La advocación suele denominarse en italiano «Madonna del Buon Consiglio» y está asociada al Santuario de Genazzano, en la zona del Lazio. En la tradición aparece primero bajo otros nombres —como «La Madonna del Paradiso»— antes de recibir la denominación por la que se la conoce de manera más extendida.1
A nivel eclesial, la devoción no se ha limitado al ámbito local: el santuario ha atraído peregrinos de diversas partes del mundo, y los Romanos Pontífices han mostrado con frecuencia su interés por esta realidad espiritual. En sus palabras dirigidas a los fieles, el papa Juan Pablo II menciona explícitamente el lugar dedicado a la Virgen del Buen Consejo en Genazzano y la oración que allí se realiza.2
