Etimología y simbolismo
El término Remedios proviene del latín remedium, que significa «cura» o «solución». En la espiritualidad cristiana, la Virgen María es considerada consoladora de los afligidos y intercesora ante su Hijo para obtener remedios a las necesidades humanas, tanto físicas como espirituales1. Esta comprensión se refleja en la oración tradicional que la invoca como Consolatrix Afflictorum (consoladora de los afligidos)1, resaltando su papel de mediadora de la gracia divina.
Desarrollo del título
La devoción a la Virgen bajo el título de Los Remedios se consolidó en la época colonial, cuando los fieles latinoamericanos buscaban en María una protección especial contra enfermedades y calamidades. El uso del título se extendió gracias a la transmisión oral y a la difusión de imágenes y capillas dedicadas a la Virgen de los Remedios en diversas regiones, particularmente en los territorios que hoy comprenden Bolivia, México y Perú2.

