Desde sus inicios, Medjugorje ha sido un lugar de profundos frutos espirituales, reconocidos por la Iglesia.
Conversiones y Retorno a los Sacramentos
Uno de los efectos más inmediatos y evidentes de los fenómenos de Medjugorje ha sido el gran y creciente número de devotos en todo el mundo, junto con las numerosas peregrinaciones. Se han observado abundantes conversiones, un retorno frecuente a los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Reconciliación, y muchas vocaciones a la vida sacerdotal, religiosa y matrimonial. También se ha notado una profundización de la vida de fe, una práctica más intensa de la oración, y muchas reconciliaciones entre cónyuges, así como la renovación de la vida matrimonial y familiar.
Es importante destacar que estas experiencias ocurren principalmente en el contexto de las peregrinaciones a los lugares asociados con los eventos originales, más que en encuentros con los «videntes» para presenciar las supuestas apariciones.
Actividades Pastorales y Devocionales
La intensa labor pastoral diaria en la parroquia de Medjugorje ha aumentado debido al «fenómeno de Medjugorje». Allí se observa el rezo diario de varias partes del Rosario, la celebración de la Santa Misa (con muchas liturgias, incluso entre semana), la adoración del Santísimo Sacramento y numerosas confesiones. Además de la vida sacramental y espiritual regular, Medjugorje acoge diversas actividades pastorales ordinarias, como seminarios anuales, un Festival de la Juventud y retiros espirituales para sacerdotes, matrimonios, organizadores de peregrinaciones y líderes de grupos de oración.
Medjugorje es percibido como un espacio de gran paz, recogimiento y una piedad sincera, profunda y fácilmente compartida. Los frutos positivos ligados a esta experiencia espiritual son evidentes y, con el tiempo, se han distinguido de la experiencia de los supuestos videntes, quienes ya no son vistos como los mediadores centrales del «fenómeno de Medjugorje».