Un nuevo templo para la Patrona
La afluencia creciente de peregrinos hizo insuficiente la antigua capilla. En 1943, el administrador apostólico de la arquidiócesis, monseñor Emilio Morales Roque, ordenó levantar un nuevo templo digno de la Patrona. La familia Zúñiga-Inestroza donó los terrenos necesarios.
Aunque el solar estuvo preparado hacia 1950, las obras no comenzaron hasta 1954. El tercer arzobispo de Tegucigalpa, monseñor José de la Cruz Turcios y Barahona, bendijo y colocó la primera piedra el 8 de diciembre de ese año, solemnidad de la Inmaculada. Al concluir la primera etapa de la construcción, la imagen pasó al nuevo edificio, que quedó constituido como santuario. La inauguración oficial del conjunto con sus obras complementarias ocurrió en 2005.
Arquitectura
El templo es un edificio de estilo moderno, de color blanco y planta de cruz latina. Sus medidas principales son las siguientes:
- Longitud total de 93 metros.
- Torres campanario de 43 metros de altura.
- Cúpula de 46 metros de altura y 11,5 metros de diámetro.
- Nave central de 13,5 metros de ancho, con capacidad para unas diez mil personas.
- Fachada con tres puertas principales y dos torres.
El altar mayor, de unos quince metros de altura, es obra del artista valenciano Francisco Hurtado-Soto. Está hecho de mármol y bronce, con ornamentación bañada en oro, y lo componen diez esculturas bajo la cúpula., Los vitrales narran escenas de la vida de la Virgen y de Cristo.
Basílica menor
En septiembre de 2015, el papa Francisco concedió al santuario el título de Basílica Menor, a petición del cardenal Óscar Andrés Rodríguez, arzobispo de Tegucigalpa. El sacerdote Carlo Magno Núñez, canciller de la arquidiócesis y párroco del santuario, preparó el expediente con los documentos y las fotografías necesarias. El nuncio apostólico comunicó la noticia a la comunidad eclesial, que la recibió el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Virgen María.
La concesión sitúa a Suyapa junto a otros grandes templos marianos de la región, como el de Esquipulas, en Guatemala, y el de Nuestra Señora de los Ángeles, en Costa Rica. El título expresa un vínculo especial con la sede de Pedro y reconoce la importancia espiritual y pastoral del lugar.
Conforme al Código de Derecho Canónico, el nombre de santuario corresponde al templo al que acuden numerosos fieles en peregrinación por una razón particular de piedad, con aprobación del ordinario del lugar.