Contexto litúrgico armenio
La Iglesia Armenia, fiel al Concilio de Éfeso y a la doctrina de Cirilo de Alejandría, ha mantenido una intensa devoción a la Theotokos (Madre de Dios) desde los primeros siglos de la cristianidad. Tres periodos litúrgicos —el Adviento, la temporada de Epifanía y la época de la Asunción— están dedicados al misterio mariano, y cada miércoles se celebra una conmemoración especial a la Madre de Luz1.
Gregorio de Narek y el panegírico a la Virgen
Gregorio de Narek (c. 944‑c. 1010), monje, poeta y Doctor de la Iglesia, compuso numerosos himnos y panegíricos en honor a la Virgen María. En su Panegírico a la Virgen la describe como el «Asiento escogido de la voluntad de la Divinidad no creada»2, y en sus oraciones penitenciales del Libro de las Lamentaciones la eleva a la dignidad de la Madre del Verbo encarnado3. Estas composiciones forman parte del repertorio litúrgico diario, especialmente en la Oficina de Reposo, donde se recitan sus oraciones penitenciales dedicadas a la Madre de Dios4.
Reconocimiento papal
El Papa Juan Pablo II, en su mensaje de 1991 para la inauguración de un hospital armenio, citó a Gregorio de Narek cantando a la Virgen como «Santa Madre di Dio» y subrayó su papel como «patrona de Narek”5. En la homilía de 1987, el Santo Padre volvió a mencionar el canto de Gregorio a la Virgen, resaltando la unión entre la fe mariana y la identidad armenia3. Más recientemente, el Papa Francisco, durante su visita a Armenia en 2016, destacó a Gregorio de Narek como un “gran herald de la misericordia divina” y señaló su profunda devoción a la Madre de Dios6.
