Bonaria y el «buen aire»
El término Bonaria proviene del latín bona aria, que significa «buen aire». La advocación surgió en el siglo 17 en el santuario de la Basilica di Nostra Signora di Bonaria en Cagliari, Cerdeña, donde la Virgen fue invocada como protectora contra los vientos nocivos y las tormentas marítimas1.
Vinculación con Buenos Aires
Según el Papa Francisco, el nombre de la capital argentina se debe a una disputa entre los fundadores españoles, que deseaban llamarla Città della Santissima Trinità, y los marineros sardos, que propusieron Città della Madonna di Bonaria; la solución combinó ambas denominaciones, quedando finalmente Buenos Aires como recuerdo de la Madonna di Bonaria1.
