Valencia a comienzos del siglo XV
La Valencia de comienzos del siglo XV vivía una intensa expansión urbana, comercial y cultural. Como en otras ciudades europeas, las personas con trastornos mentales podían quedar expuestas a la mendicidad, la violencia, el abandono o la incomprensión. La atención organizada de estas personas constituía una necesidad social y cristiana de primer orden.
En este contexto destacó fray Joan Gilabert Jofré, religioso de la Orden de la Merced. La tradición valenciana lo presenta como el promotor de una institución destinada a acoger y cuidar a los llamados entonces inocentes, término que designaba especialmente a quienes padecían enfermedades mentales. Su intervención contribuyó a crear en Valencia una de las primeras instituciones occidentales concebidas específicamente para la atención de estos enfermos, dentro del ámbito cristiano. La documentación pontificia de 1961 vincula expresamente la difusión de la devoción a la Virgen de los Desamparados con la iniciativa de Jofré en el siglo XV.1,2
La fundación de esta institución ocurrió en 1409, bajo el título de Santa María de los Inocentes. El hospital no atendía solo a personas con enfermedad mental: su actividad quedó relacionada con diversas obras de asistencia y con la sepultura cristiana de difuntos que carecían de familiares o de medios. Una fuente histórica describe también la existencia de una cofradía vinculada inicialmente al hospital y encargada de recuperar y enterrar los cuerpos de personas abandonadas encontradas en Valencia y en sus alrededores.4
Del hospital de los Inocentes a la cofradía de los Desamparados
Conviene distinguir dos realidades históricas que con frecuencia aparecen confundidas.
El hospital de los Inocentes fue la institución asistencial nacida a comienzos del siglo XV para acoger a enfermos mentales y prestar otros servicios de misericordia. A su actividad quedó unida una cofradía que desarrollaba obras caritativas, entre ellas la recogida y sepultura de los difuntos sin amparo.
A finales del siglo XV, la cofradía se separó institucionalmente del hospital. Desde entonces continuó su misión bajo una denominación relacionada con el amparo de los desamparados. La evolución del título refleja una ampliación del campo de la caridad: la protección ya no se dirigía solo a los inocentes atendidos por el hospital, sino a todos los necesitados de ayuda material, espiritual y social.4,2
La advocación mariana nació, por tanto, en un ambiente concreto de asistencia a los enfermos mentales, pero adquirió progresivamente un significado más amplio. La Virgen pasó a ser invocada como madre de quienes carecen de familia, recursos, salud, protección o reconocimiento social.


