virgen y con los comienzos de la fraternidad.,
La capilla conserva también la memoria de la celda en la que murió el santo. La posterior basílica fue construida de modo que protegiera tanto la Porciúncula como aquel espacio vinculado a sus últimos días.,