El hallazgo de la imagen
Según la tradición, la pequeña talla de madera de la Virgen María fue encontrada en 1630 por un indígena llamado Juan de la Cruz, quien la llevó a la localidad de Luján. La imagen, de estilo español y de la Inmaculada Concepción, fue depositada en una capilla que más tarde se convirtió en el núcleo del actual santuario.
Desarrollo del santuario
El Santuario Nacional de Luján se consolidó como centro de peregrinación durante el siglo XIX, cuando la devoción se extendió rápidamente por todo el territorio argentino. El Papa Pío XII destacó la importancia del santuario en su mensaje a la Primera Congresión Nacional Marian de 1947, señalando que «las dos torres del santuario saludan al horizonte como gritos de triunfo que suben al cielo» y que la Virgen de Luján se había convertido en la Patrona oficial del Congreso1.

