Primeros testimonios y desarrollo local
El origen del culto a Nuestra Señora de Meritxell se sitúa en la tradición popular de los Pirineos, donde la devoción mariana ha sido una constante a lo largo de los siglos1. La figura de la Virgen bajo esta advocación surgió como respuesta a la necesidad de una protectora maternal para los habitantes de los valles andorranos, cuya vida estaba marcada por la montaña y la cercanía a la naturaleza.
Contexto histórico de Andorra
Andorra, rodeada por los Pirineos, ha mantenido desde sus inicios una estrecha relación con la Iglesia. La historia del Principado muestra que la fe cristiana y los valores morales han forjado su identidad nacional, favoreciendo una cultura de diálogo y hospitalidad2. Dentro de este marco, la devoción a Nuestra Señora de Meritxell se consolidó como un elemento esencial de la vida religiosa del país.
